jueves, 25 de abril de 2019

Jubilados: Los medicamentos que más consumen subieron hasta 600 por ciento desde 2015


  
Los precios de los medicamentos aumentaron un 266 por ciento en los últimos cuatro años, con casos de remedios esenciales -como los que tratan problemas cardiovasculares, que son la causa principal de muerte en el país- que tuvieron incrementos del 600 por ciento.
Esta situación golpea especialmente a los jubilados, ya que se da en el marco de que PAMI les dejó de entregar el 100 por ciento de la medicación crónica gratuita, a menos que reúnan una serie de requisitos demasiado restrictivos. Por la suba de los precios y la falta de cobertura, los adultos mayores son empujados a suspender o discontinuar sus tratamientos.
En el mismo período en que los remedios subieron un 266 por ciento (de mayo de 2015 a abril de 2019), la jubilación mínima aumentó sólo un 172. Esto se debió a la reforma provisional que aprobó el Congreso en diciembre de 2017, mientras una multitudinaria manifestación de protesta era reprimida en la plaza. Su aplicación en 2018 y lo que va de 2019 fijó una recomposición del haber mínimo del 28,4 por ciento (comparando enero 2018 con enero de 2019), mientras la inflación acumulada de 2018 sumó 47,6 por ciento.
"El aumento inflacionario de los medicamentos, sumado a la quita de la entrega gratuita por parte de PAMI de la medicación para patologías crónicas deja a las personas mayores en situación de gran fragilidad, donde es muy probable que la muerte causada por enfermedades aumente en los próximos años", advierten los autores.
En la Argentina, los medicamentos que necesitan los mayores de 60 son principalmente para el tratamiento de cardiopatías, diabetes, hipertensión arterial y osteoporosis. Las drogas recetadas para las afecciones cardiovasculares deberían tener más fácil acceso, ya que es la principal causa de muerte por enfermedad entre los mayores de 65 años. Sin embargo, el relevamiento detalla que:
El Atenolol, para la hipertensión arterial, taquicardias y otras enfermedades cardiovasculares tuvo un aumento del 566 por ciento. El anticoagulante Acenocumarol, para evitar accidentes cerebro vasculares en personas que padecen arritmias, subió un 600 por ciento. La Furosemida, un diurético para la hipertensión, aumentó un 336 por ciento y el antihipertensivo Carbedilol es un 210 por ciento más caro.
Entre los medicamentos para las enfermedades respiratorias hubo aumentos del 326 por ciento (Seretide) y 126 por ciento (Optamox).
Las drogas para tratar la artritis tuvieron incrementos de hasta el 330 por ciento (Arcoxia). Y el Calcimax D3, para la osteoporosis subió un 185 por ciento.
La Levotiroxina, para el hipotiroidismo, aumentó 530 por ciento.
Los números, vale recordar, registran la inflación acumulada entre mayo de 2015 y abril de 2019. Como regla general, son precios que han tenido una suba continuada, mes a mes. En marzo pasado, en promedio, los precios de los 50 medicamentos principales aumentaron 3,2 puntos. El promedio de los 10 medicamentos que más aumentaron fue de 6,2 por ciento.
El informe recuerda que los aumentos no pueden considerarse por unidad, porque la mayoría de las personas mayores de 60 años consumen en promedio entre 4 y 8 medicamentos. Finalmente, la limitación de los tratamientos farmacológicos no solamente provoca una mayor mortalidad, sino también patologías que generan dependencia y discapacidad.

Fuente: UNDAV Y PÁGINA


martes, 23 de abril de 2019

CUANDO LAS CRISIS ARRECIAN, EL ENEMIGO SIEMPRE JUEGA E INTENTA SALIDAS


Jorge Rachid, CABA, 22 de abril de 2019

Nadie imaginaba que una Dilma Rouseff en Brasil, apenas asumida pudiese ser desplazada del gobierno en pocos meses por una operación del poder real. Sin embargo había antecedentes inmediatos con Lugo en Paraguay, destituido en menos de 24 horas, Zelaya presidente de Honduras, sacado en pijamas al exterior, golpes parlamentarios en Venezuela contra Chávez fallido, contra Evo en Oriente rico intentando escindirse, Correa en Ecuador asediado por la policía y Cristina en nuestro país, agraviada y denostada, acusada hasta del asesinato del suicidado Nisman.
Sin embargo ven lejana la posibilidad, que ante la crisis terminal que hoy padece la Argentina, los dueños del poder dejen transcurrir, sin intentar como dijimos desde hace meses, desde un Magnicidio hasta un golpe parlamentario, intentando postergar elecciones, hoy por hoy perdidas, buscando variantes transicionales, para salir del laberinto.
Lo que no tolera el poder real es la vuelta del peronismo, no quiere retroceder en sus posiciones de privilegio y apuesta a lo que no pudo la actual administración en su objetivo estratégico apuntado por la Embajada de EEUU: borrar del mapa a 70 años de historia, destruir la conciencia colectiva del pueblo y arrasar los restos del estado social solidario, inaugurado en los tiempos felices del peronismo. El Mercado, brutal, salvaje, explotador, es el ordenador social de los tiempos autoritarios actuales.
Pero el pueblo siempre vence en la historia. No claudica en su lucha por aquellos valores intangibles para la “inteligencia” del enemigo, como es la dignidad y la solidaridad, como ejes esenciales de una comunidad organizada en base al “amor al prójimo”, que la mayoría de los cristianos con poder ignora, cuestión que vio ese revolucionario llamado Jesús, cuando dijo: “es más probable que un camello entre en el ojo de una aguja, que un rico al reino de los cielos”.
Entonces es hora de llamar a la responsabilidad a los dirigentes del campo nacional y popular, de apretar los dientes, enojarse, combatir con amor y con pasión por la Patria que está en peligro. No habrá elecciones con un pueblo pasivo y una dirigencia anestesiada, habrá manipulación, fraude, tráfico ideológico, pero no expresión popular legítima del conjunto del pueblo argentino. El poder real no se rinde, EEUU no invirtió miles de millones de dólares, para abandonar posiciones logradas, las oligarquías locales cipayas y los gobernantes títeres, sólo harán lo que les ordenen.
Nosotros procederemos a lo que siempre hicimos: calle, movilización, lucha, compromiso, alertas y vigilantes, militando en los lugares hostiles, convenciendo a los indiferentes, empujando a los escépticos, apuntalando nuestras organizaciones libres del pueblo, desde el movimiento obrero organizado a los movimientos sociales, las agrupaciones políticas, las organizaciones territoriales, todos juntos impidiendo las maniobras distorsivas, que el enemigo sigue intentando, en su afán de arrebatar la voluntad popular.


domingo, 21 de abril de 2019

Las verdaderas razones de la inflación de Macri


Por Alfredo Zaiat
 21-4-19

Los aumentos de precios de productos seleccionados de una canasta de consumo básica del hogar son impactantes desde noviembre de 2015, mes desde el cual se deben evaluar los resultados económicos del gobierno de Cambiemos. PáginaI12 elaboró el ranking de la inflación macrista hasta marzo 2019, en base a información oficial de la Ciudad de Buenos Aires. Lo lidera la harina de trigo con un alza impresionante de 327,6 por ciento, seguida por la crema dental con una suba de 311,7 por ciento y la manteca con un avance de 305,4 por ciento (ver cuadro adjunto). El relevamiento es en base a precios medios, lo que implica que para algunos estos registros pueden parecer una variación menor a la que verifican en sus propios bolsillos. El alza del nivel general de precios fue de 200 por ciento en estos 41 meses. Para dar cuenta del efecto devastador de los aumentos de precios en el presupuesto de las familias vale la comparación con el movimiento que tuvo el salario registrado (público y privado) desde noviembre de 2015. Según el Indec, el ingreso promedio del trabajador en blanco, estimando los meses de febrero y marzo con un alza similar al de enero, es de 143 por ciento. La medida desesperada, lanzada por la administración PRO-UCR, de fijar el valor de 64 productos de una cesta limitada será poco relevante para alterar el cuadro dramático de derrumbe del poder adquisitivo de la mayoría de la población, a partir del descontrol de los precios de alimentos y bebidas.

