domingo, 31 de marzo de 2019

Franz Tamayo y la creación de una pedagogía nacional


Por Juan Godoy
“La provocación de la conciencia nacional (…) Y esta fiebre creadora de vida que pretendemos despertar en nuestra educación nacional es la única que podrá dar un resultado positivo y seguro, más que la importación de ciencias métodos y profesores extranjeros, más que todo el oro del mundo, más que todas las ilusiones de nuestros pedantes pasados y presentes. Y en esto consisten la doctrina y la creación de la pedagogía nacional”.  (Franz Tamayo. 1910)

Simón Patiño (1860-1947), uno de los barones del estaño, amo y señor de la Bolivia semi-colonial no sólo pretende controlar el presente boliviano, sino también el pasado, no solo la economía sino también la cultura, los sentimientos y conciencia de la población. De esta forma, tendrá un mayor control sobre “su país” y “sus riquezas”. Patiño había leído el libro de Alcides Arguedas (1879-1946 que lleva el sugestivo título de Pueblo Enfermo que se había editado en 1909. Evidentemente coincide con la visión del escritor, dado que le encarga al mismo que escriba un libro sobre la Historia de Bolivia, una ampliación de aquel otro trabajo (Céspedes, 1975). Pueblo Enfermo es un libro de historia y fundamentalmente de interpretación de la realidad boliviana.
Arguedas toma el pedido (reclama que le paguen por adelantado), y escribe ampliando lo desarrollado en Pueblo Enfermo. Éste se va a convertir en una herramienta de interpretación de la historia y la realidad boliviana desde el punto de vista colonial. El Pueblo que está enfermo, claro, es el boliviano. Este trabajo es un puntal donde se asienta una mentalidad anti-boliviana. Es un ensayo que podemos enmarcar en la autodenigración de lo nacional. Allí Arguedas afirma por ejemplo, entre las muchas cuestiones que critica de las características del hombre boliviano: “nótese en el hombre del altiplano la dureza de carácter, la aridez de sentimientos, la absoluta ausencia de afecciones estéticas (…) Es duro, rencoroso, egoísta, cruel, vengativo y desconfiado. Le falta voluntad, persistencia de ánimo, y siente profundo aborrecimiento por todo lo que se diferencia (…) su alma (del indio) es depósito de rencores acumulados de muy atrás”. (Arguedas, 1909: 38, 40, 47)
Augusto Céspedes considera que “el espíritu extranjerizante de la casta anti-nacional cobró personería intelectual en la obra del escritor montista Alcides Arguedas, quien tomó a su cargo la devastación moral del pueblo y la historia bolivianos. Poseído de furia semi-sociológica e historicista, Arguedas, el crítico del pueblo boliviano (en Pueblo Enfermo), tomó el camino más fácil y menos culto de relatar los hechos cual si lo hiciera objetivamente, cargándoles la tinta, empero, de acuerdo a la mente de la clase dominante”. (Céspedes, 1956: 51)
Contra esta pedagogía colonial es que se levanta Franz Tamayo (1879-1956) a partir de escribir durante el año 1910 una serie de artículos en un periódico[1] que luego se compilan en un libro que apunta a la afirmación de la conciencia boliviana, y que también (como contracara), se convierte en un trabajo emblemático de una visión propia de la historia que toma otro punto de partida para la comprensión de la realidad profunda de Bolivia. El título con el que se compilan los artículos marca la disidencia: Hacia una pedagogía nacional.[2]
Para enmarcar mejor el ensayo, observamos que el gobierno boliviano había enviado a Europa una comisión para que se pusiera al tanto de las novedades de la educación europea. El estudioso de muchos pensadores latinoamericanos Carlos Piñeiro Iñíguez considera que “la serie (de artículos de Tamayo), se inició con objetivos polémicos y terminó abarcando temas fundamentales para la autocomprensión de los países andinos y de gran parte de América (…) de su prosa salieron los argumentos más firmes con los que el indoamericanismo posterior moldearía la especificidad de la América andina”. (Piñeiro Iñíguez, 2004: 88-105)
Tamayo considera que su libro no sólo es para la reflexión, sino también pretende servir para la batalla. Asimismo el libro es una creación original que apunta a no ser calco y copia de otras ideas, sino hacer germinar las propias. Es una reflexión propia acerca de la necesidad de la conformación de una pedagogía nacional. Resuena el repicar de la máquina de escribir del boliviano que nos marca el pulso urgente de las notas que escribe. Urge la creación de una pedagogía propia. El texto contiene varias ideas, nosotros nos centraremos aquí, fundamentalmente, en lo que refiere a esto último.
 Es un manifiesto contra la oligarquía local y la intelligentzia boliviana que pretende transformar el país real por su ideal abstracto de lo que debe ser. Procuran hacer de Bolivia un país europeo a partir de la creación de universidades y escuelas que copien los programas y los planes de estudio de las universidades europeas, “se ha creído que la pedagogía debía irse a estudiarse a Europa para aplicarla después a Bolivia (…) siguiendo estos criterios falsos y pueriles, la suprema aspiración de nuestros pedagogos sería hacer de nuestros nuevos países nuevas Francias y nuevas Alemanias, como si esto fuera posible”. (Tamayo, 1979 [1910]: 5)
