martes, 31 de marzo de 2020

Hay un virus que también ciega.


¿Desde dónde pensar el futuro? Una polémica conceptual con Página 12


Por Gabriel Fernández 

En la segunda nota Apuntes, referida a la polémica derivada del documento de los organismos, señalamos una variedad de pensadores nacionales de enorme relevancia. El viernes, en La Señal por el aire de la Gráfica, hicimos una referencia a la trascendencia de tomar en cuenta ese modo de razonar a la hora de abordar el debate surgido entre los sociólogos Byung-Chul Han y Slavoj Zizek. Hoy, en qué nos parecemos, pudimos brindar, de modo más desarrollado, la visión que nos acompaña.
Al ver la edición actual de Página 12, quedamos abrumados por la exposición de figuras del análisis político europeo que desfilan en la nota central para intentar desovillar el futuro humano tras la situación económico sanitaria presente. En línea con la “sorpresa” manifestada en derredor del documento antes citado, descubrimos que no figura allí un solo argentino. También: no figura un solo latinoamericano. En la división mundial de tareas, los propios –quienes hacen este diario nacieron acá- aceptan que Europa piense mientras esta tonta América latina se dedica a oficios más rústicos.
Si la cuestión estuviera relacionada con la nacionalidad de los emisores, daríamos el brazo a torcer. La capacidad analítica no puede medirse por el lugar de origen. El problema radica en que mientras los pensadores europeos en vigencia devienen de la derrota de la caída del Muro, con el consecuente posmodernismo escéptico y el rechazo a conceptos activos genuinamente revolucionarios y transformadores, muchos argentinos y latinoamericanos relanzamos exploraciones previas y las reformulamos en tiempo presente con las variantes temporales imprescindibles. La otra fase del problema es el lugar de mirador en el cual están situados todos los protagonistas.
Es de valor indicar que hay enormes obras ignoradas: de Juan Domingo Perón al Papa Francisco, sólo por identificar dos liderazgos que en realidad canalizan intereses de base, pero también elaboración generada por los más lúcidos autores de esos espacios. Sin embargo, si a la autora de la nota o al resto de sus colegas se les mencionara esas dos referencias, o la interesante lista que incluimos en el texto citado en el primer párrafo, sonreirían. Y nos bombardearían con los señalados en la nota de Página: junto a Byung-Chul Han y Slavoj Zizek, los italianos Giorgio Agamben y Franco "Bifo" Berardi, el croata Srećko Horvat, la estadounidense Judith Butler y el francés Alain Badiou.
Apenas el galo citado al final efectuó junto a Louis Althusser, muchísimos años atrás, un aporte valioso en relación al objeto y los niveles. El artículo no señala a Marshall Berman –Todo lo sólido se desvanece en el aire-, pero el resto de los mencionados no lograron trascender su planteo, básicamente asentado en la inexistencia del sujeto y la acción individual como elemento de resistencia. Es decir, las fuentes escogidas por Página 12 no son “extranjeras”… son menores. El Pensamiento Nacional argentino, que tiene trayectoria y vigor presente, no ha resignado la idea de revolución, sigue enfocando al Pueblo como sujeto y no se percibe en derrota como los autores del añejado continente y sus émulos asiáticos.
Es más: las construcciones Tercera Posición y Comunidad Organizada están en pleno desarrollo. Su reformulación en los tiempos presentes es rápida y versátil, con la inclusión de la Multipolaridad como elemento a tomar en cuenta en la primer formulación y las empresas generadas por la misma sociedad –qué curioso que los posmodernos no se den cuenta- permiten ampliar la mirada para la segunda. Descontando claro que Justicia Social sigue siendo el eje articulador de la tríada. Y bastante más, que intentamos evidenciar en los textos habituales, mientras leemos a tantos compañeros que sin aspavientos en los claustro (fóbicos) van dando en el clavo a la hora de comprender una realidad dinámica.
Finalmente: en todo ese diario argentino ¿no hay un redactor formado en estos pagos que diga “che, acordate de Arturo Jauretche”? No planteamos que lo afirme cara a cara, dada la cuarentena existente, pero es probable que algún sistema de conexión hilvanado por las nuevas tecnologías facilite la comunicación interna. Hay mucho virus dando vuelta. El gran lincoleño nos dejó algunas vacunas, desconocidas por quienes deberían aprehenderlas con mayor detenimiento. Sólo un  ejemplo: “Comprobamos que los hechos unifican y las abstracciones dividen y que por sobre la carnadura de los acontecimientos, las divergencias del nivel ideológico pierden importancia ante la demanda de las soluciones”.


lunes, 30 de marzo de 2020

Los filósofos y el coronavirus


                      
                                                                                  Alberto Buela, 30 de marzo de 2020

Este pequeño comentario podría titularse “un filósofo criollo responde a los europeos”, pues acaban de enviarme varios amigos un artículo publicado en el diario de izquierda Página 12 y otro en Ia agencia liberal progresista Infobae, titulados algo así como: “Qué piensan los filósofos sobre el coronavirus”. Y allí aparecen las opiniones de Zizek, Byung Chu, Harari, Agamben, Chomsky, Esposito, Jean Luc Nancy y algún otro.
Todos estos filósofos, en mi opinión la mayoría no lo son, hablan sobre el futuro: que cae la sociedad capitalista, que se instaura nuevo socialismo, que se viene un totalitarismo sutil de manejo de las masas, etc., etc. Todas precogniciones, todas prognosis.
La sana filosofía, esto es, aquella que se realiza reflexivamente, aconseja desde siempre que la filosofía “como el buho de Minerva sale a volar al anochecer” (Hegel). Esto es, cuando la realidad se puso, cuando el fenómeno acabó, cuando está terminado. Y ello no ocurre con la pandemia del coronavirus, pues está en pleno desarrollo.
Ya Weber, Sombart y tantos otros grandes sociólogos aconsejaban que ante un fenómeno masivo como una peste o un acontecimiento mayúsculo es conveniente dejar que se desarrolle antes de ponerse a estudiarlo. Porque de lo contrario solo realizamos conjeturas y no ciencia.
Y esto es lo que les pasó a esto “filósofos europeos”, hablaron por hablar, hablaron al ñudo; fueron víctimas de uno de los rasgos de la existencia impropia de la que habla Heidegger en Ser y Tiempo: las habladurías.
Esto del buho de Minerva ya estaba en el mito de Prometeo cuando en la caja de Pandora queda encerrada la elpis, que los tontos de capirote tradujeron por esperanza cuando en realidad significa la espera o mejor aun la prognosis. Lo que enseña que: el hombre no puede conocer el futuro sino a lo máximo conjeturar sobre él.
De lo que no se puede hablar, hay que callar, aconseja Wittgenstein en la frase final de su Tractatus. Y el viejo Sócrates decía: tengo un daimon que me dice cuando debo callar. Cómo van a ser filósofos sino pueden cerrar el pico y, además, les falta en daimon= voz interior o algo parecido.
Ninguno de ellos esbozó hablar de las causas del coronavirus como puede ser la manipulación genética y cosas por el estilo, que se fueron de control a las ciencias duras.
Cuando muchos de mis amigos me demandan a diario que escriba sobre el coronavirus les respondo que la filosofía no es horóscopo, no es adivinaza, es un saber reflexivo, que en algún momento se puede traducir en sabiduría existencial, pero ello supone un trabajo profundo en una ascética espiritual que no es para todos.



