jueves, 30 de julio de 2020

Presentan biografía de Isabel Martínez de Perón


Los tres legados de Juan Domingo Perón

Aritz Recalde, 22 de julio 2020

Revista VIENTOSUR

Juan Domingo Perón legó a la posteridad una importante obra intelectual, una doctrina política y fundó las bases de una Argentina industrial, moderna e integrada socialmente.

El primer legado de Juan Perón: una obra intelectual

Juan Perón fue un lúcido pensador y escribió una importante cantidad de libros y de artículos periodísticos en los cuales reflexionó en profundidad sobre los problemas nacionales y mundiales.

El mandatario adquirió una sólida formación geopolítica, filosófica e histórica en el Colegio Militar y en la Escuela Superior de Guerra. Recibió una importante influencia de la Iglesia Católica y de las corrientes de la Doctrina Social de la Iglesia. En su paso por la actividad gubernamental y política tuvo relación estrecha con el sindicalismo y con sectores del activismo socialista. Estos dirigentes lo acompañaron luego en su gobierno y le aportaron una renovada perspectiva sobre los problemas de los trabajadores. A lo largo de sus viajes por el país, por la región y por Europa, pudo tomar contacto con las distintas corrientes ideológicas y políticas que le permitieron reforzar su ideario y forjar las peculiaridades propias de su doctrina nacionalista, humanista y popular.

La formación enciclopédica, metódica y permanente de Perón, y su habilidad en la escritura, facilitaron la elaboración de tan importante producción, que fue escrita en paralelo a su intensa vida política. Sus destacados dotes de orador y de educador, y su carisma, le dieron potencia para comunicar y persuadir sobre su ideario y su programa.

Fueron pocos los mandatarios sudamericanos con estas condiciones intelectuales y con tan prolifera, profunda y original obra. A mi modo de ver, Juan Domingo Perón y José María Velasco Ibarra son los dos grandes arquetipos de presidentes, estadistas, pensadores y escritores.

 

En una gran síntesis, los libros y los diversos textos de Perón pueden ordenarse en cuatro grandes temas:

1- Historia, cultura y coyuntura política: Toponimia Patagónica, Apuntes de Historia Militar, Los Vende patria y La Fuerza es el Derecho de las Bestias. El primer trabajo es una etimología araucana y los Apuntes reúnen sus clases en la Escuela Superior de Guerra. Los dos últimos libros analizan, centralmente, la coyuntura económica, política y social del país luego del golpe de Estado del año 1955.

2- Filosofía y doctrina nacional: La Comunidad Organizada y Filosofía Peronista. El primer trabajo incluye su aporte en el Congreso de Filosofía de Mendoza de 1949. Filosofía Peronista reúne algunos de sus cursos en la Escuela Superior Peronista.

3- Organización política: Conducción Política y la Hora de los Pueblos. El primer trabajo es un clásico y contiene algunas de sus clases en la Escuela Superior Peronista. Si bien La Hora de los Pueblos analiza distintos temas y no meramente cuestiones de organización política, contiene la perspectiva de Perón acerca del agotamiento de los partidos demoliberales. En el trabajo anuncia la evolución de los partidos y regímenes políticos hacia nuevas formas sociales y de socialismo nacional. Hay varias referencias de Perón al tema en los editoriales de Mundo Peronista y en otras publicaciones. 

4- Organización del Estado: Planes Quinquenales, Plan Trienal y discursos de apertura a las Sesiones Legislativas. La Planificación Justicialista del primer gobierno fue formulada, inicialmente, en el Consejo Nacional de Posguerra. Esta obra aportó una sólida visión estratégica y armónica del ordenamiento institucional, tendiente a garantizar el bien común de la colectividad, a industrializar el país y a generar condiciones de bienestar social. La planificación del Justicialismo conformó una propuesta integral y alternativa al liberalismo, y ordenó las relaciones entre capital y trabajo y entre el Estado y la economía.

Estos cuatro grandes temas aparecen condensados en uno de sus más logrados libros: Modelo Argentino para el Proyecto Nacional. Esta obra  tiene una actualidad y una riqueza fundamental y contribuye a mantener vivo su ideario y su programa de gobierno, generación tras generación.

Para formarse, los activistas de izquierda leerán a Marx, Lenin, Mao, Trotski o Guevara y a sus ideólogos Gramsci o Althusser. Los liberales harán lo mismo con Adam Smith, Locke o más recientemente con Friedman o Popper. Los argentinos nacionalistas pueden leer a Perón y a los intelectuales Scalabrini Ortiz, Arturo Jauretche, Antonio Cafiero, Hernández Arregui, Fermín Chávez, Vicente Sierra o José María Rosa que conforman un pensamiento totalizador y profundo, que nada tiene que envidiar a liberales y a comunistas.   

El segundo legado de Juan Perón: el organizador político y el doctrinario

Perón diagramó, teorizó e implementó un original modelo de organización política.  Con este sistema alcanzó el poder y protagonizó una experiencia revolucionaria exitosa de gobierno (1946-1955). Además, condujo desde el exilio la dinámica de la resistencia a las dictaduras y a los gobiernos fraudulentos cívico-militares (1955-1973). Con ese método regresó a la presidencia luego de 18 años. Durante esta última experiencia, conformó un inédito y efectivo modelo de concertación política (Hora del Pueblo), institucional (Coincidencias Programáticas de los partidos políticos) y social (Pacto Social).

Perón denominó a su sistema de organización interna de poder como «Comunidad Organizada», mientras que la proyección de la Nación en el plano internacional se denominó Tercera Posición. La Comunidad Organizada consistía en un sistema civilizatorio alternativo al liberalismo y al comunismo. Además, fue un modo original de distribuir el poder social, político e institucional.

Perón destacó el hecho de que la comunidad se organiza libremente atendiendo el bien común de sus miembros y el cumplimiento de los fines de la colectividad. El Estado es un medio para alcanzar el bien común y el orden justo de dicha comunidad. La economía es un ámbito para la asignación y distribución de bienes y no construye en sí mismo sociedad. Al poner a la comunidad organizada por sobre el Estado, se diferenció del Comunismo. Al subordinar la economía a los fines de la comunidad, se alejó del liberalismo.

El Movimiento Nacional

El Justicialismo se integró a las corrientes políticas mundiales antiliberales del siglo XX, que desde la izquierda y desde la derecha venían elaborando cuestionamientos al régimen de gobierno y al de organización institucional y social vigente. Perón consideró que los partidos políticos liberales habían agotado su función histórica y que la democracia avanzaba hacia nuevas formas de participación social, a las que bautizó como Movimiento Nacional.

El Movimiento Justicialista integró a una amplia coalición social, partidaria y étnica, y surgió como un instrumento para resolver los problemas permanentes de la comunidad y no meramente para ganar elecciones. Su acción incluyó al Partido (instrumento electoral), pero lo superó cualitativa y cuantitativamente.