La historia no se repite y las realidades no son iguales, por lo que los esquemas teóricos y pedagógicos no pueden ser iguales en tiempo y espacio. Los problemas pedagógicos no van a resolverse yendo a Europa a buscar soluciones mágicas, sino que esos problemas han de resolverse en Bolivia. Por eso “son los resortes íntimos de nuestra vida interior y de nuestra historia los que sobre todo el gran pedagogo debe tratar de descubrir”. (ibídem: 6)
No hay que partir de esquemas abstractos e intentar aplicarlos a la realidad concreta, sino que el pedagogo “es sobre la vida misma que debe operar, y no sobre papel impreso, y en este sentido es una pedagogía boliviana la que hay que crear, y no plagiar una pedagogía transatlántica cualquiera”. (ibídem) Hay que indagar en el alma boliviana, descubrir la personalidad propia, crear una conciencia nacional que es diferente a la de Europa. No hay métodos que sean absolutos. Así, “nuestra idea maestra ha sido derivar nuestra pedagogía de nosotros mismos. Entonces hemos buscado nuestras propias fuentes, y hemos establecido que todo movimiento en este terreno debe partir de nosotros para llegar a nosotros mismos”. (ibídem: 77)
La pedagogía que enseña la autodenigración de lo nacional, nos hace pensar que somos incapaces, que no podemos generar una matriz de pensamiento propio, en un párrafo que parece escrito sobre Pueblo Enfermo, Tamayo afirma que “nuestros sabios pedagogos encontrarían que una pedagogía así (refiere a una pedagogía nacional), sería llanamente desastrosa. Afirman que no conocemos el aseo, que no gustamos del movimiento físico, tan proficuo a la salud; que tendemos a entregarnos a ejercicios piadosos, tendencia que acusaría un natural fanático; que somos alcohólicos, holgazanes, envidiosos, egoístas, mentirosos y, sobre todo, perversos, Que nuestra música es quejumbrosa  (¡oh Chopin!, ¡oh Beethoven!); que en pintura se prefiere los colores chillones y en poesía lo sentimental (¡oh Heine!, ¡oh Sófocles!)”. (ibídem: 14) El único que nos da “buenos frutos” es el árbol de la cultura de elite que mira la realidad a través de “ojos europeos”. De esta forma, como somos incapaces, mejor copiar.
Ahora bien, Tamayo considera que el país se fue conformando como una entidad dependiente de Europa. Así desde el alto comercio, los ferrocarriles, los grandes establecimientos mineros, etc. se encuentran en manos extranjeras, realidad a la que no escapan los libros que están escritos en virtud de la realidad semi-colonial. En este sentido, “todo consiste para ellos (la intelligentzia boliviana) en plagiar lo europeo sin mayor consideración. Porque en Europa se hace esto o aquello, no hay más que hacerlo también en Bolivia. ¡Qué plaga libresca y qué infecundidad mental!”. (ibídem: 48)
La intelligentzia boliviana encuentra una diferencia entre su expectativa de ser un país europeo y la realidad boliviana que dista ser similar. Así, lo que hacen es calco y plagio de ideas europeas. Al libro europeo se le opone la realidad latinoamericana, por eso debemos “dejar de simular; renunciar a la apariencia de las ciencias, y emprender la ciencia de las realidades; trabajar, trabajar, trabajar, y en el caso concreto, cerrar los libros y abrir los ojos… sobre la vida”. (ibídem: 13)
No se trata de un manifiesto contra el conocimiento, pero sí uno contra el que nos coloniza pedagógicamente. Tampoco se trata del rechazo sin más de las ideas germinadas en Europa, pero si considera el escritor boliviano que la idea europea “sola jamás bastará para edificar nada en nuestro suelo ni en nuestra conciencia”. (ibídem: 75) Se trata entonces de buscar “en la energía constante e infatigable, en el trabajo de todos para todos, en la buena voluntad, en el calor del alma patria, en la fuerza y potencia de nuestra sangre”. (ibídem)
No toda educación es de signo positivo, pues la instrucción puede funcionar como colonización pedagógica y enseñarnos a pensar a contrapelo de la realidad nacional. Tamayo nos invita a pensar en nacional, ser creativos, a descubrir nuestra realidad, fisonomía y dar lugar a nuestra voz. Romper con la autodenigración de lo nacional y la pedagogía colonial que obtura la expresión de Nuestra América profunda, encontrarnos así con nosotros mismos y construir una matriz de pensamiento propia. Se trata de formar un carácter nacional. Una forma propia de mirar el mundo, “necesitamos, pues, crear la pedagogía nacional, es decir una pedagogía nuestra, medida a nuestras fuerzas, de acuerdo con nuestras costumbres, conforme a nuestras naturales tendencias y gustos y en armonía con nuestras condiciones físicas y morales”. (ibídem: 8)


