domingo, 12 de marzo de 2017

ANTE LA MOVILIZACION DE LA CGT

Carlos Pancho Gaitán.

Buenos Aires, 08 de marzo de 2017.-

En la tarde del día 7 de marzo, con mucho tino, una compañera se preguntaba a quién favorece el conflicto que se produjo al final de la marcha de la CGT. Creo que éste es el interrogante que deben plantearse los dirigentes sindicales, los trabajadores y la militancia.
Creo que está claro que ese conflicto favorece al gobierno de Mauricio Macri, tal como se hace evidente en uno de los párrafos del diario La Nación del día 8, donde plantea (Pág. 11): "La caótica movilización sindical, dicen en Olivos, derrumbó la representatividad de la CGT", añadiendo más adelante que "Hicieron mierda el movimiento obrero, el kirchnerismo les arruinó el acto".
La CGT -aunque a algunos les pese- es la única fuerza en serio que puede confrontar con este gobierno. La conducción tripartita vino construyendo con mucho esfuerzo, una estructura de poder -sorteando su propia complejidad y contradicciones internas-, para dar una pelea con posibilidades de lograr resultados positivos a sus reclamos reivindicativos y modificación de políticas agresivas a los intereses nacionales.
La excelente y multitudinaria manifestación obrera y popular lograda en esta convocatoria, para nada caótica como dice La Nación, sino con la conocida disciplina sindical, era una magnífica carta en manos de los negociadores Cegestistas para lograr resultados favorables. Negociación que el Gobierno se vio obligado a aceptar, respondiendo con medidas tramposas, de aceptar pero no cumplir.
Posiblemente se descuidó recordar que este gobierno no responde a la supuesta incapacidad de sus ejecutivos sino que es parte de una estrategia global, donde los poderes que deciden intentan -y al parecer logran- imponer al Sub Continente una orientación sólo al servicio de los ricos y los poderes concentrados. Para ello, tienen muchos equipos -en otra época diríamos 'los servicios'-, trabajando en las líneas interiores de los Movimientos Populares y del Sindicalismo, agudizando y potenciando las contradicciones, para reventar desde adentro las posibilidades de éxito de los objetivos nacionales y populares.
Nuestros propios errores, que los hay, ayudan objetivamente a que los objetivos del enemigo puedan plasmarse.
El acto, que comenzó exactamente a la hora propuesta -en realidad, dos minutos tarde, 15.02 hs. y no como dice la prensa al servicio del régimen "con una hora de atraso"-, sufrió una evidente provocación montada -no queda para mí claro por quiénes- y ejecutada por militantes identificados, a los que se sumaron compañeros realmente molestos por un silencio ante la necesidad de una confrontación más clara y contundente, expresada para ellos en el reclamo de la concreción de la huelga general ya declarada.
De cualquier manera, el gusto amargo del final de una jornada que no deja de ser gloriosa, no nos hace perder de vista que el componente fundamental de la clase trabajadora, ha de sobreponerse a vicisitudes que son constante y que por suerte no debemos lamentar víctimas fatales y las controversias siempre sirven para corregir tácticas y precisar objetivos.-

Chile y Venezuela

  Leandro Grille / Cubadebate  Extraído de NUESTRA AMERICA Nicolás Maduro no es Salvador Allende. Ni es Hugo Chávez. Venezuela, ade...