Dentro del Justicialismo hubo dirigentes originarios en la UCR, en el conservadurismo, en el socialismo, en el nacionalismo y también comunistas, entre otros. Si bien había diferencias entre ellos, los vinculó la orientación social y nacionalista del nuevo Movimiento Político. Se sumaron católicos, musulmanes, judíos y agnósticos, y durante su gestión se concilió armoniosamente la doctrina nacionalista, humanista y cristiana junto con la existencia de una plena pluralidad de cultos.

El Movimiento fue pluriclasista, aunque le dio poder, principalmente, al empresariado industrial y al Movimiento obrero, este último caracterizado por Perón como la «columna vertebral» del espacio.

El Modelo Sindical Argentino

Uno de los grandes legados de Perón es el Modelo Sindical Argentino, que fue reconocido institucionalmente con la legislación de Asociaciones profesionales y de Convenciones Colectivas. El Mandatario puso a los trabajadores como el centro del dispositivo político del Justicialismo y los obreros ocuparon cargos de diputados, de senadores y de ministros, e incluso tuvieron funciones en Embajadas. Perón abogó por la unidad de los trabajadores en una sola central y favoreció el hecho de que se convirtieran en instituciones de fomento y no solo de lucha. Con apoyo gubernamental, el Movimiento Obrero capacitó a sus dirigentes y fue un gran protagonista en la elaboración de programas nacionales de desarrollo desde 1943 hasta la fecha.

La burguesía nacional

Perón impulsó la formación de un empresariado industrial dinámico y organizado institucionalmente. Con esta meta, creó un Banco Industrial, una legislación protectora, y diagramó ambiciosos Planes Quinquenales de promoción de la actividad. En el primer gobierno les otorgó a sus representantes la administración del Banco Central y del Comercio Exterior, entre otras estratégicas carteras del Estado.

El mandatario apoyó la creación de la Confederación General Empresaria (CGE) y les otorgó centralidad para intervenir en los Congresos de la Productividad y en otras diversas mesas de debate.

Con la finalidad de potenciar algunas áreas estratégicas del desarrollo industrial, Perón fomentó la tarea productiva de los militares, que se complementaron, e incluso en algunos casos remplazaron, a la de la burguesía nacional.

Una nueva cultura política

El ascenso político del Justicialismo reordenó el sistema de partidos e incluyó una nueva agenda de problemas a resolver por parte de la dirigencia, creando una nueva noción de derecho entre la masa popular. Juan Perón difundió y generalizó una cultura política caracterizada por los valores nacionalistas y antimperialistas. El justicialismo instaló además una preocupación genuina respecto de la resolución de los problemas del pueblo. 

Propuso la conformación de una fuerza armada nacionalista y consustanciada con el desarrollo industrial y científico argentino. 

Su aparición en la esfera pública debilitó a los partidos tradicionales y fundó en su lugar una fuerza política que existe hasta la actualidad y que sigue definiendo el ordenamiento institucional argentino. Desde 1974, ya sin su líder, esa organización varió considerablemente. Actualmente, el espacio peronista funciona como una federación de gobernadores, de intendentes, de sindicatos y de miles de agrupamientos, a lo largo y a lo ancho del país. No existe un líder o un espacio político en su vértice que lo centralice. John William Cooke sostuvo que el justicialismo fue el hecho maldito del país burgués y, en buena medida, esa caracterización sigue vigente. Hoy en día, y pese a las claudicaciones neoliberales de los años noventa, el peronismo sigue manteniendo una vocación de rebeldía frente a los poderosos de adentro y de afuera.

El tercer legado de Juan Perón: el constructor de la Argentina moderna

Julio Argentino Roca llevó a su esplendor el modelo liberal y refundó el Estado. Juan Perón constituyó un nuevo programa de desarrollo nacionalista, industrialista e integrado socialmente. Los debates políticos del siglo XIX y XX giraron en torno a estos dos sistemas. El desarrollismo se acercó al programa de Juan Perón y el neoliberalismo al esquema de Julio A. Roca.  

En tan solo una década (1946-1955), el Justicialismo potenció el perfil productivo e industrial argentino y construyó una infraestructura moderna de transporte, puertos, rutas y energía. Alcanzó históricos niveles de bienestar social y todo esto lo hizo desendeudando al país y demostrando que se puede crecer con base en el ahorro y en el trabajo nacional. En el año 1973, Perón ratificó todos estos planteos y políticas con el revolucionario Plan Trienal.

El Justicialismo fue el único programa de desarrollo integral que planificó el crecimiento armónico, el poblamiento y el progreso sustentable de las provincias. En Tucumán se producían Ferrocarriles y en Jujuy se instaló una potente actividad siderúrgica; En Córdoba y en la zona centro se producían autos y aviones; La Provincia de Buenos Aires, por su parte, potenció su tejido industrial y su capacidad de fabricación naval, así como también fortaleció la producción agropecuaria en el marco de una potente política de tecnificación del sector. En el Sur del país se apoyó la producción petrolífera y energética y se fomentó la ciencia atómica y el saber aplicado a la innovación.

 

Hace 46 años que Perón nos abandonó, y transcurrieron sangrientas dictaduras y la implementación de planes económicos neoliberales, que fueron demoliendo muchas de sus obras. El mundo en que vivió el mandatario cambió: cayó el Comunismo, Europa profundizó su crisis y China avanza vertiginosamente a superar a los EUA en la carrera económica y tecnológica. Pese a todos estos cambios, la Argentina sigue en pie luchando por la edificación de una nación libre, justa y soberana, y esa voluntad indeclinable es, también, el legado de Juan Perón.  

 


domingo, 26 de julio de 2020

Eva Perón: en el altar de tu inmortalidad


Por Julio Piumato para INFOBAE

26 de Julio de 2020

“He hallado en mi corazón, un sentimiento fundamental que domina desde allí, en forma total, mi espíritu y mi vida: ese sentimiento es mi indignación frente a la injusticia”, Eva Perón.
“Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber” (Mateo 25: 35-36).