domingo, 29 de marzo de 2020

Entrevista al El virólogo argentino Pablo Goldschmidt



¿POR QUÉ SOSTIENE QUE HAY UNA PARANOIA INJUSTIFICADA CON EL CORONAVIRUS?
Mire, este tipo de enfermedades no merecen que el planeta esté en un estado de parate total, salvo que haya predicciones que sean realistas.
¿Y NO LAS HAY?
En el Imperial College de Londres, que tiene un servicio muy bueno de epidemiología y de predicciones matemáticas, hay un profesor, (Neil) Ferguson, que hizo el modelo de las curvas que se achatan, o no, en epidemiología. Y que fue tomado para todas las decisiones políticas gubernamentales por consejo de la Organización Mundial de la Salud, sin discutir ni poner en tela de juicio las ecuaciones. Yo desde el principio empecé a analizar esto y vi que había algo raro. A mí eso no me cerraba. Anteanoche, este señor Ferguson dijo que la proyección que hicieron debía ser masivamente disminuida -tal la palabra que usó en inglés- con respecto a las cifras de muertes.
¿QUE SIGNIFICA?
Que, por ejemplo, para los Estados Unidos él proyectó con su modelo -que todo el mundo está utilizando en este momento sin siquiera cuestionarlo-, 2.200.000 fallecimientos; y 500 mil en el Reino Unido si no se tomaban las medidas de achatar la curva y todo lo que significaba eso. Ahora dice que no, que las predicciones no parecen ser exactas. Lo mismo que sucedió con el H1N1. Predijeron muchísimas menos muertes ahora, siempre que se mantengan las medidas de cierre como las que tomaron los gobiernos. Las estimaciones son mucho más bajas.
PERO POR EL BLOQUEO...
Dice que el bloqueo las va a mantener. Pero el bloqueo para achatar la curva se hizo en función de los primeros cálculos, que daban un coeficiente de transmisibilidad y mortalidad mayor. Pero ahora dice que ya no es como le daba antes, que está en el orden del 3 o 2,5, dentro de los valores de la gripe. Y dijo el miércoles que, por las estimaciones que revisó y las medidas de cierre adoptadas por el gobierno británico, los hospitales van a atender a la gente infectada y morirán más o menos 20 mil personas por el virus... o por la excitación que van a provocar otras dolencias asociadas al virus.
¿QUÉ TIPO DE DOLENCIAS?
Infartos, accidentes cerebro vasculares… Porque usted va al hospital y si muere por un infarto, dirán que murió por el virus. El problema es que ahora se mezcla todo. Una persona que llegue por una tentativa de suicidio y que se tomó un remedio por estar resfriada, murió por el virus. Alguien con un ACV mal manejado, si está resfriado, murió por el virus, no por el accidente cerebro vascular. Él dice que hay que corregir la cifra porque solo se está considerando eso. Por supuesto, en Oxford hay otro epidemiólogo que dice estar sorprendido porque se haya aceptado de manera tan incondicional por parte de las organizaciones internacionales el modelo de Imperial College. Ellos están haciendo otro tipo de modelo predictivo y dicen que este virus se ha propagado de una manera invisible y descontrolada por lo menos un mes antes de lo que cualquiera hubiera sospechado, y si se empieza a hacer test a la población probablemente la mitad haya sido infectada, y que entonces la mortalidad es mucho más baja y el riesgo también. Si eso es verdad, uno de cada mil infectados sería el que enferme y necesitaría hospitalización, porque el 86 por ciento no tiene síntomas serios. Esto apareció ayer en Inglaterra.
¿QUÉ CAMBIA ESTO PARA EL SISTEMA SANITARIO?
De cada 100 personas que van a consultar, 86 por ciento padecen síndrome gripal. El médico, en ese caso, le va a hacer un análisis de sangre y le pedirá cuatro parámetros, que el laboratorio le puede hacer en media hora o una hora. Ahí se puede saber si la persona tiene o no una infección viral. No le va a decir si tiene coronavirus. Tiene un virus. Influenza, adeno, cualquier otro. Pero se necesitan laboratorios que puedan hacer dímeros, proteínas C reactivas, recuento globular… Si los dímeros positivos dan altos, alguna lastimadura tendrá en el pulmón. Y se hacen enzimas hepáticas y se pide un ionograma para ver cómo está el potasio. Si dan, la persona tiene un virus, sea corona o no. Si esas cosas no están alteradas, lo mandan a la casa y le dan tratamiento de gripe. ¿Entiende? Hasta aquí no hace falta pánico, y hablamos del 85 por ciento de la gente. Pasó en Corea, China, y en todo el mundo.
¿QUÉ SUCEDE CON EL 15 POR CIENTO QUE SÍ DA INFECCIÓN VIRAL?
Puede ser grave. La única manera de saberlo es hacer un test PCR, que no es accesible en todas las ciudades, provincias o laboratorios. El costo de cada test es de 30 o 40 dólares y se necesita personal muy bien formado y materiales. Yo justamente estuve en la Argentina en diciembre, y dí una charla sobre cómo desarrollar test de biología molecular casero y que no sea caro. Pero para desarrollarlos hay que esperar por lo menos dos meses. Hay que comprar los de Corea, porque los chinos en este momento tienen un problema bastante serio, mucha gente no los quiere comprar más. Pero inclusive comprando el mejor test de Corea hay un 20 por ciento de falsos negativos.
¿Y SI EL RESULTADO ES CORONAVIRUS COVID-19?
Si tiene una infección viral, y dice tengo fiebre (más de 38,5 durante dos días), estoy cansado, tosiendo, siento que me falta el aire y además, por una razón muy rara, pierde el gusto y el olfato, la única salida es una resonancia o una tomografía de pulmón. No hay otra. Una radiografía no siempre da buenos resultados. Si el radiólogo dice que hay infección compatible con neumonía por coronavirus, esa persona tiene que ser internada en terapia intensiva, pero eso es para un máximo del cinco por ciento de las personas. Ahora, si no tiene resonadores o tomógrafos, ¿qué hace? No se sabe, y ahí empiezan los problemas.
¿NO HAY SOLUCIÓN EN ESE CASO?
Lo que hacen los coreanos, y ahora los franceses se atribuyen la paternidad, es dar un antibiótico, como puede ser la amoxicilina con clavulánico y la hidroxicloroquina.
¿SIRVE LA HIDROXICLOROQUINA?
Es lo único que se puede dar ahora. No hay pruebas contundentes, pero es mejor que nada. Se trata como una neumonía. La diferencia con la neumonía clásica es que, esta vez, se le agrega la hidroxicloroquina, pero solamente si el médico le hace un electrocardiograma y mide el potasio del paciente. Porque cambia la conductividad cardíaca, y al cabo de tres pastillas los electrocardiogramas traen sorpresas. No se le puede dar a cualquier persona. Por eso en Francia hubo una negociación entre Salud Pública y el profesor de Marsella que tomó los procedimientos de Corea (Didier Raoult) y dijeron que eran para todo el mundo… pero no. Es para quienes tienen un médico que los sigue, porque si tienen un trastorno del ritmo cardíaco, si baja el potasio, puede ser peor el remedio que la enfermedad. Pero en definitiva, estamos hablando de que a esa gente hay que internarla. Y acá viene la gran pregunta.
¿CUÁL ES?
Que tiene que estar en un servicio de terapia intensiva con gente formada. ¿Hay gente formada en todos los países y ciudades para terapia intensiva? ¿Hay suficiente gente que sepa meter un laringoscopio para intubar a los pacientes? ¿Hay enfermeros y médicos a quienes el Estado se hizo responsables de formarlos para hacer frente a eso? La respuesta es “no”. Y tampoco hay suficientes máquinas. En Alemania hay seis veces más respiradores que en Italia. Y diez veces menos muertos por la misma patología. En Europa hay 80 mil camas de terapia con personal formado, un promedio de 12 cada 100 mil habitantes; en los Estados Unidos hay 28 cada 100 mil; en Alemania, 29; en Portugal, 4,2; en España, 10,3, pero el problema es que allí el 78 por ciento de quienes atienden esas camas está entrenado para terapia médico quirúrgica y unidad coronaria, gente que sabe manejar infartos y acv, pero el Estado no formó neumonólogos para hacerse cargo de este tipo de crisis. Entonces, ¿hasta dónde es solamente el virus responsable?
¿E ITALIA, EL PAÍS DONDE DICEN QUE SE HIZO TODO MAL?
El problema de Italia e mucho más serio y necesita un análisis aparte. Allí la mortalidad es muy alta, y la gente está cantando el himno, pero no sabe que desde hace 25 años cierran camas y no crean cargos de médicos. Y mucho menos, médicos de terapia intensiva que trabajen en los hospitales. Lo que esto habla es que no es sólo el virus. Hay 75 mil personas diagnosticadas y 7400 muertos, el 9 por ciento de muertos. Algo significa.
