martes, 28 de marzo de 2017

UN PROYECTO DE VIDA

Por José Luis Di Lorenzo*


El enemigo del antiproyecto, lo que necesariamente debe destruir, no será la subversión ni el comunismo, ni tal o cual ideología o partido, ni el sistema democrático como tal, sino aquello que es lo diametralmente opuesto a la especulación, esto es, el trabajo.

El golpe de estado que usurpó el poder en marzo de 1976 constituye (simbólicamente) el aniquilamiento del Proyecto de la Justicia Social, iniciado en 1945 por Juan Domingo Perón, a manos del Proyecto de Sumisión Incondicionada al Norte Imperial, al que denominaremos en adelante el antiproyecto. Su preparación e instalación se concreta con el decisivo apoyo de los medios concentrados de comunicación, una constante en todos los golpes de estado. Se maquilla bajo la doctrina de la seguridad nacional para en nombre del "ser nacional" derrotar militarmente a la "subversión" para imponer el antiproyecto e ingresar triunfalmente al primer mundo "su explicitado objetivo "económico".
En la Argentina contemporánea no hubo otra subversión que la de los que bombardearon la Plaza de Mayo, la de los golpistas militares y civiles, la de los fusiladores del 56 y la de los gobiernos de facto incluyendo en la lista a los civiles viciados de ilegitimidad, por la proscripción del peronismo.
El pilar comunicacional del antiproyecto, a través de los diarios Clarín y La Nación, iniciaron el camino de justificación del golpe militar, denunciando que la Ley de Contrato de Trabajo aprobada en 1974 constituía la "sovietización" del país.
El enemigo del antiproyecto, lo que necesariamente debe destruir, no será la subversión ni el comunismo, ni tal o cual ideología o partido, ni el sistema democrático como tal, sino aquello que es lo diametralmente opuesto a la especulación, esto es, el trabajo.
Esta destrucción se articula en dos momentos, el "militar" y el "democrático".
El sujeto social a eliminar en esta etapa será el trabajo y el trabajador, en tanto el sujeto social emergente es el consumidor, categoría constitucionalmente institucionalizada en el momento "democrático" por la Reforma Constitucional del año 1994.
"El trabajo y la conciencia de la muerte - enseña el filósofo Armando Poratti - son las dos notas antropológicas últimas". "La destrucción del trabajador da como resultados, por un lado, grandes sectores marginados y sumergidos, literalmente "desaparecidos" de la superficie social (y en esto, equivalentes masivos de nuestros desaparecidos por la violencia), y por el otro, los sectores cuya presencia y permanencia en la superficie está marcada no por su capacidad de producir, sino por su mayor o menor capacidad de consumo. Es de notar que los sectores marginales también consumen, y el consumo se convierte así, en esta concepción, en la única marca antropológica, identificatoria del tipo de humanidad que implantan las fuerzas que actúan por detrás del antiproyecto".
El objetivo del antiproyecto fue la entrega incondicional de la Argentina al orden financiero internacional, lo que transita varias etapas, la de la "patria financiera" de Martínez de Hoz, la de la "patria contratista" durante la presidencia de Raúl Alfonsín y la de la "patria privatizadora" durante la presidencia de Carlos Menem y hasta el saqueo desembozado perpetrado durante el gobierno de la Alianza.
Un punto de inflexión se produce cuando tras cacerolazos y la rebelión popular que catapultan la renuncia del Presidente De la Rúa, la declaración de default durante la semana de Rodríguez Sáa, la salida de la convertibilidad (cuasi dolarización de la economía) llevada a cabo por Duhalde, se cierra un ciclo que culmina con el despegue del FMI que consuma el gobierno de Néstor Kirchner. Momento en que se abre un nuevo tiempo político y nuevamente un modelo nacional comienza a andar su camino. La implementación, en sentido amplio, de una política de estado en materia de Derechos Humanos impidiendo la impunidad de los genocidas e impulsando la reactivación industrial, laboral, y acumulando reservas.
La magnitud de la destrucción que llevó adelante el antiproyecto tanto en su momento militar como en el “democrático”, impuso obstáculos gigantescos para lograr revertir plenamente las consecuencias de sus casi 30 años de permanencia.
El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner le asestó duros golpes al pilar comunicacional y al pilar financiero al lograr que el Congreso aprobara la Ley de Medios de Comunicación Audiovisual y la de eliminación de las AFJP, que puso fin al saqueo de los recursos sociales perpetrado por el sector bancario.
Una combinación de factores que recién comienzan a ser analizados con la seriedad y profundidad que merecen, abrieron el camino para una derrota electoral que reinstala el regreso a  la etapa fundacional del antiproyecto, ahora a cargo Mauricio Macri a la cabeza de un gobierno de CEO´s, cuyo objetivo se centra en desorganizar las estructuras económicas, destruir la industria, desmantelar la organización sindical, sustituir la producción por la especulación, y favorecer la concentración de la riqueza en cada vez menos manos.
En el día nacional de la Memoria, la Verdad y la Justicia nuestro homenaje a los 30.000 compañeros desaparecidos, no puede ser otro que reafirmar nuestro compromiso con la patria con la que soñaron ellos y soñamos nosotros, defender  y acompañar hoy más que nunca a las Madres y a las Abuelas de Plaza de Mayo por su inclaudicable y ejemplar espíritu de lucha, en favor de la vigencia plena de los Derechos Humanos, y dar batalla sin fin al antiproyecto de Nación, que hoy enajena el concepto de soberanía nacional,  hace jirones la bandera de la justicia social y a la independencia económica la canjea por sumisión, sometimiento y endeudamiento. El mejor tributo es construir un gran ámbito de coincidencias que nos una en los contenidos de un modelo de país que convertido en proyecto común nos lleve nuevamente al camino de la liberación. El antiproyecto es un proyecto de no país, un proyecto de muerte, el camino a recuperar es el de un proyecto de vida en el que la felicidad del pueblo y la grandeza de la patria sean una realidad efectiva.

* Comunidad Umbral