María Eva Duarte de Perón, mujer excepcional a quien la Providencia entregó la misión de rescate de la dignidad de la persona humana en su sentido más trascendente, perdura en el subsuelo de la patria con la potencia eterna del vislumbramiento de una Argentina redimida, adalid de la batalla contra el colonialismo, síntesis de una profunda fe en lo nuestro y en Dios, imbatible vigor donde habita la conciencia histórica de una Nación afirmada en sí misma. Evita inmortal. Evita profética: está en el futuro. Galopa a nuestra memoria en las horas de angustia que vivimos con mensaje de esperanza, recordándonos que sólo el milagro del esfuerzo argentino podrá restaurar la comunidad organizada, casa común de realización del ser. Luz para este tiempo oscuro y caótico que nos toca vivir que todo lo corrompe y desfigura.
Evita comprendió el sacrificio y el dolor de nuestro pueblo y siguiendo las enseñanzas de Cristo, con un oído en el Evangelio y otro en el pueblo, se brindó al extremo del sacrificio: “El amor es lo único que construye. (…) El amor es darse. Y ‘darse’ es dar la propia vida. Mientras no se da la propia vida, cualquier cosa que uno dé es justicia. Cuando se empieza a dar la propia vida entonces recién se está haciendo una obra de amor”. Su ingente obra social, puente entre Perón y su pueblo, se concretó en cientos de horas de trabajo y permanente vigilia en holocausto de su salud: “No me importan los sacrificios, no me importan los desvelos ni restar horas al sueño y al descanso, y si la vida fuera necesario, la daría gustosa, por el pueblo de mi patria”. Ya en septiembre de 1951, estando gravemente enferma, no habrá médico que pueda mantenerla detenida, sentía que no alcanzaba la vida para asistir el dolor de los pobres: “Sangra tanto el corazón del que pide, que hay que correr y dar, sin esperar”.
Dejó miles de obras -policlínicos, escuelas, hogares de ancianos y de niños, hogares de tránsito, ciudades estudiantiles, planes de vivienda, miles de máquinas de coser que permitieron un sustento a las amas de casa, millones de juguetes que motivaron una sonrisa en la niñez desvalida…- a la par de que daba a luz un modo de entender la política social como acto de reparación justa en un sentido profundamente humanista: “Lo que yo doy es de los mismos que se lo llevan. Yo no hago otra cosa que devolver a los pobres lo que todos los demás les debemos, porque se lo habíamos quitado injustamente. (…) Dios quiera que sirvan para algo y yo seré feliz”. Recordará el general Perón: “Para los primeros fondos, Eva recurrió a mí. Una noche, en la mesa, me expuso su programa. Parecía una máquina de calcular. Por fin, le di mi asentimiento. Le pregunté: ‘¿Y el dinero?‘. Ella me miró divertida. ‘Muy simple -dijo- comenzaré con el tuyo'. ‘¿Con el mío?‘, dije. ‘¿Y cuál?‘. ‘Tu sueldo de presidente'”. Luego serían fundamentalmente los sindicatos los que contribuirían con la Fundación: “El dinero de mis obras es sagrado, porque es de los mismos descamisados que me lo dan para que los distribuya lo más equitativamente que pueda”. Con celeridad organizó una estructura administrativa en la ciudad de Buenos Aires que permitió llegar a los lugares más aislados del país, del continente y del mundo. Encaró la ayuda social directa: un trabajo, una medicina, una vivienda, un consejo amoroso. Y su sensibilidad fue desbordante: sin temor al contagio besaba enfermos, leprosos, tuberculosos entremezclados en las caravanas de olvidados de la tierra que desfilaban todos los días por la Secretaría de Trabajo y Previsión. Los que aún no tenían trabajo, las madres solteras, los niños y los ancianos en situación de abandono como consecuencia de décadas de saqueo y miseria planificada: “Hemos vivido un pasado individualista; hemos vivido épocas de individualismo frío y egoísta, que olvidó que el pueblo argentino debía ser tratado como argentino y lo sumió en la desesperanza. Esa fue la más tremenda de las ingratitudes cometidas contra el pueblo. De ese individualismo hicieron gala cien familias privilegiadas, que vendieron la patria al extranjero y tuvieron sumergido al pueblo argentino durante más de cincuenta años. Me explico, entonces, que hoy no alcancen a comprender que una mujer ame al pueblo, quiera al pueblo”. Supervisaba ella misma las acciones, controlaba que ni un centavo de los trabajadores sea malgastado. Una obra de gobierno urdida en íntima comunión con la Confederación General del Trabajo en el marco de un país que se ponía de pie con la dignidad que otorga la recuperación del patrimonio nacional, la nacionalización de empresas y servicios públicos, el proceso de industrialización y el pleno empleo y una política exterior independiente que anunciaba la Tercera Posición. A la par de que tras la conquista del voto femenino, organizaba con sentido federal y masivamente a las mujeres en el dispositivo de organización política más importante de Iberoamérica, el Partido Peronista Femenino.
La cantidad de obras realizadas por Evita, en una Argentina que desde la caída del último gobierno justicialista en 1976 hasta la actualidad, ha abandonado el sentido cabal de la justicia social en pos del asistencialismo como sostén medular de la dependencia del país, hoy parecen utopías. En pocos años se revolucionó el país, asistiendo a quienes menos tenían para integrarlos a la comunidad organizada. El país solidario que fuimos. Y, centralmente, que debemos ser. Es por eso que el mensaje vital de esta mujer extraordinaria, que obtuvo el justo reconocimiento de ser Jefa Espiritual de la Nación y que era además hermana franciscana de la Primera Orden, nos interpela para emular su ejemplo: “El amor no se entiende ni se completa sino se lo sirve. Para mí, amar es servir. (…) Y sirvo porque amo”. Por eso es Santa para el pueblo humilde y trabajador que la venera en los altares desde el año 1952, porque vio en ella, y al día de hoy lo recuerda, la entrega sin concesiones a los millones que se acercaban buscando reparación material y espiritual. Porque se olvidó de sí misma para abrazarlos puesto que ella conocía mejor que nadie las “almas destrozadas por el dolor y la injusticia”, porque había visto “de cerca a las víctimas que han hecho los ricos y los poderosos explotadores del pueblo”, tal como sostendrá en La razón de mi vida. Y cuando tuvo la certeza de su triste e irreversible final con sólo 33 años, no renegó de Dios ni de su fe en él: “Dios sabe lo que hace (…) Me hace feliz que la muerte sea igual para todos. Dios es justo. A nadie, ni a sí mismo, le dio el privilegio de escapar a la muerte”. Hasta el último respiro estuvo con Perón y su pueblo y decidió que sus restos descansen en la casa de los trabajadores. En su despedida, el entonces secretario general de la CGT, José Espejo, expresó: “Nuestra mártir del trabajo está ya santificada. Ella, como Jesús, asombró a los sabios con su talento. Hizo del bien un credo. Sintió el martirio de todos los dolores y murió físicamente por los que tanto amó. Su templo está en el corazón de cada hombre redimido; está en el espíritu de los millones de seres que la lloran”. Y esta CGT con la misma certeza espera, tras la petición formal por su beatificación del año 2019, que la piedad y el clamor popular obtenga el reconocimiento de la Iglesia institucional, a la que hoy algunos sectores solicitan, por ejemplo, la canonización del empresario Enrique Shaw. Nuestro pueblo, los pueblos hermanos y todos los pueblos del mundo que recuerdan emocionada y agradecidamente a Eva Perón, necesitan su fortaleza espiritual para seguir labrando comunidades más humanas y fraternas. Y antes de concluir estas líneas, quiero compartir una anécdota. Un 26 de julio corriendo 1976, en los días dolorosos de confinamiento en la cárcel de Devoto en tiempos de dictadura, un compañero de pabellón me relató que en 1952 había sido beneficiado con uno de los 50 coches Mercedes Benz que el gobierno había comprado para taxis. Lo citaron en la residencia presidencial porque la “Señora Eva Perón” -así la llamaba- quería hablarle. Él era muy joven, le temblaban las piernas de emoción. Ella lo recibió con su eterna sonrisa a pesar de que su enfermedad no la dejaba casi estar en pie. Le preguntó por su familia y le pidió que le contara qué valor tenía ese coche para ellos. Él no podía enhebrar palabras en su conmoción interna, no comprendía cómo esa mujer que se estaba muriendo se interesaba por conocer la mejora de un trabajador y sus hijos. Cuando salió de la sala estalló en llanto. Un llanto que debe haber sido igual al que lo acompañaba mientras me rememoraba esa historia. Eso era Evita.