¿CÓMO VE AL SISTEMA DE SALUD ARGENTINO?
No lo podría decir. El sistema argentino es complicado. Hay hospitales estatales, privados, municipales, de sindicatos. Cuando estuve el año pasado, en el Hospital Fernández todo funcionaba, pero al Clínicas no puede ir porque no andaba el ascensor. Y en cuanto a los profesionales, no sé en este momento cómo está la neumonología. Hay buenas individualidades, gente brillante, pero en lo general, no sé.
-USTED DICE QUE NO HAY QUE TENER PARANOIA, Y ESTÁ BIEN. PERO SI EN CHINA TUVIERON QUE CREAR HOSPITALES DE LA NADA, ESTO ES DISTINTO A UNA GRIPE COMÚN, ALGO PASA...
Mire. Cualquier persona que tose va a terapia intensiva. El año pasado, en los Estados Unidos hubo 460 mil personas con neumonía, en terapia. Este año no se si va a haber 100 mil. La cosa no es así. La gente corre al hospital por cualquier cosa. Y los enfermeros y médicos no fueron formados, porque hasta hace tres meses no importaba. A los pacientes les ponen máscaras de oxígeno, y sobre 100 ancianos, en un geriátrico del sur de Roma murieron 11 en una mañana. ¿Los mató el virus? Quizás estaban con el corona. Pero, ¿qué hubiera pasado si los atendían correctamente? ¡No tenían ni procedimientos! En China, al principio la mortalidad era del 9 por ciento, y ahora están en el uno. En Italia están en el 9, pero está bajando porque están aprendiendo a trabajar. Que están aprendiendo significa que no los formaron, que no había infraestructura. Está el sentido patriótico, la gente sale a la ventana, pero los médicos no son héroes, son trabajadores que va a poner el lomo pero no están formados. Los ponen frente a situaciones dramáticas, y muchos no saben lo que deben hacer. Los procedimientos no estaban escritos. Recién ahora la cosa se sabe. Por eso yo pregunto ¿es el virus sólo el responsable de estas muertes? Dicen que se acumulan los cadáveres, pero en España, ayer, mostraron que el año pasado hubo la misma cantidad de muertos.
¿PERO MUERTOS POR QUÉ CAUSA?
Por infartos o neumonías. Ahora resultan todos por COVID-19. Pero el año pasado no se ponían a sacarles muestras nasales a todos los muertos.
¿USTED QUIERE DECIR QUE LO QUE LLAMAN MUERTES POR COVID-19 NO SON POR ESA CAUSA?
Por ahí son por COVID-19, pero por ahí había también el año pasado por otros virus respiratorios. Seguro que hubo, porque la influenza mató a muchísima gente en España e Italia. Pero morían de neumonía, sin ponerles etiquetas. Ahora bien. Ya analizamos la falta de respiradores, de formación, personal, médicos y enfermeras, que en Italia gritan todos los días porque no abren cargos en hospitales públicos. Prácticamente no había servicios de terapia en las ciudades chicas. Hasta ahí uno razona, pero empujando el razonamiento al máximo, yo me pongo a mirar las causas de muerte en Lombardía, donde murió más gente. Y lo que le voy a comentar no lo publicó nadie.
¿QUÉ VIÓ?
En Italia, en Lombardía, es donde más mueren por mesotelioma. Todas las fábricas de fibrocemento que usaban amianto estaban ahí. Hasta 1992, que lo prohibieron, estaba en techos y aislante de fábricas. Las paredes tenían amianto, que larga cristalcitos que llegan al pulmón, que luego puede cicatrizar, o no. El mesotelioma es el cáncer de pulmón producido por asbestosis o amianto. En las autopsias que se hicieron en Lombardía en los últimos diez años, el 85 por ciento eran por exposición laboral. Tumores malignos con localización pulmonar y peritoneal. Y hasta el 92 nadie prohibió el uso. Lombardía tiene diez millones de habitantes, es el lugar que tiene más empleados en la industria del amianto, el lugar del mundo con más asbestosis. Pero además, el amianto se pega a la ropa, a las fibras. La ropa de alta costura del norte de Italia las hacen señoras costureras. Puede creer que entre el 2000 y el 2012 hubo 4442 mesoteliomas malignos (2850 en hombres y 1592 en mujeres), cáncer de pulmón invasivo por exposición al amianto. Y crece más. Este año hubo 3,6 por ciento más que en años anteriores en hombres y 3,3 en mujeres mayores de 65 años. Y hasta el 2030 habrá 20 mil más.
¿QUÉ RELACIÓN EXISTE CON EL CORONAVIRUS?
Que en esa región, castigada por falta de medios, el cierre de camas, falta de aparatos de respiración, se encuentra la gente mayor, con pulmones con cáncer o lastimaduras crónicas, que hace que una infección viral se transforme en una infección mortal. Un pulmón agredido por una fibra mineral, tendrá una reacción distinta a un pulmón sano. Y no es casualidad que muera más gente donde están las fábricas de amianto.
PERO EL COVID-19 MATA MÁS QUE LA GRIPE COMÚN...
Todas las infecciones virales pueden ser mortales. La diferencia es que con esta se armó pánico y con las otras no. El año pasado murió mucha gente de gripe y nadie cerró el planeta. Entonces, ¿qué pasa ahora?
SE LO PREGUNTO A USTED, ¿QUÉ PASA?
No se…
PERO QUÉ PERCIBE, ¿UNA CONSPIRACIÓN?
No, eso se detecta enseguida. El año pasado hubo 36 millones de personas con gripe en los Estados Unidos. Fueron internadas 370 mil y 22 mil se murieron. ¿Queda claro? Y nadie cerró ningún aeropuerto. En Francia hay 33 mil casos, pero cuando murieron 23 mil viejitos en los geriátricos por una ola de calor el país tampoco se cerró. Hay algo muy raro aquí.
POR ESO INSISTO, ¿QUÉ VE USTED?
Un error grave de los peritos de la OMS, lo que denuncié desde un principio. ¿Sabe qué quiere decir pandemia? No significa enfermedad grave o severa. Quiere decir que muchos países tienen una enfermedad. ¡Todos los años hay pandemia de resfrío, y nadie cierra nada! ¿No hay que relativizar todo esto?
PERO EL COVID-19 ES MUY CONTAGIOSO, DOCTOR…
Sí, como el resfrío, que es como muere la gente en los geriátricos. Antes no los contaban, ahora si. Hubo más de medio millón de casos de neumonía en el mundo el año pasado. Hay un millón de personas que se pueden agarrar meningitis en África, y se transmite por la saliva, y los aviones van y vienen. Y a nadie le importa nada. Hay 135 mil personas que van a andar con tuberculosis en América Latina, y nadie hace escándalo. A mí, cuando algo hace mucho ruido como con el corona… Se está teatralizando mucho. Desde el primer día dije que las cuentas no daban, como cuando apareció la gripe H1N1.
¿Y QUÉ HARÍA USTED?
No soy una autoridad para decir que haría, pero veo que falta formación y materiales. Entonces, primero, formaría al personal para lo que viene. En tres semanas, cuando vean las señas de la enfermedad, ellos van a ser los que inciten las nuevas medidas. Mire lo que pasa en Alemania. La mortalidad es diez veces más baja porque hay especialistas en neumonología y terapia intensiva pulmonar. Bueno, hagamos cursos en la Argentina, y en todo el mundo. A los médicos no los pueden largar improvisadamente frente a una persona que no puede respirar. Cuando esa gente se forme, las cifras van a demostrar que ese cinco por ciento de casos graves va a poder ser atendido en los hospitales. Y que lo demás se va a caer por su propio peso.
¿HAY QUE PARAR LA CUARENTENA?
Cuando el sistema esté en condiciones, con personal formado, equipos, medicamentos e infraestructura, sí, no tiene ningún sentido. Como está ahora la situación, no se puede decir nada sobre la cuarentena porque no se sabe cuánta gente va a estar infectada y si las camas de terapia intensiva y el personal alcanzarán para el 5 por ciento de ellos. La medida no es por el virus, sino por el riesgo de no poder hacerse cargo de la gente que está en situación crítica. No sé si está mal, porque no hay cifras objetivas. A lo sumo, está bien que hayan parado porque les forzó la mano la OMS, y una vez que se larga la cuarentena no se puede parar. Pero habría que comparar con las cifras de muertes del año pasado. El pánico es absurdo. Hay 690 positivos…¿a cuantos se les hizo el test? ¿A 30 millones o a mil? Fallecieron 17, yo quiero ver cuantos murieron en geriátricos o en su casa de neumonía por neumococo o hemofilus, que hay muchísima en la Argentina, el año pasado.
¿CÓMO EVALÚA LO QUE ESTÁ HACIENDO EL GOBIERNO, ENTONCES?