EL AUMENTAZO M
Los rubros que más aumentaron fueron a los que las clases vulneradas destinan la totalidad de sus ingresos: alimentos, transporte y vivienda. Debido al apagón estadístico del Indec de Macri, que duró seis meses (diciembre 2015-mayo 2016), período en que coincidió con el impacto en precios de la megadevaluación inaugural del Gobierno, el IPC-CABA permite salvar ese vacío informativo. Los productos seleccionados en el cuadro son básicos de compras habituales de los hogares. Algunos de ellos se ubican por encima y otros por debajo del alza promedio del nivel general de precios. Pero todos avanzaron bastante más que el salario medio de los trabajadores registrados.
Esta comprobación en números permite entender la irritación de la mayoría al momento de realizar las compras de bienes esenciales en supermercados, autoservicios o ferias. En no pocos la bronca se convierte en desesperación por la imposibilidad directa de comprarlos.
El alza excesiva de los alimentos y bebidas no fue provocado por un shock externo –fuerte suba internacional de los commodities agropecuarios–, sino por medidas específicas dispuestas durante la gestión Cambiemos. El mazazo que reciben los bolsillos de los consumidores no fue generado tampoco por un acontecimiento excepcional, ya sea una guerra o un desastre climático (inundación o sequía). Su origen se encuentra en una estrategia económica regresiva desplegada desde el primer día que Mauricio Macri pasó a ocupar la Casa Rosada.
Es necesario identificar el pecado original para entender el desborde de precios de alimentos y bebidas. Ese pecado está compuesto por las siguientes medidas:
La eliminación de las retenciones a las exportaciones del complejo agropecuario equiparó los precios locales a los internacionales. A lo que se le sumó la liberación absoluta del mercado cambiario, que derivó en una profunda inestabilidad de la paridad, devaluaciones que entonces impactaron en forma plena en los precios de los alimentos. El intento de poner paliativos cuando la situación se desbordó (fijación de retenciones por un monto fijo y un esquema de administración del tipo de cambio con bandas de intervención) no está teniendo efecto porque la espiral inflacionaria ya se encuentra precipitada.
El fuego de la inflación macrista fue alimentado con más nafta con la desregulación y eliminación de controles del mercado interno. Se desarticuló el equipo de inspectores de la Secretaría de Comercio, se mantuvo en forma simbólica el programa Precios Cuidados y se abandonó cualquier supervisión de las firmas formadoras de precios.
Otra de las medidas que integra el combo inflacionario macrista fue el ajuste extraordinario y posterior dolarización de las tarifas. El aumento de costos por la suba del gas, luz y combustibles se trasladó a los precios de los productos de consumo final.
Soberbia
El elenco de economistas oficialista, con autoestima muy elevada, de masters y PhD en universidades privadas, locales o extranjeras, está impulsando medidas de control de las que se burlaban hasta no hace mucho. Para peor, como han exhibido bastante ineptitud en la gestión de medidas ortodoxas, cuando tienen que aplicar un bosquejo de heterodoxas lo hacen peor, con culpa y mal porque no saben ni tienen voluntad de gestionarlas. Por eso dicen que el congelamiento de 64 precios es un “acuerdo de caballeros”, como lo describió el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne.
Tan mal fue presentado este manotazo de ahogado que los funcionarios lo estuvieron adelantando a través de la prensa oficialista, dando el tiempo suficiente a las empresas fabricantes de alimentos a enviar nuevas listas con ajustes de precios a la cadena comercial. Para finalmente aceptar aumentos del 40 por ciento previo a la fijación de precios en algunos de los alimentos incluidos en la lista. El caso de la leche La Martona es representativo de la pésima gestión del equipo económico.
La segunda marca de leche que figuraba en el programa Precios Cuidados, La Armonía, fue reemplazada por la tercera marca de La Serenísima, La Martona. El precio que se comercializaba era de 25,47 pesos, con cupos de compras y desabastecimiento denunciado en las últimas semanas. Su reemplazo ahora tendrá un precio de 35,80 pesos. El aumento es de 40,5 por ciento.
Es una forma muy peculiar de diseñar un acuerdo de congelamiento de precios: facilitar un alza espectacular para luego fijar el precio durante seis meses. No hay que ser muy astuto para adelantar que habrá dificultades para satisfacer la demanda potencial de esa leche porque, pese al fuerte retoque en el precio, seguirá siendo más barata que la primera o segunda marca. Además porque se informó que habrá un cupo diario de 240 mil litros para atender el área metropolitana.

Evaluar este experimento desesperado de frenar los aumentos de precios como una política kirchnerista es absurdo. Quienes lo hacen dejan al desnudo que desconocen en qué consistían las medidas de administración de precios durante esos años, cómo estaban diseñadas técnicamente, cómo se implementaban, quiénes se ocupaban de que fueran efectivas y cuál era la concepción teórica que las sustentaba.