sábado, 25 de julio de 2020

BCRA y el suave control de las divisas


Por César Crocitta y Bruno Capra para SER INDUSTRIA

16 de julio de 2020

El Frente de Todos llega al gobierno, luego de un desastre. El mayor: la falta de trabajo y su correlativo de desempleo. Es fundamental para salir, el adecuado manejo de las divisas y de la moneda, político y eficaz, como indica la carta orgánica y la nota de Alfredo Zaiat del domingo 12 de julio.
Proteger las divisas está en la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina.  Argentina necesita un BCRA que actúe y de los pasos para conducir y defender las divisas en pos del interés superior del bienestar general de la Nación.
Hoy está permitiendo el acceso al mercado de cambios oficial, para la cancelación de capital e intereses de todo tipo de endeudamiento privado, a pesar de haber anunciado que estaría limitado. El Banco interviniente, debe contar con la conformidad previa del BCRA excepto que cuente con una declaración jurada del cliente.
Las entidades financieras locales, pueden por sí, cancelar deudas con sus casas matrices sin autorización previa del BCRA. Siguen llevándose las reservas. En los primeros meses del año, 3.000 millones de dólares salieron por estas vías, lo que era evitable si el control hubiese sido eficaz.
La actitud contemplativa del BCRA, lo convierte en cómplice de la salida de capitales con  un dólar a $ 70 con una brecha del 80 por ciento con el Contado con Liqui y el Mep, los que sostenemos que debieran ser restringidos. De estas acciones dependen el trabajo digno y las Pymes en toda Argentina.
Hay que poner fin a las actividades especulativas con firmeza. La compra de los 200 dólares mensuales, se ha convertido en una actividad netamente especulativa, que desarrollan más de 1.000.000 de personas. Hay que terminar con esta operatoria. Buscar los mecanismos. Prohibirlas hacerlas on line. O sólo en las casas de cambio. O suprimirlas directamente.
Estos sectores que solicitan el cambio de moneda, tienen 260.000 millones de dólares en el país y otros 600.000 millones en el exterior, y siguen esquilmando las magras reservas del BCRA. Si los dejan, ¿por qué no? Claramente, venden en negro y recompran en el oficial. ¿Debemos felicitar por la gestión?
El Banco Central, debe permitir el acceso a las divisas para importaciones estrictamente necesarias y eso lo debe definir una Secretaria de Comercio que sea idónea. ¿Qué trámite usan para aprobar eso? Siempre cuando la Argentina funcionó bien, esos trámites eran consultados con la Industria. Hoy no sabemos nada eficaz al respecto. Si una Pyme necesita acceder a un crédito a tasa promocionada, debe intervenir la AFIP y hace meses que denunciamos la casi imposibilidad de obtenerlos. Para sacar divisas del país, no preguntan nada. ¿Qué sistema de prioridades utilizan?
Debemos cuidar los dólares, no importar autos, o bienes finales que se produzcan o puedan producirse. Los importadores de esos bienes eventualmente deben pagar a los proveedores en el exterior con sus divisas, y pagar en pesos los impuestos. Si tienen que pagar deudas o intereses en dólares, que los pongan los que anotaron las deudas y no con declaraciones juradas.
Exigimos que el BCRA accione con los que hayan incumplido con la normativa cambiaria  en los últimos meses. Sobre todo las vinculadas a egresos del mercado cambiario dictadas mediante las comunicaciones A 7001, 7030, 7042, 7052 y 7068.
Estas normas fijan condicionales para girar al exterior, las que deben ser cumplidas exactamente como regla la norma y no aplicar excepciones que su suma deja desvalidas las actividades Pymes, Cooperativas, Solidarias, etc.
Los incumplimientos normativos deben ser controlados y seguidos por el BCRA mediante requerimientos pre sumariales, y concretar sumarios penales cambiarios. No cabe que se dicten normativas, que avanzan y retroceden y no se controle a quienes las incumplan. Todos entendemos que si esto sucede, es por responsabilidades compartidas.
Durante la presidencia de Néstor Kirchner se implementaron normas rigurosas, se iniciaron sumarios, se impusieron medidas cautelares a quienes incumplían la norma. No se puede ser tibio con los poderes económicos que han dominado la política argentina tantos años. Volvimos para ser mejores, esa consigna también aplica en el BCRA, eso pedimos en todo lo que hacen y harán. Gracias por eso.