Dicho lo anterior, a mí me parece que el gobierno actúa muy bien y con mucha cautela. Pero la autoridad internacional les empuja la mano con las cifras de mortalidad que ponen los peritos de la OMS, que hacen cuentas matemáticas. Pero no es mala fe, sino incompetencia. No hay nadie detrás. Pero insisto, en la Argentina están haciendo las cosas bien y con seriedad. Ginés me parece muy bueno. Y Carla Vizzotti es una mujer que sabe lo que hace, es muy competente, conoce, estudia. Cuando usted está con personas que son estudiosas, que no son panfletarias, que son serias, le dan confianza. Charlé con ella y me impresionó. Nunca vi en la Salud Pública ese nivel de formación. Hacen las cosas lo mejor que se pueden hacer con el presupuesto del que disponen.
PERO NO PIENSA LO MISMO DE LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD.
Para nada.

miércoles, 25 de marzo de 2020

Coronavirus: golpe económico y pujas geopolíticas


Por Gabriel E. Merino

El mundo no será el mismo después de la pandemia que vivimos, aunque todavía no nos imaginemos todo lo que eso implica.
La crisis desatada por el coronavirus y la conmoción mundial que trajo aparejada puede ser analizada en al menos tres dimensiones, más allá de sus consideraciones sanitarias o sobre el cuadro epidemiológico en sentido estricto que, por cierto, han llevado tarde o temprano a la mayoría de los estados a tomar la iniciativa e intentar con mayor o menor acierto medidas de contención.
La primera dimensión es económica porque el coronavirus actuó como catalizador, acelerando una crisis económica mundial que ya se preveía. Las caídas en las bolsas sólo se comparan con las grandes crisis de la historia, como la de 1929, la de 1987 o la más reciente, la de 2008, desatada cuando cayó el Lehman Brothers, una de las mayores bancas de inversión hasta ese entonces. El inminente estancamiento global devino, tras la pandemia, en un gran golpe recesivo: en China, el principal centro dinámico de la economía mundial, en el primer bimestre del año la producción industrial cayó 13,5% interanual (primera contracción desde enero de 1990) y las ventas minoristas se desplomaron 20,5%. El coronavirus se anticipó, entonces, a lo que muchos estimaban que iba a ser el canal del próximo estallido económico: la burbuja de los bonos luego de años de enorme liquidez.
El descalabro de la economía y la incertidumbre que azotan al mundo, en rigor, no hacen más que poner de relieve que la crisis económica de 2008-2010 no había sido superada en un sentido profundo, sino que se había pospuesto artificialmente a través de una estrategia que contenía una bomba de tiempo: hiperendeudamiento público y privado, e hiperliquidez a tasa casi 0%, o incluso negativa en las principales potencias.
La primera dimensión es económica porque el coronavirus actuó como catalizador, acelerando una crisis económica mundial que ya se preveía. Las caídas en las bolsas sólo se comparan con las grandes crisis de la historia, como la de 1929, la de 1987 o la más reciente, la de 2008, desatada cuando cayó el Lehman Brothers.
La economía del norte global creció anémicamente en estos años a pesar de este “respirador artificial”. Europa y Japón tienen un PBI en dólares (nominales) inferior al de 2008, mientras que Estados Unidos es la excepción, ya que por el momento tiene las ventajas de mantener eternamente déficits gemelos (fiscal y comercial) y de beneficiarse de sus capacidades estratégicas imponiendo su poder sobre aliados y adversarios (dólar, poderío militar, poder financiero, control de flujos globales, monopolios tecnológicos y capacidades de innovación, etc). Todo ello, aunque el costo sea justamente la ruptura del sistema de alianzas y de las instituciones del orden mundial impulsado por el propio Estados Unidos.
Esta etapa se corresponde con un freno desde 2010 al proceso de “globalización” económica, el cual, que desde los años 80 se caracterizaba por el hecho de crecer –con cada punto de crecimiento del PBI mundial– dos puntos el comercio y tres puntos la inversión extranjera directa. Proceso que ya no se da. Además, el “respirador artificial” de la deuda pública y la emisión monetaria que se puso en marcha desde la crisis formaron una nueva burbuja.
El estancamiento inevitablemente agudiza la lucha entre capitales, las luchas económicas mediadas por los estados centrales (por recursos naturales, mercados, monopolios tecnológicos y financieros, etc) y los enfrentamientos geopolíticos, con la particularidad de que el poder global después de 200 años se traslada de occidente a oriente, y lo emergente son relaciones de producción híbridas.



Isabel es Perón



Por Leonardo Dino Cajal, marzo 2020



Un 24 de marzo distinto a todos, pero a su vez igual a todos, la plaza vacía bajo un sol de marzo que parece resistirse al otoño que comienza y que a su vez resulta tan opuesto a esa madrugada que marcó el inició de la dictadura; siempre asocié esa imagen con frío.
La cuarentena invita por lo menos a detenernos un momento; frente a nosotros una plaza sin marchas ni banderas, sin gritos y discursos, sin colores ajenos; pero con historia, una historia que está presente desde hace 44 años, en la que genocidas, multinacionales, bancos y traidores se encuentran entreverados entre los relatos que juegan para el equipo del olvido, o en algún otro aspecto, para el equipo de la no verdad.
Lo cierto es que como a lo largo de todo el siglo XX, nuevamente un gobierno popular, democrático, ampliamente mayoritario y constitucional fue derrocado por la antipatria y sus cómplices, locales y externos. La historia del 1930, 1955 se repitió, pero esta vez no solo en los hechos sino ante un mismo apellido, Perón. Porque hay que tener bien en claro que Isabel es Perón.

“El 24 de marzo de 1976 fue destruido en todo el país el gobierno constitucional elegido por el voto directo de los ciudadanos el 11 de marzo de 1973. Este gobierno dio comienzo a su mandato el 25 de mayo de 1973 con un programa sintetizado en dos palabras: liberación o dependencia” Julio González.
Si el pecado del yrigoyenismo fue iniciar un proceso nacional en múltiples aspectos, desde el pensamiento, la cultura, la industria y el trabajo, el de Juan Domingo Perón en los `50 fue profundizarlo, organizarlo y reencontrar al pueblo con las bases de su propio sujeto histórico hecho letra en la comunidad organizada. El desarrollo de la Nueva Argentina descansaba en una comunión equilibrada entre las FFAA, como polea de empuje de una maquinaria donde la columna vertebral eran los trabajadores. La comunidad organizada ordenaba a las fuerzas vivas del pueblo (industria, ciencia y trabajo) en post de la grandeza de la Nación, con proyección americana. Después de 18 años de proscripción, el tercer gobierno peronista reencauzó a la Argentina nuevamente en ese camino de soberanía política, independencia económica, justicia social y socialización de la República.
“da lo mismo producir caramelos que acero” José Alfredo Martínez de Hoz.
Si durante el siglo XIX fue necesario terminar con casi toda la población nativa para insertar a la Argentina en la división internacional del trabajo, a partir de 1955 y con mucha mayor virulencia desde marzo de 1976, se retomó a ese mismo camino de muerte y desaparición de las mejores almas de la Patria para reinsertarla al escenario económico financiero mundial de aquel entonces. Se abandonó a sangre y fuego la Argentina industrial, fabricante de aviones, trenes, tractores y autos, por una Argentina exportadora de granos, carnes y recursos naturales.

¿Por qué el golpe?
Los motivos por los cuales se derrocó al gobierno de Isabel Perón pueden agruparse en tres categorías, la primer la ideológica y de clase, que encuentra respuesta en el propio apellido de la presidenta, el solo hecho de mantener vivo en la conducción nacional el apellido Perón fue motivo para alterar a todo el abanico antiperonista de derecha a izquierda.
El segundo motivo esta dado por el contexto. Los 18 años de exilio de General fue aprovechado por los enemigos históricos de la nación para desarticular todas las conquistas que durante los 10 años de peronismo (1945-1955) se llevaron a cabo, además, durante ese tiempo los personeros al servicio del interés externo ocuparon posiciones claves en puestos políticos y económicos, similar a una hiedra.