Bibliografía
Arguedas, Alcides. (1909). Pueblo Enfermo. Contribución a la psicología de los pueblos hispano-americanos. Barcelona: Luis Tasso.
Céspedes, Augusto. (1951). El dictador suicida. 40 años de historia de Bolivia. Santiago de Chile: Editorial Universitaria.
Céspedes, Augusto. (1975). El presidente colgado. Buenos Aires: Eudeba.
Gumucio, Mariano Baptista. (1979). Prólogo a Obra escogida de Franz Tamayo. Caracas: Biblioteca Ayacucho.
Piñeiro Iñíguez, Carlos. (2004). Desde el corazón de América. El pensamiento boliviano en el siglo XX. La Paz: Plural.
Tamayo, Franz. (1979 [1910]). Creación de la pedagogía nacional. En Obra escogida. Caracas: Biblioteca Ayacucho.



[1] Se trata del periódico “El Diario”. El primer artículo data del 3 de julio de 1910 y el último del 22 de septiembre del mismo año.
[2] Augusto Céspedes refiere que “el frenesí anátomo-patológico de “pueblo enfermo” agradó al público, mientras el silencio se tragó “la creación de la pedagogía nacional”. (Céspedes, 1951: 53) Mariano Baptista Gumucio considera que es una de las obras capitales de la literatura boliviana del siglo XX. (Gumucio, 1979) Por su parte, Carlos Medinaceli sostiene que “ha tenido que esperar cosa de treinta años para imponerse en la conciencia de América y ser apreciada en lo que realmente es: la ideología precursora de un americanismo que sólo ahora está cuajando en doctrina”. (Cit. en ibídem: XXI)