Cometido el crimen no ha menester del criminal


Eduardo J. Vior para infobaires 24


22 de julio de 2020

El intento, este martes 21, de allanar las oficinas parlamentarias del senador José Serra (PSDB) sin autorización del Supremo Tribunal Federal (STF) fue el último episodio. En la semana anterior se dieron la apertura de las negociaciones del cambista máximo, Dario Messer, con el Ministerio Público Federal (MPF) y la confirmación del hábeas corpus para el ex presidente paraguayo Horacio Cartes, el consecuente (y obligado) viaje de Mauricio Macri a Paraguay, la publicación de la lista de los involucrados en el escándalo del Banestado y la presentación del abogado de Lula ante la Justicia suiza para obtener el disco rígido con la documentación auténtica de Odebrecht. Todavía una semana antes el Procurador General de la República (PGR) ordenó una inspección del equipo del Lava Jato en Curitiba (Paraná) que llevó a la renuncia de varios fiscales partícipes de la investigación y un extenso informe periodístico certificó el grado de intromisión del FBI en el armado del Lava Jato.
Entre tanto, Petrobrás fue devastada y el presal quedó en manos extranjeras, Embraer fue privatizada, la base de Alcântara entregada a los norteamericanos, los derechos de los trabajadores abolidos, el sistema previsional privatizado y la Amazonia incendiada. Todo fue sólo el prólogo de la desidia criminal con la que el Estado brasileño desatendió el cuidado de la población más pobre, cuando advino la pandemia de Corona-virus. Más de dos millones de contagiados y 80.000 muertos, en medio de una crisis económica pavorosa y de enfrentamientos sin sentido con su principal socio comercial (China) fueron la consecuencia de una acción premeditada para destrozar Brasil. Cometido el crimen, ya no se necesita al asesino.
En una derivación del Lava Jato que investiga el financiamiento ilegal de campaña del PSDB, varios domicilios vinculados al senador Serra fueron allanados por segunda vez en menos de un mes, pero la Policía Federal no pudo ingresar a su oficina en el Congreso, porque el Presidente del Supremo Tribunal Federal Dias Toffoli bloqueó el allanamiento debido a los fueros del senador.
El político está acusado de haber recibido en Suiza durante su época como gobernador paulista (2007-10) sobornos de empresas constructoras por la construcción de una autopista perimetral de San Pablo, pero no han surgido nuevos datos que justifiquen los recientes allanamientos. La acción de la Justicia Electoral paulista se dirige más bien a intimidar al gobernador João Doria (PSDB) en vísperas de las elecciones municipales del 15 de noviembre y a desafiar a la máxima instancia judicial del país.
Entre tanto, tras haber iniciado negociaciones con Dario Messer, para que colabore con el capítulo del Lava Jato que se tramita en Rio de Janeiro, el juez federal Marcelo Bretos pidió la captura internacional de siete empresarios paraguayos imputados por lavado de dinero, contrabando y evasión de divisas. Dario Messer, “o doleiro dos doleiros”, ha sido hasta su detención en julio de 2019 en São Paulo el más importante cambista de Brasil. En un país donde no existe el bimonetarismo, la fuga de capitales requiere de los cambistas. Como heredero de su padre Mordko Messer, Dario Messer comenzó la actividad cambiaria ya en la década del 80, pero tomó vuelo gracias a la relación de Horacio Cartes con sus padres. Cuando el joven cambista paraguayo fue perseguido por la dictadura de Stroessner en 1986 por haber evadido divisas, se refugió primero en Rio de Janeiro en casa de Mordko Messer y su esposa. Éstos lo instalaron en Ponta Porá (Mato Grosso do Sul), donde él recibía diariamente las remesas de Messer, cruzaba a pie la frontera y en Pedro Juan Caballero las convertía en dólares que remesaba a EE.UU. Apenas 14 días después de la caída de la dictadura, en febrero de 1989, Dario Messer fundó en Ciudad del Este la empresa Cambios Amambay SRL. Esta titularidad falsa permitió que poco después, cuando Cartes se presentó a la Justicia paraguaya, no se le embargara también la casa de cambios. Cuando salió de la prisión, un año más tarde, la SRL se convirtió en una SA, opacando así la composición de su capital, y en 1992 se convirtió en Banco Amambay SA, antecedente del actual BASA, centro de los negocios de la familia Cartes.
Dario fue el principal administrador en Nueva York de la cuenta que abrió allí la sucursal del entonces Banco del Estado de Paraná (Banestado) de Foz de Iguazú para canalizar las transferencias que se hacían aprovechando un tipo de cuentas corrientes para personas y empresas no residenciadas que les permitía remitir legalmente dinero al exterior. El problema fue que por esas cuentas por la sucursal de Foz salieron entre 1996 y 2001 unos 30 mil millones de dólares procedentes de las coimas cobradas por políticos y empresarios por la privatización de empresas estatales durante la presidencia de Fernando H. Cardoso (1995-2002). Gracias a la iniciativa del entonces senador y posterior gobernador de Paraná Roberto Requião (respectivamente 1995-2002 y 2003-10, nuevamente senador entre 2011 y 2018), la Policía Federal y el Ministerio Público Fiscal realizaron una búsqueda en Brasil y EE.UU. que, empero, al cabo de dos años fue frenada desde Brasilia. La investigación parlamentaria, a su vez, acabó en 2003 sin informe final gracias a un acuerdo entre los principales partidos. No casualmente, el juez instructor de la causa en Curitiba fue Sergio Moro. Éste y Messer volvieron a cruzarse durante el procesamiento del escándalo del “mensalão” (los sobresueldos que el PT pagaba a parlamentarios opositores) que, estallado en 2006, llegó en 2012 al STF. Allí Moro fue el actuario. Finalmente, cuando en 2014 comenzó el proceso del Lava Jato en Curitiba, adecuadamente advertido por Moro, Messer huyó a Paraguay, donde Cartes rápidamente le dio la ciudadanía. Se dice que Messer ha sostenido durante muchos años el estudio de abogacía de Moro en Curitiba.
Cuando Cartes fue sustituido en 2018 por Mario Abdo en la Presidencia de Paraguay, la Suprema Corte de ese país retiró a Messer la ciudadanía y éste huyó a Brasil, donde pactó su detención en julio de 2019. Su “hermano del alma” Cartes, en tanto, se vio impedido de salir de Paraguay por un mandato de búsqueda internacional, hasta que, en abril pasado, el Supremo Tribunal de Justicia (STJ), máxima instancia penal de Brasil, le concedió un hábeas corpus que fue confirmado por el STF el pasado 6 de julio, el mismo día en que Messer inició sus negociaciones con el Ministerio Público Fiscal (MPF), para declarar en la causa Lava Jato de Rio de Janeiro como testigo protegido. Su ruptura con Sergio Moro, su estatuto legal y la información que puede llegar a dar imponían que Cartes se haga cargo de la organización criminal. En este contexto se entiende la orden que éste impartió a Macri, para que viajara a Paraguay, entregara información secreta y se anoticiara de su futura desprotección legal en Argentina, Brasil y Paraguay.
Entre tanto, en el portal Duplo Expresso, que el joven abogado Romulus Maia conduce desde Suiza, Requião dio a conocer el domingo 5 la lista completa de involucrados en el escándalo Banestado, pidió la reapertura del caso e impulsó la formación de una nueva Comisión Investigadora en la Cámara de Diputados. En sintonía con esta denuncia, en la misma semana el abogado de Lula se presentó a las autoridades judiciales suizas, para solicitar la entrega del disco rígido con la verdadera documentación de Odebrecht, ya que todo indica que en el proceso llevado adelante por Moro en Curitiba se falsificó la documentación probatoria de la empresa.
Lava Jato hace agua por todos los flancos. El 24 y 25 de junio pasados estuvo en Curitiba la Subprocuradora General de la República (SPGR), Lindora Maria Araújo, para inspeccionar en la fiscalía local toda la documentación del proceso paranaense. Los procuradores locales se dieron por ofendidos y anunciaron que pedirían la baja de la magistratura, pero la inspección se explica por la coyuntura: cuando se detuvo a Dario Messer, en su celular se hallaron intercambios en los que mencionaba pagos mensuales de 15.000 dólares a la Procuraduría de Curitiba, para evitar persecuciones. Efectivamente, desde el Banestado Messer no fue mencionado en ninguno de los procesos por corrupción. En un sentido más amplio, la inspección es parte de un intento general del Procurador General Augusto Aras para restablecer su autoridad sobre los fiscales en toda la República. Aunque designado a propuesta de Bolsonaro, Aras viene demostrando desde hace meses una saludable independencia y buena concordancia con los principales ministros del STF. Se ha convertido en uno de los pilares del republicanismo afectado por el golpismo bolsonarista que crea el caos, para llevar al pueblo a pedir el estado de sitio y así entronizarse a perpetuidad.
Todavía el 1º de julio la “Agencia Pública” difundió en el portal UOL un largo informe sobre el involucramiento del FBI en la gestación, concepción y ejecución de la causa Lava Jato. El equipo de 18 agentes fue conducido por Leslie Rodrigues Bashiel, hasta 2012 miembro de la División de Operaciones Internacionales y hoy jefa de la Unidad de Corrupción Internacional de la Oficina Federal, con sede en Miami. La fuerza de tareas norteamericana empezó a cooperar en 2014 con el grupo de fiscales y el juez curitibano, sin pasar por el Ministerio de Justicia brasileño ni respetar los convenios binacionales. Se desplazaron por todo el territorio, se intercambiaron asiduamente con la Policía Federal y la Fiscalía sin autorización del gobierno brasileño, aportaron material, orientaron las investigaciones, interrogaron a testigos y arreglaron su “arrepentimiento”. El informe se basa en gran parte en las revelaciones del portal The Intercept, de Glenn Greenwald, y en investigaciones propias. Si bien el FBI no respondió a las preguntas que le fueron formuladas y la embajada norteamericana en Brasilia respondió en tono “business as usual”, es evidente que no les importó demasiado la publicación.
El mismo portal informo este miércoles 22 que, al terminar la feria judicial extraordinaria en agosto, el Supremo Tribunal Federal (STF) tratará sobre la sospecha de parcialidad de Moro y de los fiscales de Paraná en el caso del tríplex de Guarujá, por el que fue condenado y detenido el ex-presidente Lula da Silva. Interrumpido en diciembre de 2018, el caso vuelve ahora a la agenda del máximo tribunal brasileño en un escenario completamente distinto: el ex presidente ya dijo que no volverá a presentarse a elecciones y, después de arrasada la economía y la sociedad brasileña, EE.UU. abandona a los testaferros que utilizó para su tarea de devastación. Lo que importaba era impedir por largo tiempo la integración del Cono Sur y se consiguió.
Ahora todos los criminales están librados a su propia suerte. Bolsonaro y Moro ya no dependen de la embajada. Dario Messer y Cartes piensan negociar para salvarse, sin importarles los costos. Macri, por su parte, ya tuvo oportunidad de tomar nota.