Por último, en el tercer grupo se encuentra todo lo referido a los hechos y logros políticos del gobierno justicialista durante el trienio de 1973-1976.  

…” Nuestro objetivo era disciplinar a una sociedad anarquizada, volverla a sus principios, a sus cauces naturales. Con respecto al peronismo, salir de una visión populista, demagógica, que impregnaba a varios sectores; con relación a la economía, ir a una economía de mercado, liberal. Un nuevo modelo, un cambio bastante radical; a la sociedad había que disciplinarla para que fuera más eficiente. Queríamos también disciplinar al sindicalismo y al capitalismo prebendarlo” …Jorge Rafael Videla.

   1- El apellido Perón.
Esta primera causa, es muy importante, dado que 44 años después del golpe cívico militar la Señora expresidenta de la Nación no es considerada como una ex mandataria, siendo ninguneada y desprestigiada por aquellos “simpatizantes” del golpe, como también por los propios integrantes del movimiento al que ella supo conducir. Hoy, a los 89 años vive en Madrid un injustificable como incomprensible exilio.
Es importante mantener viva en la memoria del pueblo la figura de Isabel Perón, más allá de ser la primera mujer presidente de la Nación, Isabelita fue la encargada de conducir los destinos de la Patria en tiempos de extrema violencia, ocupando el lugar que dejaba su esposo y tres veces presidente de la Nación, Juan Domingo Perón, priorizando el bienestar nacional por sobre el duelo personal tan necesario al alma de quien pierde un ser amado y admirado a la vez. Isabel fue la primera secuestrada, junto con su secretario de presidencia, Julio C. González, la misma madrugada del 24 de marzo, confinada a la Residencia el Messidor y a la Quinta de San Vicente durante 6 años, hasta casi la finalización del proceso cívico-militar donde padeció torturas, vejaciones y toda clase de tormentos, físicos y psíquicos.

     2- El contexto y el tiempo.
El decreto 4161 que intentó desaparecer al peronismo, encontró en los trabajadores un hueso difícil de roer, como también las juventudes que se volcaron a la resistencia armada.
Si bien los trabajadores sindicalmente organizados resistieron y se mantuvieron leales a los principios justicialistas, la otra parte que da empuje al movimiento peronista sucumbió en gran medida, el Ejército. Producto de la infiltración francesa, en un primer momento y luego norteamericana con la institucionalización de la Escuela Militar de las Américas, del comando sur del Ejército norteamericano con sede en Panamá, en el marco de la guerra fría y con la excusa de luchar contra el comunismo se desarticuló la base institucional del justicialismo, de esta manera el ejército de Mosconi, Savio, San Martín, Baldrich, Mercante y Valle mutará en el ejército de Aramburu, Lanusse y Videla.

“algunos manifiestan a diario falsamente que nuestra ruina es ya total e irreversible y que la obra de Perón que transformó una Argentina pastoril en una potencia industrial, donde el hambre y la miseria fueron reemplazados por distribución y la justicia, es irrealizable. Quienes así proceden son hombres de mala fe, apátridas y anti argentinos, traidores de la nación que en definitiva empujan al país a un caos programado que confluye tanto por la ultraderecha como par la ultra izquierda en una guerra de devastación, cuyo único objetivo es volcar las chimeneas que levantó el General Perón” Isabel Perón.

 3-Hechos y logros políticos

         a)       Política exterior Nacional
El gobierno de Isabel continuó con el plan Trienal pensado para una Argentina en vísperas del siglo XXI, donde el movimiento peronista no renunciaba a su carácter Nacional y Revolucionario, manteniendo las banderas de la Liberación Nacional. La política exterior de aquel entonces da cuenta esto:
·         Realización de una reunión de gabinete en la porción antártica de nuestro territorio confirmando nuestra soberanía;
·         Firma de un tratado el 16 de mayo de 1974 con la hermana República de Chile en la Base aérea Militar del Morón donde se acordaba excluir a terceras potencias extra continentales en un eventual arbitraje; dejando sin efecto lo acordado por el gobierno dictatorial de Lanusse sobre el Beagle que le daba la autoridad de árbitro del litigio a nuestro enemigo histórico Inglaterra
·         la expulsión del embajador británico por parte del ministro de Relaciones exteriores, Dr. Arauz Castex.
·         Exportación de camiones fabricados en la República Argentina a Cuba, rompiendo el bloqueo económico de los EEUU.

      b)      Política económica Nacional y recursos naturales
En política económica el tercer gobierno peronista fue un factor de molestia constante para los intereses anglo norteamericanos, haciendo frente a cada uno de las corridas y golpes que le acertaban desde la banca internacional, algunas de los logros fueron:
·    -     Decreto Nº 652/74 en el que se nacionalizaron las bocas de expendio de combustible. Este decreto permitió centralizar la total comercialización de petróleo y sus derivados en YPF. (derogada en los primeros días del golpe).
·      -   Ley de promociones industriales para empresas argentinas, que brindaba la posibilidad de otorgar créditos en moneda nacional y divisas por parte del Banco de Desarrollo.
·        -  Ley Nº 20551 de promoción minera.
·        - Ley Nº 20764, de Transferencias de Tecnología al Exterior. Por esta ley la tecnología producida en Argentina o empresas de capital extranjero con domicilio en el exterior que tuviese filiales o sucursales en el país podían vender y exportar tecnología percibiendo beneficios, regalías o derechos derivados de sus patentes desde el exterior.
·      -   Ley de nulidad de los contratos celebrados durante el gobierno de facto de 1966-1970, entre los que se encontraba Entel y las multinacionales Standard Electric (ITT) y Siemens.
·       -  Ley Nº 20744 de Contrato de Trabajo o Código del Derecho del trabajo del año 1974. Durante el período 1973-1976 los salarios de trabajo, tanto en el sector público como en el privado, ascendían al 50 % del PBI, siendo las remuneraciones más altas que se registraron entre 1955 a 1982.
·        -  Desempleo de 2,6% de la población económicamente activa.
·       -  Decreto del poder Ejecutivo Nº 648 del 18 de febrero de 1976 por el cual se disponía la intervención de la Compañía Ítalo Argentino de Electricidad (CIAE). El decreto declaraba la invalidez de las modificaciones que se habían hecho en forma fraudulenta en 1936.
·       -  Decreto Nº 620 del 13 de febrero de 1976 declarando de carácter prioritario el llamado a elecciones para conformar una Convención Nacional Constituyente que determinase que constitución estaba vigente (luego del Estatuto fundamental dictado por junta militar del General Lanusse, el almirante Coda y el Brigadier Rey), si la de 1949, la de 1853 modificada en 1957 o la de 1853 enmendada por Lanusse.
·     -    No contrajo deuda con ningún organismo internacional, llevando adelante una verdadera política de desendeudamiento.

        c)       Política de Comunicación y Medios.

·         Decreto declarando la caducidad de las concesiones del servicio público de televisión por vencimiento del término por el cual habían sido acordadas, de esta manera el Estado Nacional se hacía cargo de la comunicación.
·         Decreto estableciendo que todas las radioemisoras administradas por el Estado son de su propiedad inalienable y, por lo tanto, bienes públicos del Estado Nacional Argentino.
·         Ley de expropiación de la quiebra de Editorial Codex S.A. Con la misma se crearía la gran imprenta editorial del Estado Nacional Argentino.

            d)      Política de seguridad

·      -   Ley Nº 20771 de Represión Integral del Tráfico de Drogas.
·       -  Ley Nº 20840 contra el terrorismo que tipificaba y sancionaba con las reglas del debido proceso, garantizando ante los jueces federales los ilícitos de terrorismo bélico y terrorismo económico.

