viernes, 25 de mayo de 2018

Una victoria táctica que exige cuidar a Chávez


Miguel Ángel Barrios-Argentina
Doctor en Educación y en Ciencia Política
Mayo 2018

Siempre hemos sostenido que somos plurales pero no neutrales. Estamos viviendo la hora de la independencia definitiva o la nada. Y el único camino a la independencia definitiva tiene un solo nombre: la Patria Grande.
Nuestro único compromiso es con la Patria Grande. Y allí emerge glorioso en el máximo sitio de honor, el Comandante Supremo Hugo Chávez. En mí opinión el geopolítico más importante de Nuestra América en la transición del siglo XX al XXI. Juan Domingo Perón es el inventor de la Geopolítica latinoamericana y Hugo Chávez Frías ha sido el motor impulsor, el nervio central del Continentalismo de Perón, teniendo como base ambos, el unionismo hispanoamericano de San Martín y Bolívar.
Esto lo demuestro fehacientemente en mí libro "Hugo Chávez: pensamiento histórico y geopolítico" con prólogo de su Profesor y Maestro, el General Jacinto Pérez Arcay, quien me honra con su amistad .Y además en vida del Comandante Supremo, recibí numerosas distinciones como Profesor de las Academias Militar y de la Cancillería, por lo que esta reflexión, no es academicista ni teórica, ni mercenaria.
Es el profundo amor a Venezuela, a Bolívar y a Chávez, lo que me obligan a reflexionar en voz alta. Porque el debate construye y la censura destruye.
América Latina vive su más alto grado de debilidad estratégica en el momento de conformación de un nuevo "orden" mundial.
La Argentina se ha convertido en un laboratorio del imperialismo norteamericano como consecuencia del triunfo democrático de un representante de la República Imperial. Es imposible analizar a Macri, sin tratar de entender la crisis doctrinaria del peronismo o neoperonismo. Este punto es central.
El golpe de estado en Brasil es impensable si no hubiera estado Macri. El PT no logró articular un pensamiento latinoamericano. Su anclaje doctrinario es una sumatoria de demandas sociales sin plantear, que lo social solo es resuelto con la liberación continental. Es dramático el desconocimiento de la historia latinoamericana en Brasil.
Y el lulismo, una amalgama social embrionaria de un movimiento nacional se reduce doctrinariamente a como un niño pobre y sin la escuela primaria llegó a ser presidente. Llama poderosamente la atención como Lula en su último día libre, contó toda su vida al mundo, pero no la entronco en ningún momento con las luchas sociales del Brasil, con la carta testamento de Getulio Vargas y su vínculo con Perón, y menos aún con Goulart-asesinado por la CIA- y Brizola. Esto se paga caro. Porque el ataque a Lula, no es por es un sindicalista metalúrgico, sino porque es el hijo de Brasil. Por lo tanto, no se vió la mínima autoconciencia histórica del drama continental, del cual el juez Moro, es un instrumento del imperio.
Rafael Correa, es también una expresión de las limitaciones de un pensamiento integracionista. Vino a una gira de conferencias a la Argentina hace dos meses y no citó, una vez el pensamiento de Perón, centralizando el núcleo ideológico en el Che Guevara y Fidel Castro. Un cubanismo con un Latinoamericanismo abstracto, estudiantil.
Ecuador, Colombia y Perú son plataformas activas de la doctrina Monroe. Por lo que vemos, la ausencia de Perón y de Chávez en categorías de pensamiento estratégico para generar el Estado Continental es dramático. Y reitero, en el momento de conformación de un orden multipolar, que depende de la Patria Grande que seamos sujetos, no del nacionalismo ruso, chino o iraní, que son vitales para un equilibrio de poderes mundial, pero no como brazos de nuestra liberación. En eso, entender el Continentalismo de Perón es central. Lo explico y lo documento en mí libro "Perón y el peronismo en el sistema mundo del siglo XXI".
Por todo lo dicho, la victoria de Maduro desde el Punto de vista táctico adquiere dimensiones continentales. Y geopolíticamente es un triunfo nuevamente que nos brinda Chávez desde la gloria a Nuestra América, tan desolada y solo iluminada por la figura del enorme Evo Morales, la figura legendaria del mítico "Pepe" Mujica y el liderazgo moral de un hijo de la Teología de la cultura, el Papa Francisco. Esos tres faros, son escasos cuantitativamente pero infinitos políticamente y moralmente.
Si Maduro perdía en Venezuela, la Amazonía es al otro día, tierra de Monroe. Por eso, Brasil debe estar a la altura de sus grandes geopolíticos. O sino, le esperan horas caóticas. Empezando por José Bonifacio y por el general de Bolívar, el gran José Ignacio Abreu de Lima. Pero reitero, en Brasil se sabe poco de ellos.
Venezuela, garantizó un posible foco de desintegración, con la victoria de Maduro, y esto lo debemos tener claro todos los latinoamericanos.
Ahora bien. Los números son concretos y analizando secuencialmente, los resultados electorales son pobrísimos. Lejos están los triunfos del comandante invicto. El 30 por ciento lo dice todo sumado a la enorme abstención.
Callarnos es una manera de rendición en otras formas. Y si algo nos enseñó el Comandante Eterno además de la geopolítica hacia la independencia definitiva ha sido su espíritu democrático y pacifista.
Por lo que es momento de reconocer y agradecer al pueblo venezolano la victoria táctica.
Pero, en tren de solidaridad, avisar que con una mensualidad de tres a cinco dólares con una inflación galopante, con una sociedad que tiende a la vigilancia política al estilo cubano de la guerra fría, con una guerra económica que no existe como categoría técnica sino que la verdad de fondo es la ausencia de un plan económico, nos llevan a afirmar sin dudar que ya no estamos llevando a cabo la acción política monumental del Comandante Hugo Chávez. Y que sin dudas alguna, la llevan a su aniquilamiento. No desconocemos la acción saboteadora del imperialismo. Pero primero, autocorrijámonos todos desde adentro. Evo Morales lo dijo claramente "el imperialismo no duerme".
Gracias Venezuela por darnos está oxigenación de un segundo, y como agradecimiento a todo lo que nos dieron, este humilde latinoamericano le demuestra su lealtad, avisando antes que lo liquiden: "cuiden al gigante", y así, seguirán invictos para siempre.


En memoria de Leónidas Lamborghini

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