martes, 21 de julio de 2020

Y… el mundo era bello


                                   Alberto Buela, julio 2020


Con esta pandemia del coronavirus, tan extendida por todos lados, el mundo se está transformado en algo inseguro, está dejando de ser para el sujeto contemporáneo algo bello, según el sentido originario de la palabra.
Eso significa mundus, algo limpio y elegante. El término es la traducción del griego kosmoV=cosmos, conjunto ordenado y armonioso. Término que todavía resuena en nosotros a través de la cosmética como arte del embellecimiento.
El mundus ha dejado ser “mundo” para transformase en “in-mundo”. Un lugar sucio – véase la contaminación de los mares-. Un lugar peligroso, inseguro, cargado de enemigos invisibles que nos pueden matar. De un enemigo que escapó al control del hombre y se desarrolla según su propio poder. Y el sujeto contemporáneo se angustia, “estoy angustiado y no sé por qué”,  porque la angustia  siempre es ante la nada. Otra cosa es el miedo o temor, que es la prevención de algo por venir (malum futurum afirmaban los antiguos).
De golpe se cayeron las certezas y aparecieron las incertezas como única certeza.
El futuro como “un mundo feliz” se borró de un plumazo para llenarlo    con las conjeturas de los malos filósofos: vamos a un nuevo comunismo, vamos hacia una sociedad de más control, vamos a un mejor capitalismo, etc. Nosotros no sabemos ni podemos saber hacia dónde vamos, porque aquello que quedó encerrado en la caja de Pandora fue la elpis, que debemos traducir por prognosis o prospectiva.
Y[CM1]  así como la técnica se transformó en tecnología y ésta en tecnocracia, independizándose del hombre, así el mundo está ocultando su belleza y va dejando al sujeto sin arraigo. Al disolverse las patrias, al desaparecer las naciones, en pos de “un mundo uno globalizado”, los agentes políticos le ofrecen al hombre tener dos o tres nacionalidades, con lo cual no tiene ninguna, por aquello de que nadie puede servir a dos señores.
Nunca mejor que ahora cabe recordar a Talleyrand, al gran canciller de la Revolución Francesa y de Napoleón, cuando afirmó: «Nadie que no haya vivido antes de la Revolución francesa sabe lo que es la alegría de vivir».
Los hombres (varones y mujeres) que rigen los destinos del mundo, sobre todo en Occidente, no tienen la menor idea de qué hacer. No saben, no están capacitados para intentar un viraje a esta pendiente que nos arrastra a todos al extrañamiento de nosotros mismos, porque vemos como la belleza del mundo se repliega sobre sí misma.
Y si nos limitamos a Occidente es porque de Oriente sabemos poco y nada o, mejor aún, cada vez sabemos menos. De India con 1350 millones y de China con 1400 millones, más la ecúmene arábiga con otros 1400, son los que constituyen la otra mitad del mundo. Sobre ellos sabemos muy poco.
Desde la perspectiva de la filosofía vemos como esta mitad del mundo ignora sobre el hombre la idea de persona como ser único, singular, irrepetible, moral y libre. No solo la ignoran los indios para quienes el sentido de la vida se halla en la extinción del yo y la supresión de la realidad tal como se nos da, además de la idea de Nirvana, sino también los árabes para quienes, después de Averroes, el entendimiento agente es común a todos los hombres, y donde se licúa la persona. Pero sobretodo en China, donde “los derechos humanistas” no encuentran en el idioma chino un vocablo análogo al de derecho. El ser humano no es comprendido como único, singular e irrepetible sino más bien como el engranaje de una máquina.
Al no existir esta idea se hace muy difícil la mutua comprensión. Al respecto recordemos el juicio de Martín Heidegger, el mayor filósofo del siglo XX, cuando en un reportaje afirmó: “que no tenía idea de qué era lo que encontraban sus amigos japoneses[1] en su filosofía y no creía que su pensamiento fuera comprendido acabadamente en el ámbito oriental, pues le resultaba difícil creer a ciegas que sus ideas tuvieran el mismo significado en una lengua tan ajena a Occidente”.
Hoy casi todos los analistas políticos, sobre todo los de la izquierda progresista, le atribuyen a China poderes casi sobrenaturales, como una especie de imperialismo bueno, y pronostican que para el 2050 será la primera potencia del mundo. Pero ninguno se pregunta qué es China? Cuáles son los valores del chino común? Pues en Occidente solo vemos a los adinerados; a los que pueden viajar detrás de una máquina fotográfica o los que trabajan de sol a sol, los siete días de la semana, detrás de un supermercado.[2] Mientras que nuestros dirigentes políticos solo conocen a los funcionarios burócratas del régimen chino con los que hacen negocios.