Si hay algo que queda claro es que la historia es única e irrepetible pero continua, esto significa que la historia está en movimiento y deviene en presente. Como argentinos vivimos las consecuencias de un país que ha sido parido de manera traumática y que a pesar de 200 años de historia desconoce todo aquello que da sentido a la realidad actual y respuesta al por qué se está como está.
La década del ´70 no escapa a esto, y es a diferencias de otros tiempos un nudo gordiano para la verdadera comprensión del pasado reciente, considero que aún no ha sido contada, la verdad espera.




martes, 24 de marzo de 2020

MERCADO Y SALUD: CHOQUE INEVITABLE Y CRISIS MUNDIAL


Jorge Rachid, 24 de marzo de 2020

Algunos pensarán que la pandemia de coronavirus trajo una crisis al mundo. Se equivocan, el mundo estaba en crisis y el virus no hizo más que dejarla al descubierto. En nuestro artículo anterior a la pandemia, planteamos que había una “crisis civilizatoria” y que “el mundo que conocimos hasta entonces, no existía más” (11 de marzo de 2020) planeando que la misma ponía en riesgo la continuidad de los Estados nacionales.
No era aún una realidad la epidemia, simplemente una amenaza, pero sobre la base de un mundo que soportaba una acumulación de riquezas que tolera 24 muertos por día de hambre, que resiste la crisis del Ébola en África mirando para otro lado mientras mata cientos de miles por año, tolera el desplazamiento por invasiones imperiales, llamadas guerras, de casi 4,5 millones de personas y 2,5 millones de muertos desde hace sólo 15 años, con un 10% de población mundial que posee el 80% de la riqueza del mundo y un 10% que sólo tiene el 2%. Puede un mundo tan injusto, resistir sin una crisis profunda como inevitable?
El coronavirus vino a poner en claro oscuro esta situación, por ser una pandemia que atraviesa todas las capas sociales, sin distinción. Aquellos que siempre plantearon, desde los más altos niveles políticos y económicos, como el FMI o supuestos estadistas de Francia, EEUU, Gran Bretaña y otros seguidores del Dios Mercado, que los seres humanos vivían mucho tiempo y que debía aplicar la “eutanasia normativa”, es decir dejar morir a los mayores y abandonar los planes de los pobres y miserables del mundo, están hoy, compartiendo su medicina.
Es que para el Mercado de Capitales, dueño y señor de soberanías arrebatadas por deudas impagables, Fondos de Inversión supranacionales que arrasan países, Banco de Bruselas junto al FMI, capaces de condenar a Grecia milenaria a la miseria, después obligarle a comprar armas para triangular a terceros países, o llevar a Italia, España, Irlanda y Portugal a los despojos de los pueblos, de viviendas sociales por la crisis de las hipotecas, pero financian invasiones a posiciones petroleras, sean del país que sean, bajo la consigna de “libertad y democracia”, mientras amparan regímenes despóticos aliados y situaciones golpistas en el mundo entero, no son capaces de invertir en salud, educación, viviendas o vidas dignas para los pueblos.
Los medios hegemónicos antes de comunicación, ahora parte de ese poder en crisis, que durante años ocultaron la información, cuando no producían la falsas noticias, llevando información sesgada de los atentados de falsas banderas, llamados terroristas, que se producían en el mundo y que sirvieron para limitar las libertades públicas e individuales, a niveles jamás vistos en dos siglos de democracias. Esas circunstancias llevaron a perseguir y encarcelar periodistas por revelar informaciones de las atrocidades que se cometen en el mundo, siendo perseguidos por la siniestra conspiración internacional del mundo Unipolar hegemónico, liderado antes por EEUU y ahora por un poder sin rostro, de dinero, medios, y servicios secretos, con ejércitos mercenarios que operan al servicio de diseños estratégicos de dominación.
Usted estará pensando que tiene que ver esta descripción con el coronavirus? Bien, entonces pasemos a la pandemia en su expansión mundial, que no sólo causa estragos a la humanidad, sino que golpea a los llamados Mercados, cuya concepción macro económica ignora a los pueblos, desprecia la solidaridad social, descree en la inversión en salud, educación y subsidios, a menos que sea para empresas y bancos. Sin embargo como la pandemia atraviesa horizontalmente la sociedad, se comienza a reclamar a viva voz, la presencia el Estado, como herramienta esencial para combatir el drama de la enfermedad, pero esa demanda está referida a planes económicos que ayuden a paliar la crisis de la retracción “de la demanda agregada”, así lo escuchará usted, que no es ni más ni menos que el consumo que dejará de producir, ese sector más humilde de la población, pero verdadero motor de la economía, tanto por ese consumo, como en la producción de riqueza por trabajo.
Entonces la pandemia “dejó al Rey, desnudo” ante el pueblo. Los medios que hasta el día anterior a tomar conciencia del drama, discutían sobre la deuda externa, el riesgo país, la crisis de moneda, el déficit fiscal, empezaron a contar muertos, primero lejanos y cada vez más cerca de sus propias narices, colapsos en sistemas sanitarios ajenos, cierres de ciudades y parálisis económicas en otros lares. Entraron a comprender que la salud es un valor a defender, porque sin pueblo no hay economía, ni bienes, ni servicios, ni mucamas y mucamos, y los ricos tienen que hacer las tareas de los pobres y trabajadores, mientras que las empresas deben mendigar subsidios como exigen los movimientos sociales, y  los servicios públicos son esenciales para la vida y no pueden estar manejados por el lucro y si por el Estado. El mismo Estado que en Argentina, hoy está construyendo 8 hospitales para el pico de la expansión del virus y equipando los 4 que la lógica neoliberal del gobierno anterior, criminalmente dejó caer, como cuando despojó de los medicamentos a los adultos mayores o dejó de vacunar a los chicos, por el ajuste “necesario para equilibrar las cuentas”. Miles de muertos en sólo 4 años, miles de  millones de deuda soberana mientras las “inversiones sociales” eran despreciadas o sólo entregadas como beneficencia, arrasando derechos. Mercado y Salud van a contramano de la historia, cuando el Mercado entra por la puerta, la Humanidad sale por la ventana.
Es lo que hubiese sucedido hoy frente a la pandemia, para aquellos que dicen: “yo de política no hablo”. No es política acaso un Estado al servicio del pueblo en la emergencia, que construye liderazgo a partir de medidas epidemiológicas correctas, que previene antes que el sistema colapse, que protege a la población, antes que a la macro economía, ante el horror de los gurués del Mercado?. Que nos dice desde el gobierno: que hay que poner dinero en los bolsillos de los compatriotas para soportar la cuarentena, que quienes dejen de cobrar por ser cuenta propistas tendrán un resarcimiento para subsistir y que quienes deban ser atendidos, tendrán camas hospitalarias solidarias del estado y los gremios, mientras las Prepagas que restringen sus servicios, piden subsidios al estado, mientras mueven sus millones financieros por el mundo, que fugaron o invirtieron en otras etapas neoliberales.
Entonces debemos comprender que esta etapa de la expansión se apoya en tres ejes fundamentales: la decisión y acatamiento político extremos de las medidas del gobierno nacional y popular, el seguimiento epidemiológico horario de casos, importados y autóctonos y el despliegue solidario de la población, abandonando la semilla del egoísmo implantada por una cultura dominante, que lleva a la diáspora social, al odio, al resentimiento, al racismo y al “sálvese quien pueda” de la construcción del pensamiento neoliberal.
Ya nada será igual en el mundo, ni en la Argentina tampoco. Si antes de esta crisis desde la democracia como tal, hasta la distribución de las riquezas, el cambio climático y los derechos sociales, estaban en discusión, ahora las respuestas vendrán por el lado de los pensamientos biocéntricos, de los seres humanos y la naturaleza como prioridades de un mundo, que exige dejar de naturalizar las guerras de ocupación imperial, los asesinatos selectivos, los odios raciales, los dominios coloniales, la concentración de las riquezas y sus herramientas perversas, desde medios hegemónicos a Fondos Buitres, desde políticos, jueces y fiscales cómplices a empresarios inescrupulosos, como la industria farmacéutica, que mantienen de rehenes a los pueblos.
El Peronismo fue parido por el pueblo para garantizar en la Patria Grande Latinoamericana, justicia social, independencia económico, soberanía política y Tercera Posición Internacional, desde nuestros bloques UNASUR y CELAC, que soñaron nuestros Padres Fundadores: San Martín, Bolívar y Artigas, recreados por Chávez, Lula, Néstor y Cristina Kirchner, además de Correa, Evo y Mujica, pilares de un sueño compartido, que ahora, más temprano que tarde, será realidad.