jueves, 28 de marzo de 2019

24 DE MARZO 1976-2019


Walter  Formento
CIEPE /Director


El 24 de marzo de 1976 se produce un golpe encabezado y organizado por la oligarquía financiera, no solo por la oligarquía argentina sino también por la oligarquía norteamericana y británica.                                         
Un golpe de estado estructural porque tuvo el objetivo no solo de destruir toda la organización nacional productiva dándole poder a lo financiero sino que preparo el terreno para lo que después fue la llamada “Guerra de Malvinas”. Trampa armada desde dentro de la alianza entre oligarquías golpistas para llevarnos a una guerra con derrota asegurada, porque no había conducción militar que la peleara y no había condiciones estratégicas y técnicas para enfrentar a las dos grandes potencias militares de fines de siglo XX.
Por ello la llamada Guerra de Malvinas, desde la conducción estratégica militar, no se ganó porque en ningún momento se peleó. Y no se peleó en el grado de cohesión que se requería, porque los enemigos a vencer en 1979-82 fueron los aliados en el golpe de 1976 y venían siéndolo desde 1955. Las oligarquías financieras de Washington y Londres, las mismas que impusieron las leyes con Martínez de Hoz para darle todo el poder a la oligarquía financiera y al monopolio mediático Clarín, no solo construyen las condiciones para el golpe de 1976 sino también para la llamada “Guerra de Malvinas”. Lo cual nos llevó al desarme industrial, a la destrucción del movimiento nacional con la destrucción sistemática de las organizaciones gremiales de trabajadores, de científicos y técnicos, empresarios, estudiantiles, de las empresas estratégicas del Estado y de la administración estratégica, es decir de todas las organizaciones libres del Pueblo y de los partidos políticos.
Las oligarquías financieras internacionales golpistas sabían que se estaba abriendo un nuevo tiempo histórico social. Sabían que el mundo ya estaba en un cambio profundo de estructuras. Sabían que el complejo industrial militar del EEUU y de la URSS ya no podían resistir más las presiones de la globalización financiera que se venía. Por ello diseñaron y forzaron cambios en todos los países de tercer mundo. Los golpes de estado en Chile, Uruguay, Bolivia, Perú, Argentina e incluso el temprano de Brasil; los cambios en el Asia-pacifico con China, Vietnam, Corea, etc., anunciaban los cambios de la época histórica en 1979-82.
Con la entrega financiera de 1977, con la derrota de Beagle-Malvinas, con la destrucción del complejo industrial-científico-tecnológico estatal estratégico, con la destrucción de los grandes partidos políticos y sus organizaciones de masas, con la destrucción de la fuerzas armadas, con la destrucción-entrega del territorio a partir de 1991 y de las empresas estratégicas privatizadas-transnacionalizadas a manos de las oligarquías financieras locales y extranjeras. Con todo esto habían logrado llevar a la argentina de nuevo a un pasado de vasallaje como en el tratado Roca-Runciman de 1933 y en la formación del Banco Central de 1935 en manos de la oligarquía financiera británica.
Este nuevo siglo XXI, desde los disruptivos triunfos de Trump y Brexit en 2016/7, habla que la crisis mundial hizo estallar los grandes centros imperiales de EEUU y Reino Unido, y los debilita estructuralmente para poder seguir cumpliendo el rol de “Dueños del Mundo”. Una nueva realidad internacional emerge claramente desde 2016-2019. Una nueva realidad que nos muestra claramente el declive de las grandes potencias e imperios que rigieron la vida de los pueblos desde principios de 1800.
Una nueva realidad que nos habla que las reglas de los vencedores en la “guerra de Malvinas” y las oligarquías financieras golpistas de 1976 entraron en crisis con sus imperios, que ya no rigen, que ya no ordenan nuestras vidas y obras.

Esta es una nueva realidad que nos dice que nuevamente el futuro está en manos de los Pueblos, de las Naciones, de los que Trabajan, Estudian Producen, de los que creen, se organizan, sueñan y marchan!!                       

De los que luchan y construyen ese mundo que es popular, nacional y pluriversal!!!




Actividad sobre la Constitución de 1949 (Rosario)