FRACASO
No iba a registrarse un shock inflacionario por la megadevaluación de diciembre de 2015, que elevó el tipo de cambio de 9,40 a casi 15 pesos, porque los precios de la economía ya tenían incorporado el valor del dólar blue. Fue el primer gran disparate de la economía macrista. El autor fue el entonces ministro de Economía Alfonso Prat-Gay.
La sucesión de tarifazos no se reflejaría en la tasa de inflación porque esa alteración de los precios relativos iba a provocar una disminución de la demanda de bienes, que derivaría en una caída de precios que compensaría en el índice las alzas de luz, gas, transporte y combustible. Fue el segundo gran dislate del equipo económico, cuyo autor fue quien era el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger.
Junto al vice de la entidad monetaria, Lucas Llach, se dedicó a publicitar el régimen de Metas de Inflación, que con el manejo de la tasa de interés y las Lebac pasarían a la historia como el equipo que iba a domar la tasa de inflación. No pudo ser. Quedaron en el ridículo con proyecciones como la de 2018 que era 10% (+ - 2) y la de 2019 que la definieron en el 5 por ciento. La inflación de 2018 fue de 47,8 por ciento y la de 2019, con el dato estimado de abril, se ubicaría en 57 por ciento anual. Por este éxito, Cambiemos premió a Llach con un nuevo cargo bien remunerado, al designarlo vicepresidente del Banco Nación.
En octubre pasado, la nueva dupla al frente del Banco Central, Guido Sandleris y Verónica Rappoport, presentó el nuevo programa monetario, que dejó atrás el de Metas de Inflación para basarse en el control de los Agregados Monetarios. En seis meses, definieron el objetivo de cero expansión de la Base Monetaria, cambiaron la Bomba Lebac por la Bomba Leliq, elevaron los encajes bancarios, dejaron de transferir recursos al Tesoro, dispararon la tasa de interés al 70 por ciento anual e inventaron la zona de no intervención cambiaria. El saldo de esta ultraortodoxia monetarista fue un fiasco en términos de política antiinflacionaria. En el breve período de seis meses, la tasa de inflación acumulada fue de 24,8 por ciento, que se ampliará al 31 por ciento con la estimación de un alza mínima del 5 por ciento en este mes.
Como si el fracaso monetarista no fuera suficiente para disponer el abandono de ese camino, Sandleris-Rapoport decidió reforzar esa misma estrategia fallida. El Central informó que la tasa de las Leliq no será inferior al 62,5 por ciento en los próximos meses, se autorizó a los bancos a convertir el ciento por ciento de los plazos fijos en Leliq, cuando antes el límite máximo era del 65 por ciento y se permitió a los ahorristas realizar plazos fijos en cualquier banco, sean o no clientes. Para finalmente tirar por la ventana el esquema de zona de no intervención, congelando el techo en 51,45  pesos y eliminando el piso hasta junio, que implica suspender las compras por debajo de ese valor, y luego mantenerlo en 39,75 pesos desde ese mes hasta fin de año.

RELIGIÓN
La inflación macrista que acumula poco más del 200 por ciento, y que a este ritmo superará el 250 por ciento a fin de año, es una de las principales razones de la debilidad política del Gobierno. La corrida contra los bonos de deuda, que disparó el riesgo país a niveles record en esta administración, no tiene como motor la competitividad electoral de CFK, como insiste la prensa oficialista. El derrumbe de las cotizaciones y el riesgo latente de una nueva corrida cambiaria se deben al fiasco de otro ciclo neoliberal, que ha acelerado la pérdida de adhesión social hacia Macri y su marca electoral Cambiemos.
La secuencia entonces es inversa a la que plantean analistas del establishment: el fracaso económico de Macri mejora las perspectivas de la oposición en la próxima elección del presidente 2020-2023, cuyo liderazgo mantuvo CFK pese a que ella y su familia son sometidas a un persistente hostigamiento judicial y mediático.
La desilusión de Wall Street con el gobierno de Cambiemos se debe a que la política monetaria contractiva no brindó resultados satisfactorios en el frente inflacionario. Para completar el cuadro del fiasco ortodoxo hubo un importante ajuste fiscal, en estos meses de fuerte salto en la tasa de inflación, con un descenso pronunciado del déficit primario. Bajó fuerte el gasto público en casi todas las partidas, sobresaliendo como excepción el rubro de los pagos de intereses de la deuda. Sin transferencia de recursos del Banco Central al Tesoro Nacional y reduciendo el déficit fiscal, igual hubo inflación y más intensa.
El comportamiento de los precios merecería entonces el replanteo de la ortodoxia acerca de la relevancia de las políticas monetaria y fiscal como determinantes exclusivos de la inflación. Pese a que estos resultados son en tiempo real, la corriente monetarista dominante seguirá insistiendo en que la emisión genera inflación. Es una prueba más que los monetaristas en Argentina son miembros de una religión en la cual no importan las evidencias. Bajó el gasto público y no hubo emisión monetaria –por el contrario, hubo contracción de base monetaria–, subió la tasa de interés a niveles elevadísimos en términos reales y el tipo de cambio no tuvo variación entre puntas en seis meses, y el saldo no fue el que postulaban antes y ahora: los precios no bajaron, sino que, por el contrario, subieron.

INCONSISTENCIA
Pese a esta contundencia de los hechos, Dujovne publicitará mañana que está haciendo bien los deberes bajando el gasto público y que éste es el sendero correcto para atacar la inflación y avanzar hacia el crecimiento económico. Repetirá, como lo hace en cada conferencia de prensa también Sandleris, que la inflación está bajando, rifando ambos de ese modo la poca credibilidad que les queda, lo que hace más complejo coordinar expectativas para alejar la economía del abismo de la crisis.
Hacienda utilizará 60 millones de dólares diarios hasta totalizar 9600 millones hasta fin de año, recursos aportados por el Fondo Monetario Internacional, con el objetivo de recaudar pesos para cubrir necesidades presupuestarias. El gobierno de Macri reiterará el mismo error de la primera mitad de su mandato –endeudarse en dólares para atender gasto en pesos–, aunque en esta oportunidad el objetivo principal será además intervenir en el mercado cambiario para evitar saltos abruptos de la paridad.
La inconsistencia de este régimen es evidente y el FMI lo avala con dos iniciativas espantosas: convalidar la liquidación de dólares de endeudamiento para cubrir gastos corrientes y la entrega de dólares al mercado para atender la fuga de capitales (además de los 60 millones, habrá 150 millones diarios si el tipo de cambio alcanza el techo de la banda), debilitando con esto último el escenario financiero 2020. Sin haber aprendido de la traumática experiencia de la Convertibilidad, el Fondo Monetario será así otra vez corresponsable del desastre que dejará de herencia la economía macrista.

jueves, 18 de abril de 2019

Malvinas, documentos desclasificados: los partes de inteligencia del "amigo invisible" soviético y los satélites que "espiaron" a la flota británica