El mundo después de la pandemia

 Thierry Meyssan 

Red VOLTAIRE- 17 de marzo de 2020

El brusco cierre de las fronteras y, en muchos países, el cierre también de las escuelas, las ‎universidades, las empresas y los servicios públicos, así como la prohibición de festividades, ‎conmemoraciones y otras actividades colectivas, modifican profundamente las sociedades, que, ‎en unos meses, ya no serán lo que fueron antes de la pandemia. ‎
Esta realidad modifica, en primer lugar, nuestra concepción de la Libertad, concepto alrededor del ‎cual se centró la fundación de Estados Unidos. Según la visión estadounidense –visión defendida ‎sólo por Estados Unidos– la Libertad no puede tolerar límites. Todos los demás Estados admiten –‎por el contrario– que no hay Libertad sin Responsabilidad, y estiman por ende que ‎no es posible ejercer las libertades sin definir sus límites. Hoy en día, la cultura estadounidense ‎ejerce una influencia determinante a través de casi todo el mundo. Pero la pandemia acaba de ‎contradecir su visión de la libertad. ‎

‎EL FIN DE LA SOCIEDAD TOTALMENTE ABIERTA
‎Para el filósofo Karl Popper (1902-1994), en una sociedad la libertad se mide en términos de ‎apertura. Supuestamente, la libre circulación de personas, mercancías y capitales es característica ‎de la modernidad. Esta manera de ver las cosas prevaleció durante la crisis de los migrantes ‎registrada en 2015. Por supuesto, algunos han subrayado desde hace tiempo que ese discurso ‎permite a especuladores como George Soros explotar a los trabajadores de los países ‎más pobres. Soros predica la desaparición de las fronteras y por ende de los Estados, ‎desde ahora y para favorecer la instauración futura de un gobierno supranacional. ‎
La lucha contra la pandemia de coronavirus vino a recordarnos abruptamente que los Estados ‎están ahí para proteger a sus ciudadanos. En el mundo postcoronavirus, las «ONGs sin fronteras» ‎tendrían por ende que ir desapareciendo y los partidarios del liberalismo político tendrían que recordar que ‎sin Estado «el hombre es el lobo del hombre», según la fórmula del filósofo británico Thomas ‎Hobbes (1588-1679). Por ejemplo, la Corte Penal Internacional (CJI) acabaría siendo algo absurdo ‎a la luz del Derecho Internacional. ‎
El giro de 180 grados del presidente francés Emmanuel Macron es una muestra de esa toma de ‎conciencia. Hasta hace poco, el presidente Macron denunciaba la «lepra nacionalista» ‎asociándola a los «horrores del populismo», pero ahora canta loas a la Nación, único marco ‎legítimo de movilización colectiva. ‎

EL INTERÉS GENERAL
‎La noción de «interés general», cuestionada por la cultura anglosajona desde la traumatizante ‎experiencia de Oliver Cromwell, se hace indispensable cuando se trata de protegerse de una ‎pandemia. ‎
En el Reino Unido, el primer ministro Boris Johnson, está teniendo dificultades para imponer las ‎medidas que se hacen necesarias ante la situación sanitaria, medidas de carácter “autoritario” ‎que los británicos sólo admiten en caso de guerra. En Estados Unidos, el presidente Donald ‎Trump, no puede decretar el confinamiento de la población para todo el territorio nacional ‎por ser esta una prerrogativa exclusiva de los diferentes Estados que conforman la Unión. ‎Así que el presidente de los Estados Unidos de América se ve obligado a “torcer” los textos de ‎leyes anteriores, como la famosa Stafford Disaster Relief and Emergency Assistance Act. ‎

EL FIN DE LA LIBERTAD SIN LÍMITES PARA EL SECTOR EMPRESARIAL
‎En el plano económico, después de haber decretado el cierre de todo tipo de negocios, desde los ‎restaurantes hasta los estadios de fútbol, ya no será posible seguir imponiendo la teoría de Adam ‎Smith sobre la necesidad supuestamente imperiosa de dejar que el mercado sea el rector de la ‎actividad económica. Habrá que reconocer por fin límites a la sacrosanta libre empresa. ‎
La lucha contra la pandemia ha venido a recordarnos que el interés general puede justificar la ‎imposición de límites a cualquier actividad humana. ‎

LAS CARENCIAS
‎La crisis del coronavirus también ha puesto de relieve las carencias y fallos de nuestras ‎sociedades. Por ejemplo, el mundo entero sabe que China fue la primera nación en ‎sufrir los efectos de la pandemia… y sabe también que acabó controlándola y levantando las ‎medidas autoritarias que había tenido que adoptar para lograrlo. Pero pocos saben cómo ‎lograron los chinos derrotar el coronavirus. ‎
La prensa internacional ha optado por ignorar los agradecimientos que el presidente chino Xi ‎Jinping expresó, el 28 de febrero, al presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel. La prensa ‎internacional también ha preferido no hablar de la importancia que tuvo para China el uso del ‎medicamento cubano denominado Interferón Alfa 2B (IFNrec). Por supuesto, esa prensa sí ‎ha hablado del uso de la cloroquina, que ya se utilizaba contra el paludismo. Pero ‎ha guardado silencio sobre las investigaciones destinadas a encontrar una vacuna contra el ‎coronavirus: China ya está en condiciones de realizar los primeros ensayos con humanos a finales ‎de abril y el laboratorio del Instituto de Investigación sobre Vacunas y Sueros de San Petersburgo ‎ya tiene preparados 5 prototipos de vacunas contra el coronavirus. ‎
Esos “olvidos” denotan la “selectividad informativa” que practican las grandes agencias ‎de prensa. Nos repiten constantemente que vivimos en una «aldea planetaria» (Marshall ‎McLuhan), pero sólo nos informan sobre el microcosmo occidental. ‎
Esa ignorancia resulta muy útil a los grandes laboratorios occidentales, entregados a una ‎competencia desenfrenada en el sector de las vacunas y las ventas de medicamentos. Sucede ‎exactamente lo mismo que en los años 1980. En aquella época, una epidemia de «neumonía de ‎los gays», identificada como SIDA en 1983, provocaba una hecatombe entre los homosexuales ‎de San Francisco y Nueva York. Cuando la enfermedad llegó a Europa, el entonces ‎primer ministro de Francia, Laurent Fabius, retrasó el uso del test de diagnóstico elaborado en ‎Estados Unidos para que el Instituto Pasteur tuviera tiempo de elaborar y patentar un test ‎francés. Estaban en juego ganancias ascendentes a miles de millones de dólares… que costaron ‎miles de fallecimientos innecesarios. ‎

LA GEOPOLÍTICA DESPUÉS DE LA PANDEMIA
‎La epidemia de histeria que acompaña la expansión del coronavirus está desviando la atención de ‎la actualidad política. Cuando esta se termine y los pueblos recuperen el sosiego, el mundo será ‎quizás muy diferente. La semana pasada dedicábamos este espacio a la amenaza que ‎el Pentágono hace pesar actualmente sobre la existencia de Arabia Saudita y de Turquía, ‎dos países que se hallan en la mira de Estados Unidos [1]. ‎Las respuestas, por separado, de Arabia Saudita y de Turquía fueron dos apuestas ‎muy peligrosas: Arabia Saudita inició un ataque contra la industria estadounidense del petróleo de ‎esquistos mientras que Turquía amenazó con implicar a Estados Unidos en una guerra ‎contra Rusia. Son dos amenazas tan graves que habrán de tener respuestas muy rápidamente, ‎el mundo no podrá darse el lujo de esperar tres meses para enfrentarlas. ‎

 [1] «Después de Siria, ¿quién será el nuevo objetivo?», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 10 de marzo de 2020.