[1] El barón Kuki, que hizo cursos con él durante veinte años y tradujo Ser y tiempo. Además de Keiji Nishitani, Tomio Tezuka, Tsuhimura, H. Hisamatsu y Daisetz Teitaro Suzuki.
[2] Al menos es lo que sucede en Argentina.


lunes, 20 de julio de 2020

Peronismo y “el campo”: necesidad de construir una política inteligente


Damián Descalzo, Julio 2020


LA UNIDAD ES SUPERIOR AL CONFLICTO
Históricamente, las relaciones entre el peronismo y el heterogéneo sector reunido dentro del vago vocablo de “campo” nunca fueron idílicas ni mucho menos. Sin perjuicio de lo cual, diversos y muy importantes motivos hacen preciso generar mejores vínculos.
En buena medida, el peronismo es hijo del proceso de sustitución de importaciones que vivió el país en las décadas del 30 y 40. Nació apostando a la industrialización, considerada elemento central en el concepto peronista de Defensa Nacional. Incluso antes de llegar a la Presidencia de la Nación, Juan Perón explícitamente se mostró favorable a impulsar el desarrollo industrial por encima de la producción agropecuaria. Se puede rastrear allí la antipatía que gran parte del sector ha tenido y tiene hacia el peronismo. Sin embargo, hace décadas se ha entendido que lo razonable –al momento de plantear políticas públicas relativas al área– es superar el viejo dilema de “industria versus campo”. Pese a eso, nunca se logró consolidar una auténtica política agroindustrial nacional. Algo similar debe suceder con la articulación del discurso político. Es tiempo de abandonar la retórica beligerante que alimenta y termina siendo funcional al discurso de los adversarios del Movimiento Nacional y Popular, quienes, insidiosamente, intentan mostrar un “país productivo” contrario al peronismo.
No caben dudas que existe un conflicto y no puede ser ignorado. Es preciso asumirlo, sufrirlo y resolverlo, como aconseja siempre el Papa Francisco. Luego se profundizará este asunto.

POLÍTICA INTELIGENTE O TORPE
Ante cualquier situación, conflicto o problema político, uno puede tener respuestas de mayor o menor nivel de inteligencia o, en sentido contrario, de torpeza. Como se ha recordado anteriormente, la irrupción de la llamada Segunda Guerra Mundial aceleró el proceso de sustitución de importaciones en nuestro país. Emanado de aquella vertiginosa industrialización se agravó el conflicto social y gremial. Entre los revolucionarios de 1943 surgieron, a grandes rasgos, dos posibles remedios a esta situación. Todos los miembros del GOU –y del Ejército en general– profesaban un desprecio por las ideas comunistas. Pero había una enorme diferencia entre ellos. “Los conflictos obreros se resuelven de dos maneras: con la fuerza o con la justicia. Han pasado los tiempos en que los conflictos podían resolverse con la fuerza”, señaló Perón el 20 de julio de 1944 y eligió la segunda opción. Propugnó una política de inspiración socialcristiana, atendiendo lo pertinente de los reclamos y brindando justicia social. A los otros sólo se les ocurría reprimir obreros. Mientras la política de resolver las causas –recomendada por las encíclicas papales sobre la cuestión social– emergía como una solución inteligente y fue la que llevó adelante –con sumo éxito– Juan Domingo Perón, aparecía como torpe la idea de atacar las consecuencias con palos y balas.


RESOLVER EL CONFLICTO
“Si uno se queda en lo conflictivo de la coyuntura pierde el sentido de la unidad. Al conflicto hay que asumirlo, hay que vivirlo”, reflexionaba el arzobispo porteño, Jorge Bergoglio, en 2010. Existen diferencias –y no se piensa eliminarlas– pero deben resolverse las tensiones para alcanzar un plano superior de unidad, que es la grandeza de la Patria. Hay mucho para ganar si se logra superar la etapa del conflicto. No es saludable eludirlo, ni tampoco vivir encerrado en él. Un buen camino es empezar determinando cuáles son los más graves problemas que se verifican en la actividad agropecuaria, no desde una mirada sectorial, sino tomando en cuenta los intereses superiores de la Nación. Es dable suponer que desde el peronismo se enumeren como principales problemas la extranjerización de las empresas que controlan la exportación de los agronegocios, la primarización en el área y los altos niveles de informalidad laboral. El diálogo con el entramado del complejo agroexportador seguramente sumará nuevos anhelos y necesidades. Es razonable que el Movimiento Nacional tenga una inteligente estrategia para solucionar el conflicto y remediar los problemas antes mencionados. Aparece imprescindible que el Estado Nacional cumpla un rol preponderante sobre el sector y que logre supervisar o controlar el comercio exterior; consiga mayores niveles de industrialización; e instrumente una política de formalización laboral, pero nada de ello podrá llevarse a cabo sin cierto nivel de consenso. Es esencial desarrollar “una comunión en las diferencias” (Papa Francisco, Evangelii Gaudium, 228).

“EL CAMPO”
A la hora de articular un discurso que sepa interpelar eficientemente a los sectores ligados al complejo agroexportador, existe la necesidad de distinguir. “El campo” es diverso. Hay productores de distintos tamaños, producciones y regiones. No son lo mismo los latifundistas que los arrendatarios. Tampoco los ocupantes precarios que los contratistas, ni los chacareros que los estancieros. Hay productores nacionales y enormes sociedades comerciales extranjeras. El mundo rural, repetimos, es múltiple y heterogéneo. Es esencial conocerlo para pensar una línea que convoque a diferentes sectores. Asimismo, es imprescindible contar con la información necesaria para apreciar los intereses contrapuestos y divergentes que pueden existir en su seno y, de ese modo, neutralizar las acciones del adversario político. Englobar a todo ese universo en el simplista concepto de “campo” y, para colmo, demonizarlo, es un acto de formidable torpeza, es regalarlo en bandeja a las manos de los contrincantes. Hacerlo es actuar de la misma manera que la fracción reaccionaria de los militares del 43 que supo vencer Perón. Que exista algo parecido a una pétrea solidaridad entre todo “el campo” es, en buena medida, responsabilidad de errores propios, hijos de cierta ignorancia acerca de la realidad de este sector. “En política, el arma de captación no puede ser otra que la persuasión”, enseñaba Perón en sus clases de Conducción Política. Los insultos, los agravios y el menosprecio no son una buena táctica del debate político si se pretende persuadir y obtener apoyo.

 EL CASO DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
Luego de las elecciones de 2019 se reprodujeron mapas que mostraban que la zona central del país –donde se concentra la producción agropecuaria– se había volcado mayoritariamente por la opción de la alianza Juntos por el Cambio. Entre algunos partidarios de la opción victoriosa abundaron lecturas torpes de tal acontecimiento. En vez de aceptar las limitaciones de la propuesta política, se recurrió al agravio de esos votantes y hasta se llegó a sugerir –con dudosa gracia– la secesión de esas provincias del territorio nacional. En esos mismos mapas, la provincia de Buenos Aires aparecía pintada de azul –el color del vencedor Frente de Todos– pero una lectura fina llevaría a matizar –mucho– tal circunstancia. Los números generales mostraron claras victorias –en torno a los 15 puntos– de los candidatos Alberto Fernández (52% a 36%, sobre Macri) y Axel Kicillof (52% a 38%, sobre Vidal), en las categorías a presidente y gobernador, respectivamente. Sin embargo, un análisis más pormenorizado informa que la fórmula presidencial del FdT ganó en 77 municipios, pero fue derrotado en 58. Todavía menos azulado se observa el mapa bonaerense si se desglosa municipalmente la elección a gobernador. De hecho, la fórmula liderada por la exgobernadora María Eugenia Vidal triunfó en más municipios (69 a 66) y en más secciones electorales (5 a 3) [1]. Esto denota una debilidad del Frente de Todos en gran parte de la provincia, especialmente entre las zonas agropecuarias. La provincia de Buenos Aires es demasiado grande y son ingentes sus riquezas. El peronismo no puede conformarse con representar –casi exclusivamente– la problemática de las populosas barriadas de las secciones electorales del Conurbano bonaerense. Hace muchos actos electorales que viene siendo predominante la presencia de dirigentes del llamado Gran Buenos Aires o de la Ciudad de Buenos Aires en las fórmulas a gobernador del peronismo, y también la problemática urbana ocupó el mayor espacio en la agenda planteada en cada una de esas campañas. Es necesario ampliar la mirada. “Desconurbanizar el peronismo” pidió Martín Rodríguez hace unos años, y cada vez se hace más necesario retomar ese planteo.