 Mariano Sciaroni para INFOBAE

No se puede definir mejor a la relación que mantuvo la Argentina con la Unión Soviética durante el Proceso, como lo hizo Tato Bores. El genial humorista señaló que la Junta Militar era "anticomunista prosoviética". Ningún analista internacional fue tan preciso.
La dictadura que se inició en el año 1976 tenía una matriz ideológica de derecha, pero necesitaba de los países del Este como mercados alternativos para colocar la producción agrícola-ganadera del país, tanto que hasta motivó parcialmente la negativa del gobierno militar a plegarse al embargo cerealero que Estados Unidos realizó sobre la Unión Soviética con motivo de su intervención en Afganistán.
Con estas contradicciones, el flujo comercial entre ambos países crecía, Argentina recibía a artistas e intelectuales del bloque del Este, las selecciones de fútbol de ambos países se visitaban, se permitía que existiera el Partido Comunista Argentino y que la agencia noticiosa TASS siguiera teniendo una corresponsalía.
Pero, por otra parte, la Armada Argentina le disparaba a pesqueros soviéticos (en unos lamentables sucesos ocurridos en el Mar Argentino en 1977), el país se sumaba al boicot de los Juegos Olímpicos de Moscú y condenaba ampliamente la invasión de Afganistán.
Se trataba, realmente, de una relación agridulce entre ambos países.
Los soviéticos ofrecieron armamentos, barcos, aviones y misiles, entre otras cosas, además de información de inteligencia. Las armas nunca llegaron, pero sí los informes de los espías
El primer contacto con diplomáticos de la Unión Soviética en lo que hace a la cuestión Malvinas ocurrió el mismo 2 de abril, día de la recuperación, cuando el embajador Serguei Striganov fue citado por el Canciller argentino Nicanor Costa Méndez. Ese día también hubo una reunión en Moscú entre el embajador argentino y altas autoridades soviéticas.
En ese momento se intentaba explicar a las autoridades del bloque oriental los motivos de la recuperación y, principalmente, obtener un veto de la Unión Soviética en Naciones Unidas de cualquier resolución que intentara privilegiar los intereses británicos. Claramente, lo último no se logró por una excesiva cautela soviética en un problema que veía ajeno a su área de interés.
Sin embargo, esas reuniones fueron también el punto de partida para contactos en altas esferas. A partir de ese momento, y en plena guerra fría, Argentina y la Unión Soviética compartieron algo especial: un enemigo.
Poco después comenzaron a llegar variadas ofertas soviéticas, tanto de armamentos (barcos, aviones y misiles, entre otras cosas) como de información de inteligencia.
La Junta consideró que si los soviéticos terminaban interviniendo directamente en el conflicto de Malvinas, también lo haría Estados Unidos a favor de Gran Bretaña. Y que eso posiblemente podría escalar hacia la Tercera Guerra Mundial
La Cancillería argentina realizó un interesante análisis de la "alternativa soviética" durante ese mes de abril. Allí se indicó que "no resulta aconsejable, como estrategia principal", debido a los riesgos inherentes a la propuesta (se decía, perder la identidad nacional y posible falta de efectividad de cualquier apoyo de aquel país). Sin embargo, se indicaba que "no debía ser descartada ni desalentada", en tanto servía como contrapeso a las presiones de Estados Unidos y Gran Bretaña en el tema Malvinas.
La lectura que hacía Estados Unidos del acercamiento argentino a la Unión Soviética, tanto por lo que se conocía a través de los medios de prensa como por lo que obtenía de sus canales de inteligencia, era que hacía peligrar la seguridad hemisférica.
El 14 de abril, el presidente norteamericano Ronald Reagan ya había expresado: "Me gustaría que ellos (los soviéticos) dejen de entrometerse en el conflicto Malvinas".
Al día siguiente, se reunía Lawrence Eagleburger, Subsecretario de Estado para Asuntos Políticos y número tres de la Secretaría de Estado, con el embajador británico Nicholas Henderson. El estadounidense le señaló los temores de su país de una participación soviética más activa en el tema Malvinas. Es más, indicó que "temían que los soviéticos participaran de actividades militares", algo que conmocionó al interlocutor inglés.
La situación en Argentina cambió el 1° de mayo de 1982, cuando los británicos dejaron en claro que combatirían por las islas, por lo cual se analizaron nuevamente los ofrecimientos de la Unión Soviética.
A mediados de mayo el jefe de la Fuerza Aérea, brigadier Basilio Lami Dozo, le dijo a un interlocutor norteamericano que "los soviéticos ofrecían equipos militares y asistencia a precios moderados, pero el dinero es sólo parte del precio y la Argentina jamás pagará ese precio".
El "precio" al que se refería Lami Dozo tenía que ver con la demanda final soviética para proveer armas, la cual había sido realizada al presidente de facto Leopoldo Fortunato Galtieri a principios de mayo por el embajador Striganov.

La misma consistía en:
1) La inmediata retirada de los asesores argentinos de América Central.
2) La abstención de vetar contra la Unión Soviética en Naciones Unidas, cuando se trataran temas como la ocupación de Afganistán.
3) Se daría autorización a los soviéticos para construir pesquerías en Ushuaia.
4) Argentina cesaría de apoyar a la junta militar de derecha del General Torello en Bolivia.

El almirante Jorge Anaya, Jefe de la Armada, pensaba en términos similares. En abril había expresado que "nunca, repito, nunca volvería hacia la Unión Soviética. Traicionaría todos los sentimientos que mantuve durante toda mi vida".
Así, la Junta no pudo más que reiterar la "imposibilidad política de recurrir a la asistencia militar soviética", agregando la percepción que si los soviéticos terminaban interviniendo directamente, también lo haría Estados Unidos a favor de Gran Bretaña. Y que ello posiblemente escalara hacia la Tercera Guerra Mundial.
Más allá de todo, los equipos militares nunca llegaron. Como escribió el reconocido periodista moscovita Sergei Brilev: "Nunca llegaron armas soviéticas a Argentina, eso es un mito".
Pero sí se aceptó, muy disimuladamente, cierta información de inteligencia.

EL "AMIGO INVISIBLE" Y EL "OJO MÁGICO"
El problema argentino no era menor, ya que se carecía de medios efectivos para hacer un seguimiento en alta mar de la flota británica, algo que resultaba vital para proceder correctamente tanto en el campo militar como en el diplomático.
Tal es así que dos brigadieres de la Fuerza Aérea Argentina habían concurrido a Washington, el 12 y 13 de abril, para pedirle a los mismos norteamericanos que suministraran esa información. El argumento fue que sabían que estaban ayudando a los británicos y, en tanto resultaban neutrales, según afirmaban, debían de alguna forma compensar a la Argentina. Además dijeron que si no aceptaban -lo cual fue claramente de ese modo-, recurrirían a la oferta soviética. Y así fue.
Documentos muestran cómo se detectó a lo largo de todo el conflicto a los principales buques británicos, y cómo algunas de las misiones de la guerra -incluso el ataque al portaaviones Invencible- se apoyaron en datos que la Unión Soviética suministró
Poco después, se le suministró al Agregado Militar de la Embajada de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas en Buenos Aires, coronel de tanques Valentín Livtonchicov, una de las escasas líneas de teléfono de la embajada para que pudiera establecer su vínculo con altas autoridades de la Fuerza Aérea.

LA INFORMACIÓN EMPEZÓ A FLUIR
Desde un Centro de Control en Moscú la información llegaba al télex de la embajada soviética en Buenos Aires y, en sobres cerrados y previas coordinaciones dignas de películas de espías, disimuladamente se le enviaba a oficiales de la aeronáutica.
No se entregaban imágenes (por razones técnicas, según los soviéticos), sino datos de objetivos de interés militar en cifras coordenadas.
Las carpetas de la Dirección de Estudios Históricos de la Fuerza Aérea Argentina muestran hoy cómo se detectó a lo largo de todo el conflicto a los principales buques británicos, y cómo algunas de las misiones de la guerra -incluso el ataque al portaaviones británico HMS Invencible- se apoyaron en datos que la Unión Soviética suministró.
Pero no fueron todas las misiones: el Jefe de Inteligencia del Comando de la Aviación Naval (COAN) durante el conflicto, rebatió enérgicamente un artículo periodístico que indicaba que la información satelital soviética permitió ciertos hundimientos de buques británicos: "No hubo participación extranjera en la obtención de las posiciones de los buques Sheffield, Coventry y Atlantic Conveyor", los cuales terminaron hundidos.
Para la Fuerza Aérea esta información la daba el "Amigo Invisible", mientras que en ciertos documentos navales se la cita como proporcionada por el "Ojo Mágico". Solo un círculo muy pequeño conocía esta colaboración y jamás se dejaba constancia sobre su origen.
Más críptico aún, a los iniciados se les decía únicamente que la información provenía de "fuentes confiables". Y punto.