viernes, 20 de marzo de 2020

Seis aspectos sobre la globalización del Coronavirus


Aritz Recalde, 19 de marzo de 2020

Primero. Un grupo reducido de países y de corporaciones económicas y mediáticas definen las agendas del debate público internacional, incluida la salud.
En la actualidad buena parte de los gobiernos de la región están orientando sus políticas de Estado a enfrentar el Coronavirus y a evitar que se produzcan cuadros epidemiológicos como en Italia o en España.
Lamentablemente, en Sudamérica el hambre y las enfermedades evitables matan decenas de miles de personas al año y eso no deriva en una campaña mundial de la OMS, ni tampoco ocupa los titulares de los diarios y de los portales del mundo. El Coronavirus y el temor a repetir la “catástrofe europea” conducen a los Estados pobres a tomar decisiones radicales como el cierre de fronteras, la paralización de la economía y la reorientación de los escasos fondos de salud. No ocurre lo mismo con los dramas sociales y sanitarios estructurales de sus propias comunidades que padecen privaciones y muertes evitables.
En Sudamérica asusta más la indiferencia a actuar sobre los dramas ya conocidos hace décadas, que el temor a lo incierto que trae el Coronavirus. Es muy importante prevenir el COVID-19 y nadie lo quiere negar. Pero es aún más fundamental instalar en la agenda regional y mundial una conciencia de nuestros problemas estructurales y de la necesidad de un plan para resolver los dramas sociales y de salud de la población.
Los organismos y las corporaciones de los países centrales son los responsables del funcionamiento del actual capitalismo financiero que destruyó el Estado de Bienestar y su sistema de salud. En el actual sistema económico se privilegia más el pago de la deuda externa, que saldar la terrible deuda social. Hasta que no cambie esa perversa lógica, seguirán muriendo miles de sudamericanos por causas de la pobreza, el subdesarrollo y las enfermedades.

Segundo. El Coronavirus profundiza la crisis de la Globalización.
La ideología de la Globalización surgió como justificación del unipolarismo norteamericano y británico de los años ochenta y noventa y actualmente se encuentra en una severa crisis de legitimidad. Por un lado, sus fundadores lo cuestionan, entonces nos encontramos con que Donald Trump tiene una política proteccionista y los ingleses salieron de la Comunidad Europea reivindicando los valores nacionales.
La ideología y las instituciones de la Globalización justifican la socialización mundial de las pérdidas financieras y la privatización de las ganancias en pocos Estados y corporaciones. La riqueza va hacia el Centro y la pobreza y la crisis social y sanitaria se desplazan hacia las periferias.
Frente al Coronavirus los Estados centrales no dudaron en tomar medidas de claro contenido nacional y se bloquearon los intercambios de turistas, del comercio y se cerraron las fronteras.  Poco y nada hacen para ayudar a los países pobres. Son internacionalistas para lograr la libertad de sus empresas en nuestros países y son nacionalistas para cuidar a su gente y a sus intereses.
Los organismos internacionales que promueven los ideales de la Globalización se muestran incapaces de contribuir de manera contundente a la lucha contra el Coronavirus y contra los problemas sanitarios de Sudamérica. Incluso, se puede aventurar que en caso de que se produzca una vacuna o cura del COVID-19 estos mismos organismos serán los encargados de defender el “libre mercado” y la apropiación privada de la renta que ello genere.  
De continuarse la política de la Globalización neoliberal, los gobiernos y los pueblos estarán indefensos frente al Coronavirus, las epidemias y a los males sociales.

Tercero. Los países enfrentan al Coronavirus con políticas antiliberales.
Quedó evidenciado que la ideología liberal consumista, hedonista e individualista es parte del problema y no de la solución. Dicha cosmovisión es la que justificó entre la población la destrucción del Estado de Bienestar y del sistema público de salud. Esa ideología debilita la acción colectiva de la comunidad y desalienta la organización popular.
Las naciones que con más efectividad están abordando el tema del Coronavirus son aquellas en los cuales la ideología neoliberal no es la hegemónica. China es un caso paradigmático. El país tiene un Estado Central fuerte a cargo de un Partido Comunista y para atacar el problema aplicó el principio del interés colectivo sobre el particular, la intervención gubernamental y la planificación estatal.  Por si no fuera poco y bajo ese sistema antiliberal los chinos ya estarían en condiciones de producir una vacuna.

Cuarto. Se está imponiendo el pánico de masas
Las corporaciones norteamericanas administran la estructura de comunicación por Internet que está aterrorizando a los pueblos. Se está imponiendo a las personas un miedo que impide la acción racional de prevención y que induce a las personas al individualismo exacerbado. Entre otras cuestiones, esta situación conduce al desabastecimiento, a la inflación y a los enfrentamientos. El mensaje de los grupos concentrados de televisión y radio está interpelando a esa población en estado de pánico y amplifica aún más la psicosis colectiva.
Pocas veces en la historia de la humanidad se produjo una universalización tan potente del sentimiento de pánico y de angustia de las masas. Debemos tener en cuenta que los pueblos en estado de inseguridad y de temor son permeables a aceptar cualquier régimen político.   

Quinto. Los organismos regionales están ausentes
El tratamiento gubernamental del Coronavirus en Sudamérica es una muestra preocupante del debilitamiento de los organismos regionales de concertación y de acción conjunta.
Los Estados toman decisiones inconsultas con sus vecinos, cuando sería oportuno tener una agenda sanitaria regional para enfrentar este y otros desafíos.
Asimismo, mucho se puede hacer en ciencia y tecnología y en la producción pública y privada de medicamentos que son fundamentales para la comunidad.      

Sexto. Faltan Políticas Nacionales de desarrollo
Argentina hace tiempo que adolece de una Política Nacional de desarrollo de mediano y de largo plazo. La poca eficiente manera de encarar el tema del Coronavirus en las primeras semanas, es un síntoma de un problema profundo que trasciende a un gobierno o a un solo partido.
No parece haber conciencia entre un sector de la dirigencia del problema real de la salud pública del pueblo, del estado deficitario de los hospitales provinciales y de las unidades sanitarias municipales o de los inconvenientes que atraviesan las obras sociales. No se debate la soberanía sanitaria y no se trabaja prácticamente con la comunidad para construir el sujeto colectivo que enfrente los problemas de la salud con perspectiva comunitaria.
Por ejemplo, en el país en promedio mueren 30.000 personas de neumonía e influenza al año, lo que supondría alrededor de 2500 por mes y 80 por día. Los decesos se acumulan en los meses invernales y en esta época del año las muertes son más elevadas. Hay un desconocimiento general entre la población y entre los comunicadores de esta situación y seguramente tienen más información sobre las muertes ocurridas en Italia que en la Argentina. Con esta realidad epidemiológica sería lógico que todos los gobiernos, año tras año, implementen una potente campaña de prevención y de inversión planificada de los recursos: eso pocas veces ocurre.
Cuando esto efectivamente suceda vamos a tener una población más concientizada y menos aterrorizada con los peligros de las gripes, las neumonías y el COVID-19. El sistema de salud pública va a estar más preparado para enfrentar los problemas respiratorios y el aparato periodístico actuará con mayor racionalidad.

Toda crisis supone una oportunidad
Los pueblos y gobiernos de las naciones pobres tienen que bregar por instalar una agenda de temas y de políticas sociales y sanitarias que sirvan para enfrentar nuestros problemas históricos  estructurales. Hoy es la lucha contra el Coronavirus, mañana deben afrontarse los desafíos permanentes y nunca resueltos que dejan miles de vidas en el camino.
Para superar el individualismo liberal se deben reforzar los valores nacionales y de comunidad. La nación es una unidad de destino, un principio de solidaridad social y un proyecto político y económico de desarrollo en movimiento constante. La comunidad debe organizarse y mantener firmes sus valores solidarios para enfrentar al Coronavirus y al conjunto de problemas sociales y sanitarios.     
La dirigencia tiene que concientizarse acerca de que la regulación pública y social de Internet y de la prensa es un tema de seguridad nacional. En la comunicación está en juego la estabilidad política de la Argentina del presente y del futuro.  
La lucha contra el Coronavirus y contra el subdesarrollo y la muerte en masa de la población marginal sudamericana, debe reunir a todos los mandatarios de la región. El siglo XXI encontrará a los sudamericanos unidos o dominados.    


10 claves sobre la dictadura del año 1976

Aritz Recalde, marzo 2026   Primera.  La dictadura de 1976 fue una respuesta de las CLASES DOMINANTES LOCALES Y TRASNACIONALES (y los partid...