LA POSPANDEMIA
El peronismo necesita generar un discurso que contenga a los sectores productivos de la zona pampeana. La actividad política implica la persuasión. Y eso no se limita a los propios adherentes, sino que debe propender a hacerlo, también, en ámbitos hostiles. Es parte fundamental de su tarea. Es imprescindible que el peronismo conduzca un proyecto que los haga parte. No puede abandonar sus históricas banderas de la producción y el trabajo nacionales. En ese sentido, el sector agrícola ganadero ocupa un papel trascendental. En mayo pasado, el expresidente uruguayo José “Pepe” Mujica le aconsejó al presidente argentino Alberto Fernández que “no cometa el error de pelearse con el campo”. Coincidimos con esa recomendación. Y no se trata de aceptar actos de corrupción ni maniobras fraudulentas de alguna empresa en particular, ni resignar las justas aspiraciones estatales de intervenir e incluso supervisar el comercio exterior. Se trata de prudencia política. Este sector produce alimentos en gran cantidad. Este tipo de producción debe atender prioritariamente las necesidades de nuestro pueblo: en los tiempos de la pospandemia el resto del mundo también va a demandar alimentos y se hace necesario contar con una inteligente relación con quienes van a poder abastecer a buena parte del resto del mundo y generar divisas que redunden a favor del interés de la Patria.
Fogonear la “grieta” es negocio de otros. El peronismo no es el movimiento de las tensiones y los conflictos estériles. Terminó mal cuando se enfrascó en esas peleas. A situaciones trágicas nos llevó la beligerancia de 1955. Perdió mucho más el pueblo que sus enemigos. Tampoco concluyó bien lo de 2008: derrota legislativa y ruptura con importantes sectores ligados a actividades agropecuarias que se verificaron con duras derrotas en Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba en las elecciones de 2009.
El peronismo es hijo legítimo de la Revolución de 1943 que tuvo como principal bandera la Unidad Nacional. “El peronismo anhela la unidad nacional y no la lucha”, reza la undécima de sus verdades. La pospandemia será muy dificultosa y se va a requerir una fuerte unidad nacional. El mismo presidente Alberto Fernández el pasado 1 de julio eligió recuperar al Perón que convocaba permanentemente a la unidad nacional. Es menester concertar una inteligente política de integración con una de las actividades más dinámicas de la economía nacional. Algunos creen que es una ingenuidad proponer esto. Creemos que no hacerlo sería –además de una torpeza política– un suicidio colectivo.

[1] Los datos los he tomado del informe de Franco Buonacosa, politólogo (UBA).

sábado, 18 de julio de 2020

Amelia Podetti: filosofía y tercer mundo


CUADERNO DE TRABAJO N° 25 DEL CENTRO DE ESTUDIOS JUAN JOSÉ
HERNÁNDEZ ARREGUI

Dr. Gonzalo Pedano

Ya sea por el acertado enfoque de las consecuencias de la irrupción de América –nuestra América- en la Historia Universal, por el develamiento de los intereses perseguidos por los filósofos de la comunidad disociada o por la crítica a la función cumplida por las ciencias sociales en la moderna sociedad capitalista, Amelia Podetti se ubica entre las luces más brillantes de la Filosofía Argentina y del pensamiento nacional entendido como una epistemología de la periferia (Pestanha, 2011). Por si fuera poco, la intelección del tercer mundo como categoría conceptual referida a los proyectos de vida humana elaborados por los pueblos –nuestros pueblos- en su lucha contra los imperialismos de todo tipo, representó a la vez que un genuino aporte al pensamiento nacional, también el punto central de una crítica coherente, sistemática y exhaustiva para los teóricos de la “dependencia”.
Desarrollamos en el presente trabajo cada uno de esos aspectos, pero presentado la unidad de conjunto: la primacía de la filosofía para potenciar la lucha de los pueblos del tercer mundo, porque la historia de la humanidad es la historia de la lucha de los pueblos contra los imperialismos de cualquier signo. Desde esta clave de lectura planteamos un abordaje de algunas de las obras de esta gran filósofa argentina, especialmente de sus textos “La irrupción de América en la historia” (1981), “La comunidad disociada y sus filósofos” (1975), “Ciencia social y filosofía”, “Ciencia y política: aportes para un encuadre del problema” (1973), publicados en su mayoría en la Revista “Hechos e Ideas”, a su cargo en la tercera época de su publicación.
Además del interés filosófico perseguido en el abordaje de la obra de la autora, destacamos también su militancia en la agrupación “Guardia de Hierro” y su intento de entender a la doctrina justicialista como un ideario con sus propias bases filosóficas y teóricas, geográfica e históricamente determinadas por las particularidades del entramado cultural sudamericano (Denaday, 2013). Acaso sea ésta tesis la que en definitiva constituya el “cuadrante” de todo este periplo iniciado a partir del cruce temático entre filosofía y peronismo y que ya nos llevó a considerar el pensamiento de otros autores como Carlos Astrada y Nimio de Anquín. Sin embargo, este texto explora una hipótesis de trabajo distinta a la presentada por otros autores: las preocupaciones filosóficas de Podetti están más cerca del universo temático del cordobés Nimio de Anquín que del también cordobés Carlos Astrada.
Como antecedentes imposibles de obviar, es necesario destacar el rescate de Amelia Podetti realizado por Recalde (2012) a propósito de los aportes del pensamiento de la autora específicamente sobre los métodos epistemológicos aplicados por la Antropología y la Sociología al análisis de las sociedades del tercer mundo. Asimismo, especial mención merecen los trabajos de Borghesi (2018) en el que se analiza la influencia del pensamiento de Amelia en el Papa Francisco y de José Ramiro Podetti (2007) en el que brinda un pormenorizado detalle de la trayectoria académica de la autora y su formación filosófica en el marco de la reconstrucción de la Filosofía en Argentina entre las décadas de 1940 y 1970.


Juan Godoy: charla sobre las FFAA


Unirse a la reunión: https://meet.jit.si/LosPatriaConGodoy  

10 claves sobre la dictadura del año 1976

Aritz Recalde, marzo 2026   Primera.  La dictadura de 1976 fue una respuesta de las CLASES DOMINANTES LOCALES Y TRASNACIONALES (y los partid...