LOS SATÉLITES QUE "ESPIABAN" A LA FLOTA BRITÁNICA
La información recibida era recolectada por diversos medios que se encontraban muy disimulados en el Atlántico Sur, sea debajo del mar (submarinos), sobre el mismo (pesqueros), en el aire (aviones de reconocimiento de largo alcance) y, principalmente, en el espacio.
La Unión Soviética realizó, durante 1982, 101 lanzamientos al espacio de satélites, algunos de los cuales fueron destinados a seguir el conflicto del Atlántico Sur.
El mismo 2 de abril pusieron en órbita al satélite Kosmos-1347 y el día 15 el Kosmos-1350, ambos de la serie Yantar de satélites de reconocimiento, lo que llevó a la Casa Blanca a considerar que el "grado de cubrimiento fotográfico del área por los soviéticos era inusual".
El 21 de abril fue puesto en una órbita adecuada para observar el Atlántico Sur el Kosmos-1352 y, más tarde, el 23 de abril el Kosmos-1353, ambos de la serie Zenit, con cámaras de alta resolución. Poseían una vida útil máxima de 14 días en el espacio, por tanto los últimos reemplazaban a los primeros.
También debe mencionarse al Kosmos-1368, lanzado el 21 de mayo de 1982 y que pasó a 240 km de altura sobre Malvinas todos los días a las 11:00 horas hasta el 3 de junio, cuando se terminó su misión.
Pero la inmensa mayoría de los satélites soviéticos de reconocimiento espacial por imágenes de ese momento implicaban el uso de cámaras fotográficas con film, el cual era lanzado una vez que el satélite pasaba por territorio continental soviético. La demora en el procesamiento de los datos, entonces, hacía que no fueran especialmente aptos para seguir los dinámicos movimientos de un teatro aeronaval, amén que no eran ayudados por la siempre nubosa meteorología malvinense.
Sin embargo, la mejor información la proveyó el sistema conocido como MKRTs (Leyenda), operativo desde el año 1975. Esta constelación de satélites incluía dos subsistemas, los dos pasando información a un centro de control en Moscú (o a buques en el mar).
Los satélites proveyeron la ubicación de los buques ingleses. Con lo que sabemos hoy, la información no fue muchas veces certera. Pero allí estaba. Entregada a los argentinos. Y también robada para los británicos
El primer subsistema incluía una red de satélites denominado US-P, que interceptaba señales de radio (de cualquier tipo) que pudiera emitir un buque enemigo (US significa "Upravlayemyi Sputnik" o satélite controlado, mientras que la P es por ser el sistema pasivo de recepción de señales). Es decir, eran satélites de inteligencia electrónica.
El segundo subsistema estaba denominado US-A, siendo la A por activo, utilizando un radar para localizar buques en el mar. Estos últimos estaban alimentados por un pequeño reactor nuclear.
De esta constelación y durante el conflicto fueron puestos con órbitas adecuadas a Malvinas el Kosmos-1355, de inteligencia electrónica (US-P), que fue lanzado el 29 de abril de 1982, y los Kosmos 1365 (14 de mayo) y 1372 (1° de junio), de reconocimiento radar (US-A).
El sistema se encontraba operativo en 1982 y, en uno de los escasos reconocimientos de su existencia por parte de los soviéticos, fuentes oficiales indicaron que "la alta efectividad del sistema fue demostrada durante el conflicto Anglo-Argentino por las Islas Malvinas en 1982. El sistema permitió una completa evaluación de la situación en el mar, y por la información recibida desde el sistema, el Estado Mayor (de la Armada) pudo determinar el momento exacto en el cual comenzó el desembarco británico".

LA AYUDA DE NORUEGA AL REINO UNIDO
En Fauske, Noruega, cerca del círculo polar ártico, desde 1965 funciona la estación interceptora de señales "Cod Hook" (Anzuelo de Bacalao). La ventaja de la estación reside en que se encuentra situada en un lugar que, a través de enormes antenas, permite captar las emisiones de los satélites que desde el espacio envían señales al Centro Control Moscú.
Dichas emisiones, en la medida de lo posible y durante la guerra fría, eran descifradas y/o enviadas directamente a la NSA (Agencia de Seguridad Nacional) de los Estados Unidos o a la estación de Chicksands en el Reino Unido, debiendo agregarse que el esfuerzo de los noruegos en recursos y personal para espiar electrónicamente a los soviéticos era subsidiado en gran parte por los Estados Unidos.
La estación interceptora de Noruega en el círculo polar ártico captaba las emisiones de los satélites soviéticos e informaba a los británicos sobre la posición de los buques de guerra argentinos
Los datos interceptados por dicha estación durante el conflicto habrían sido vitales para el Reino Unido, indicando un oficial de inteligencia: "Cuando la guerra empezó, nosotros no teníamos ningún tipo de información de inteligencia sobre el área. Es aquí cuando tuvimos ayuda de los noruegos, que nos dieron un flujo de información sobre la posición de los buques de guerra argentinos. La información venía a nosotros todo el tiempo y directamente a nuestro cuartel general en Northwood. La información era continuamente actualizada…".
Esto es, los británicos utilizaban los datos satelitales que recogían los soviéticos y luego estos pasaban a las fuerzas argentinas.
Dichas actividades se repitieron durante la Guerra del Golfo (1991), cuando la interceptación de satélites soviéticos permitió localizar el paradero de un piloto de la coalición que debió eyectarse sobre territorio iraquí y que no lograba ser ubicado por los satélites norteamericanos sobre la zona.

Por tanto, puede entenderse que los soviéticos ayudaron también a sus enemigos, aun cuando involuntaria e inadvertidamente.
Para equilibrar un poco, científicos argentinos hicieron buen uso de un satélite norteamericano que pasaba por el Atlántico Sur. Pero esa es otra historia.

LA CIA, EL PARLAMENTO INGLÉS Y LAS TRES NEGATIVAS  SOVIÉTICAS
La colaboración de inteligencia de la Unión Soviética con Argentina pasó mayormente desapercibida en los círculos de las agencias de inteligencia británicas y estadounidenses, si bien quedaba claro que aquel país estaba recolectando una cantidad de información de utilidad militar.
En efecto, para el 26 de mayo de 1982, los analistas de la CIA indicaban que "no había evidencia que una cantidad sustancial (de inteligencia) esté siendo pasada a los argentinos", aun cuando se sugería que sería lógico que los soviéticos pasen "información con desinformación (por ejemplo, que tanqueros estadounidenses reabastecen a los bombarderos Vulcan)".
Hay que agregar que el embajador británico en Moscú inquirió directamente a los soviéticos si estaban pasando información de inteligencia a Argentina y, como era de esperarse, estos negaron cualquier contacto.
No contentos con ello, días después insistieron con la pregunta:  el Secretario de Relaciones Exteriores soviético respondió "enfáticamente" que no se estaba suministrando inteligencia a Buenos Aires.
El 6 de mayo, dos fuentes oficiales de la Unión Soviética fueron nuevamente contactadas por el ya impertinente personal diplomático británico, para establecer si se estaba suministrando información o armas a la Argentina. Y, por tercera vez, los soviéticos negaron cualquier colaboración en dicho sentido.
El "amigo invisible" fue uno de los secretos mejores guardados del conflicto. Que, aún hoy, es solo comentado entre susurros.

lunes, 15 de abril de 2019

Mochila de plomo para el que venga detrás



 El contador no se detiene. Las emisiones de deuda durante el gobierno de Mauricio Macri totalizan 187.706 millones de dólares. De ese total, el Tesoro Nacional emitió 161.030 millones, nada menos que el 85,8 por ciento. A su vez, del total de la nueva deuda el 82,4 por ciento fueron colocaciones denominadas en moneda extranjera, detalló el Observatorio de la Deuda Externa de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (ODE-UMET), que dirige Arnaldo Bocco. El endeudamiento desenfrenado de los últimos tres años elevó el stock de la deuda pública un 40,9 por ciento con respecto a octubre de 2015 llevándolo a 332.192 millones, mientras que el ratio sobre PIB aumentó en 48,6 puntos porcentuales hasta alcanzar el 86,2 por ciento, según cifras de la Secretaría de Finanzas correspondientes al cuarto trimestre del año pasado. Las cifras revelan la herencia explosiva que recibirá el próximo gobierno.
El crecimiento de la deuda ha vuelto a poner en duda su sustentabilidad. Los seguros contra un default argentino subieron casi un 250 por ciento en los últimos doce meses y la semana pasada alcanzaron un máximo de 914 puntos. Esto significa que el mercado le otorga al default una probabilidad cercana al 50 por ciento para los próximos cinco años. La desconfianza obedece a la cargada agenda de vencimientos que debe afrontar el gobierno, pero sobre todo quien lo suceda a partir de diciembre de este año.
Para los meses que le restan a Cambiemos (abril-diciembre de 2019) se esperan vencimientos de deuda en moneda extranjera por aproximadamente 32.235 millones de dólares, que se cubrirán en su gran mayoría con los aportes del Fondo Monetario Internacional. Sin embargo, el escenario se vuelve mucho más incierto a partir del año próximo.
A la próxima administración le esperan vencimientos de deuda en moneda extranjera por 20.376 millones de dólares en 2020, 31.608 millones en 2021, 49.923 millones en 2022 (el monto más alto para todo el período 2020-2045) y 46.594 millones en 2023, destaca la UMET, mientras que los desembolsos que se esperan del FMI son de tan sólo 3.875 millones y 1.937 millones de dólares para los años 2020 y 2021, respectivamente. Este escenario se explica casi exclusivamente por la mala praxis del gobierno actual ya que una parte sustantiva de los vencimientos en moneda extranjera de los años 2020-2023 corresponde a bonos emitidos por esta gestión. “Con vencimientos de 150 mil millones de dólares para el pago de la deuda en 2020/23 que enfrentará el próximo gobierno, Macri deja una marca dolorosa en la economía”, remarcó Nicolás Trotta, rector de la UMET. “Solo comparable al pésimo presente que transita nuestro país es el nivel de condicionamientos sociales, económicos y de endeudamiento que Macri le dejará a la sociedad y un futuro gobierno. No hay un solo indicador económico y social positivo ya superado más del 80 por ciento de la gestión de Macri”, agregó.
Los 187.706 millones de dólares emitidos por Argentina durante el gobierno de Macri incluyen deuda contraída por el Tesoro Nacional, las provincias y el sector corporativo, aunque el gobierno nacional ha sido el protagonista excluyente de este proceso. En 2016 se emitieron 38.587 millones, en 2017 46.880 millones, el año pasado las emisiones llegaron a 69.996 millones, mientras que en lo que va de este año se sumaron otros 32.243 millones.
Las emisiones del Tesoro Nacional lideran el ranking de endeudamiento. Desde el comienzo del gobierno de Cambiemos se registraron emisiones de deuda en moneda extranjera y bajo legislación extranjera y local por 76.368 millones de dólares, a un plazo promedio de 13,7 años. De allí, 22.269 millones de dólares fueron emitidos en el año 2016, 29.851 millones en el 2017, 15.448 millones en 2018 y 8.800 millones de dólares en lo que va de 2019. A su vez, el gobierno de Cambiemos recibió 39.100 millones de dólares provenientes del FMI: 15.000 millones de dólares el 20 de junio de 2018, 5.700 millones el 26 de octubre de 2018, 7.700 millones el 15 de diciembre de 2018 y 10.800 millones de dólares el 9 de abril de 2019. Se espera que el próximo desembolso sea el 15 de junio de 2019 por aproximadamente 5.400 millones de dólares.
A su vez, en la gestión de Macri se registra un stock de Letes en dólares bajo legislación local por 12.389 millones de dólares. Si bien el stock de Letes ha ido decreciendo en el tiempo (desde que alcanzó su pico máximo de 16.578 millones de dólares entre fines de febrero y principios de marzo de 2018), al gobierno nacional se le está tornando cada vez más difícil rollovear el 100 por ciento de los vencimientos en un contexto de incertidumbre y dolarización crecientes: de hecho en la última licitación del 29 de marzo el Tesoro logró renovar sólo el 79 por ciento de los vencimientos.

La UCR y el Justicialismo impulsan al trabajador NODOCENTE universitario



martes, 9 de abril de 2019

Iciar y Aritz Recalde Patriotas del Pensamiento Nacional


El lunes 15 de abril la Mesa de los Sueños de los Compañeros de Utopías de la Agrupación Oesterheld, entregará a Iciar y Aritz Recalde el premio de “Patriotas del Pensamiento Nacional”.

La entrega se realizará a partir de las 21 hs, en el marco de la Cena de los lunes en el Hotel Bauen, de calle Callao 360, Capital Federal.

El lunes 15 se realizarán además homenajes a Deolindo Felipe Bittel y a Herminio Iglesias declarados “Patriotas del Pueblo y de la Patria”.
Serán premiados Eduardo Valdés, Carlos Aznares, Juan José “Pajaro” Salinas, Rubén Dri, Teresa Parodi, Marian Farías Gómez, Gabriel Barceló Andrés, Juan Carlos “Tano” Biani, Mario Cafiero, Pedro Peretti y Pablo Moyano.
Se realizará un reconocimiento “IN MEMORIAN” a la familia Morresi.

Las MESA DE LOS SUEÑOS DE LAS COMPAÑERAS Y COMPAÑEROS DE UTOPÍAS DE LA AGRUPACIÓN OESTERHELD surgió el 28 de diciembre de 1997 en la Parrilla Rosa de Helenita Goñi. Participaron de primer encuentro Fermín Chávez y Juan Carlos Gené, entre otras figuras reconocidas nuestra cultura nacional.

CENA del 15 de abril: se aconseja reservar al mail: oesterheld_agrupación@outlook.com o por wasap al 11 50 04 34 20.

Actividad debate en Lomas de Zamora


lunes, 8 de abril de 2019

Los sindicatos y la salud de la familia argentina


Por Maia Volcovinsky, Comisión Directiva Nacional de la Unión de Empleados de la Justicia de la Nación.

31 marzo, 2019

Las dos herencias fundamentales del Justicialismo y de la obra política de Juan Domingo Perón son la conciencia social de los trabajadores y el Modelo Sindical Argentino. Ambos aspectos alcanzaron rango constitucional con la Carta Magna del año 1949, que sancionó los Derechos Sociales del trabajador, la familia, la ancianidad y la educación y la cultura. La Constitución del ‘49 incluyó el “derecho a la defensa de los intereses profesionales” y habilitó la libertad de agremiación con el fin de proteger y de respetar los intereses del obrero y de su familia. El mandato político de la Carta Magna fue institucionalizado en un sistema de leyes, decretos y resoluciones que normaron la libre determinación de los trabajadores con la finalidad de hacer valer sus derechos.

LA COMUNIDAD ORGANIZADA SUPLE LAS FALENCIAS DE UN ESTADO EN RETIRADA
La historia argentina es expresión cabal de que, pese a los sucesivos golpes cívico-militares y a los frecuentes cambios de ideologías de gobierno, la garantía efectiva de los derechos de los trabajadores fueron siempre sus organizaciones sindicales y la conciencia política de sus dirigentes y afiliados.
Si bien la Constitución Nacional como norma fundamental establece el bienestar del trabajador y su familia en todas las etapas de la vida, poniendo en cabeza del Estado la responsabilidad de que así sea (artículo 14 bis), en la actualidad millones de argentinos no tienen acceso a derechos básicos fundamentales como son el empleo, la salud, la vivienda, la educación y el esparcimiento. Según datos del reciente informe de UNICEF, el 48% de los niños argentinos vive en la pobreza, lo que casi equivale a decir que nacen para morir lentamente de hambre y de privaciones esenciales en un país rico en producción de alimentos y recursos naturales que, no obstante, aún mantiene en su memoria histórica sus glorias pasadas, cuando con Perón obtuvo el pleno empleo y el bienestar integral de todos los argentinos.

GARANTÍA DE ACCESO A LA SALUD DE MEDIO PAÍS
En este contexto aciago para el país, es necesario ratificar que el modelo sindical argentino continúa siendo el garante de la protección y defensa de los derechos sociales de millones de compatriotas. Adquiere especial relevancia la cobertura en salud efectuada por los sindicatos frente a un Estado cada vez más ausente de las necesidades de las mayorías y a servicios privatizados e inaccesibles para una importante franja de nuestra población. A mediados del siglo XX*, los trabajadores organizados en sindicatos decidieron desarrollar estructuras de atención en salud, las denominadas obras sociales, financiadas con aportes del trabajador (3%) y del empleador (6%) y con toda una serie de leyes que a lo largo de la historia las regulan garantizando que “las obras sociales sindicales son patrimonio de los trabajadores que las componen.”
Mal que les pese a algunos agoreros del liberalismo anti sindical, las obras sociales gremiales son fundamentales en el sistema de salud de la Argentina ya que atienden a más de 16 millones de beneficiarios. Es decir, prestan servicio de salud al 43% de la población, muy por sobre el porcentaje que asiste el sistema público que ronda el 31%, PAMI un 12% y las prepagas un 14% (incluidos los desregulados del sistema de O.S.).
De no ser por las obras sociales sindicales, el estado de situación de la salud de los argentinos sería realmente catastrófico.

EFICIENTE Y SOLIDARIO
El subsistema de obras sociales sindicales no sólo lleva adelante la mayor cobertura en salud del total poblacional, sino que además lo hace con excelencia y eficientemente. No son casuales los ataques que soporta, ya que su misma existencia pone en evidencia el fracaso del sistema privado sin control y del público en su actual estado de abandono.
Las obras sociales sindicales están regidas por los valores que guían a las organizaciones que las conducen. Así, la solidaridad es el principio rector de todo su accionar. Este funcionamiento solidario se vuelve más notorio en épocas de crisis como la que estamos viviendo: la prestación al/la trabajador/a suspendido/a o despedido/a y su familia, es sostenida por el conjunto a pesar de la falta de pago de los aportes.
Asimismo, el valor de la cobertura per cápita es más bajo que en el sistema público (60% del mismo y 30% del sistema prepago). Es decir que brinda mayor cobertura, nivel y alcance de prestación, con menos recursos. Además, destinan una buena porción de sus ingresos (15% promedio de sus recursos) al Fondo Solidario de Redistribución, cuya finalidad primaria es la de financiar tratamientos de alta complejidad, (discapacidad, HIV, trasplantes, oncología, etc.) y subsidiar a las obras sociales más pequeñas. Hace décadas que los diferentes gobiernos se vienen apropiado de parte de estos fondos, incumpliendo la ley, desfinanciando a las obras sociales y perjudicando la salud de los trabajadores, lo que ha sido razón de innumerables reclamos.
Cambiemos carece de una política soberana de salud pública para los argentinos y se limita a aplicar el programa del FMI que exige destinar los recursos estatales al pago de deuda externa, jamás al desarrollo productivo y social del país. Es por eso que bajó de rango al ex Ministerio de Salud -ahora devenido en Secretaría-, retrotrayendo nuestro país a 1945**, en un hecho sin precedentes en el mundo cuyas consecuencias trágicas observamos a diario en los sectores más desprotegidos: el resurgimiento de enfermedades erradicadas hace tiempo en el país se cobra cientos de vidas de las familias humildes, no existen políticas de prevención, ni de asistencia sumado al deterioro de la calidad de vida en general.
En tal sentido, los trabajadores agremiados creemos que el Estado debe desarrollar con urgencia un plan integral y federal de salud pública a mediano y largo plazo. Los sindicatos, a través de las obras sociales, somos los principales garantes de la salud de la familia argentina y estamos capacitados y dispuestos para asesorar a todas las fuerzas políticas en su diagramación e implementación.
Como parte del proyecto de refundación integral de la salud pública, el Estado debe saldar las deudas con las obras sociales, no sólo porque es una apropiación indebida de nuestros aportes que perjudica las prestaciones de miles de trabajadores, sino porque somos la más profunda expresión de eficiencia, capacidad y solidaridad en el sistema de salud argentino, en armoniosa combinación de esfuerzos de entidades sociales y privadas, monitoreadas por los representantes de los aportantes, con objetivos de bienestar general.

 Extraído de Mundo Gremial 

 *Los sindicatos desarrollaron diversas experiencias de gestión solidaria en salud desde principios del SXX. Durante el peronismo se multiplicaron esas experiencias, aunque la perla en esos años fue el desarrollo del sector público prácticamente ausente hasta entonces en materia de salud. Durante la dictadura de Onganía, en la intención de ampliar el negocio para las prestadoras privadas, se promueve una regulación de las obras sociales. En ese marco, gracias a la presión de las organizaciones gremiales (únicas en pie a pesar de los golpes) se logra una presencia determinante en las mismas que es la garantía del sentido solidario de su funcionamiento.
**En 1946 Perón le expresa a Ramón Carrillo que le parece increíble que tengamos un Ministerio de Ganadería que se ocupe de cuidar a las vacas y que no haya un organismo de igual jerarquía para cuidar la salud de la gente.

viernes, 5 de abril de 2019

Comunidad Organizada o neoliberalismo


Aritz Recalde, abril 2019



1-      A setenta años de la Comunidad Organizada
“Una nación no es el resultado de un proceso físico, sino que nace en virtud de un alumbramiento político y está bajo la advocación de un destino a realizar, de una misión que cumplir”. Carlos Astrada

El 9 de abril del año 1949 Juan Perón expuso en el Congreso de Filosofía de Mendoza el discurso sobre la Comunidad Organizada[1]. La tesis de fondo que atraviesa el planteo es la existencia de una profunda crisis de valores y de sentido del ser humano. Perón detalló que el orden político, social y cultural occidental construido con los aportes de las civilizaciones de Grecia, Roma, España, Francia e Inglaterra estaba hundido en los campos de batalla de la Segunda Guerra Mundial. Europa, anteriormente faro de nuestras clases dirigentes, era un cementerio humano y un cadáver cultural.
El sistema político internacional no encontraba un principio de acuerdo y tampoco un marco institucional ordenador y en su lugar reinaba el desconcierto, la lucha bélica entre países y un aumento del violento enfrentamiento de clases.
El pensador español José Ortega y Gasset ya había llegado a una conclusión similar a la de Perón a principios del siglo XX, caracterizando el estado moral de Europa como parte de una “decadencia”. El Viejo Continente adolecía de una moral elevada que ofrecer y había perdido su histórica capacidad de oficiar como el rector cultural del orden mundial.
Perón remarcó el hecho de que frente a las ausencias de una ética y de una moral sólida y trascendente que marcara el camino del desarrollo, nuestras naciones eran obligadas a optar entre los perniciosos sistemas sociales de los EUA y de la Unión Soviética. Los norteamericanos imponían militar, política y comercialmente el liberalismo capitalista y lo justificaban sobre el discurso científico moderno y a partir de propagandizar una concepción de vida materialista. La Unión Soviética exportaba el Comunismo y su sistema era promovido a partir de la ideología de la lucha de clases y de la edificación del Estado mito colectivista.     
Perón no creyó posible superar la crisis del orden mundial y de los valores occidentales con las ideologías del capitalismo liberal y tampoco con el comunismo. A su entender, ambas alternativas conducían al hombre al estado emocional de la angustia, la duda o de la soberbia y la sociedad marchaba al caos y al desorden permanente.
Para cumplir la magna tarea histórica de la emancipación humana, Perón propuso edificar una Comunidad Organizada dotada de una elevada escala de valores y de una nueva moral. En su ponencia en el Congreso de Filosofía recuperó la noción de Aristóteles acerca de que el hombre es un ser ordenado para la convivencia social y de aquí concluyó que el individuo sólo puede realizarse en una comunidad emancipada.
Perón mencionó que guiados por la búsqueda de subsistencia y por el ideal supremo de la libertad, los individuos conformaron organizaciones que le brindaron contención social y que lo dotaron de un sentido elevado de justicia y de igualdad. Dichas aglutinaciones humanas vertebraron la Comunidad Organizada en la Argentina, que se constituyó como una federación de organizaciones libres del pueblo. Estas últimas tenían la función cultural primordial de reforzar entre los hombres una nueva fe, difundiendo un “evangelio de justicia” caracterizado por reforzar en el sujeto el sentido de destino colectivo del pueblo y la grandeza de la Nación. En la Comunidad Organizada se producía el tránsito del yo al nosotros. La educación reforzaba una norma ética que condicionaba la libertad individual al cumplimiento del orden justo de la colectividad.
En la óptica de Perón la actividad política no podía agotarse en la mera lucha por el poder individual, de facción o de una clase en particular, sino que era la manifestación histórica de la voluntad de las organizaciones libres del pueblo portadoras del sentido heroico de la vida. En la Comunidad Organizada el Estado sería la institucionalización del orden justo y expresaría la capacidad del hombre de construir conscientemente el bien común.
La doctrina de la Comunidad Organizada guió la acción política del Justicialismo a partir del 17 de octubre de 1945 y como postuló Alberto Buela, además fue el principio rector en torno del cual se fundó el pacto político de la Constitución Nacional del año 1949.
La Revolución comandada por Perón y por un amplio Movimiento policlasista, pluri-ideológico y pluri-partidario, legó a la posteridad un inmenso tejido de organizaciones libres y una conciencia nacional y social del pueblo. El bloque político forjó un Estado nacional de carácter benefactor y consolidó una infraestructura económica, tecnológica e industrial sumamente avanzada.
Después de culminada la Segunda Guerra, los EUA y un grupo reducido de naciones se repartieron el conjunto de países y de riquezas del planeta. En ese esquema geopolítico, el peronismo y el conjunto de nacionalismos sudamericanos eran conceptuados como un mal ejemplo que había que erradicar. Desde el año 1976 en adelante, los gobiernos de diversa índole partidaria —siempre con la misma ideología—, se dedicaron a destruir la Comunidad Organizada. La tarea de demolición económica, institucional y cultural de la Argentina Justicialista formó parte de las directrices del centro de poder anglosajón. Luego de producida la caída del Muro de Berlín, el proceso de saqueo mundial del centro anglosajón contra la Periferia se profundizó con el dominio unipolar norteamericano.

2-      El drama político de la Argentina contemporánea
La Argentina y Sudamérica están hoy atravesados por una crucial encrucijada histórica. El pueblo y su dirigencia tienen que optar entre reconstruir y potenciar la Comunidad Organizada en una Nación y un continente libre; o adherir acríticamente al orden mundial del capitalismo neoliberal anglosajón y a su programa de subdesarrollo estructural.
Tal cual vamos a sostener en el presente texto, la segunda alternativa, si bien puede ser rentable para un sector de la clase política, es sumamente perjudicial para la economía, la cultura y para la vida de la gran masa del pueblo.
El capitalismo neoliberal anglosajón reposa sobre cuatro grandes principios ideológicos:
-          la tecnología como fuente inagotable de progreso.
-          el consumo como un medio de plenitud humana.
-          el hedonismo y la libertad individual como fin último de la acción personal.
-          El des-orden internacional y su racionalidad científica.

En este trabajo vamos a comentar críticamente los fundamentos del capitalismo neoliberal anglosajón para desembocar en una conclusión sucinta acerca de la vigencia y de la posible reactualización de los principios de la Comunidad Organizada.

(Texto presentado en el Congreso Nacional de Filosofía de la UNLa, 6 de abril de 2019) 



[1] Juan Perón leyó los capítulos XVII a XXII que integran el libro La Comunidad Organizada.

10 claves sobre la dictadura del año 1976

Aritz Recalde, marzo 2026   Primera.  La dictadura de 1976 fue una respuesta de las CLASES DOMINANTES LOCALES Y TRASNACIONALES (y los partid...