miércoles, 27 de marzo de 2019

Carta del Papa Francisco a Aldo Duzdevich


Sr. Aldo Duzdevich

Querido hermano:
Muchas gracias por su correo… pero mucho más le agradezco su amor a la Patria. También yo deseo que el libro no sea la biografía de una persona (a quien las circunstancias la quieren convertir en personaje) sino la historia de la Patria, con ilusiones y contradicciones, sus triunfos y derrotas… la historia de esa Patria que nunca, ni en las buenas ni en las malas, deja de ser la Madre Patria. Ojalá que su obra nos ayude a ser mejores hijos de esa madre.
Y tender puentes… es sì algo sobrehumano. Me gusta lo que Ivo Andric dice en su obra "El puente sobre el río Drina": los puentes son las alas de los ángeles que Dios puso para unir las cumbres de las montañas y las orillas de los ríos, para que los hombres puedan comunicarse. Es trabajo de ángeles… pero también de las ganas que tengamos nosotros de encontrarnos.
Ojalá su libro haga crear, en los argentinos, la "cultura del encuentro".
Gracias de nuevo. Y escribo esto, hoy, 24 de marzo, fecha que me trae tantos recuerdos dolorosos. Me uno a mi pueblo en este día.
Rezo por Usted. Por favor, hágalo por mì.
Que Jesús lo bendiga y la Virgen Santa lo cuide.

Fraternalmente.

Francisco

martes, 26 de marzo de 2019

Cuatro pilares de la Gobernación de Antonio Cafiero 1987-1991


Aritz Recalde[1], marzo 2019

Primero. La Planificación de las Políticas de Estado
Antonio Cafiero diagramó un Programa de Desarrollo Bonaerense desde el Centro de Estudios para la Renovación Justicialista (CEPAR). Como resultado de su labor el Peronismo Renovador formuló y presentó a la comunidad de la Provincia el Plan Trienal (1988-1991). La iniciativa emulaba la acción del Consejo Nacional de Posguerra creado por Juan Perón y le dio a la Comunidad Organizada Bonaerense un instrumento de construcción protagónica de su destino.
La tarea del CEPAR artículo tres dinámicas que eran el Consenso Político, la Concertación Económica y la Participación popular. El Plan Trienal proyectó para la provincia de Buenos Aires el desarrollo acelerado del potencial económico regional, la mejora de la calidad de vida de los habitantes, la consolidación de la infraestructura social, el manejo eficaz de los recursos naturales y el mejor uso del suelo y la transformación del Estado.
El contexto de desenvolvimiento de la Gobernación de Antonio Cafiero se caracterizó por la profunda crisis económica, -incluyendo la hiperinflación- y por tener que gestionar en un marco político nacional adverso controlado por la UCR. El dirigente Renovador recibió una provincia desindustrializada por la Dictadura Militar y desfinanciada por su antecesor Alejandro Armendáriz (1983-1987), quien permitió que Buenos Aires pierda varios puntos de Coparticipación Federal.
Pese a las dificultades y adversidades económicas, sociales y políticas, se inició el Plan Trienal y comenzaron proyectos fundamentales para Buenos Aires como el Polo Informático de Berisso, la apertura de la Zona Franca en el Puerto de la Ciudad de La Plata y la reconstrucción del Teatro Argentino incendiado en el año 1977. Se planearon la Ruta 6 y el Estadio Único y se inició la Autopista La Plata - Buenos Aires.
La Gobernación tomó la histórica decisión de construir canales para resolver el flagelo de las inundaciones y empezó a sanear la Cuenca Matanza - Riachuelo. Como resultado de esos programas aumentó exponencialmente la productividad y el precio de la tierra agrícola y se redujeron las inundaciones en las localidades densamente pobladas.
Integrando el Plan Trienal se realizaron miles de obras en las grandes concentraciones urbanas de la Provincia y Cafiero destacó que “yo quiero levantar las banderas del conurbano como el verdadero país postergado de los argentinos (…) en los últimos diez años, unos 10 mil establecimientos fueron cerrados en el territorio provincial, la mayoría de ellos precisamente en el conurbano” (Síntesis Bonaerense 1988: 14).
El Gobernador Cafiero dinamizó el Banco Provincia y creó la Subsecretaría de Pesca afirmando el perfil marítimo de Buenos Aires. El Ministerio de Asuntos Agrarios promovió el Plan  Toros, el Plan Ovino, las huertas familiares y se impulsó un ambicioso programa de forestación. 
El Ministerio de Gobierno implementó un Plan de Seguridad Provincial[2], apoyó una reforma policial incrementando el 20% del personal en las calles y firmó diversos convenios con Intendentes con el fin de lograr una acción participativa. Durante la etapa se inauguraron los Consejos de Seguridad Municipal y las Comisarias de la Mujer.

Como parte de la modernización del Estado proyectada por el CEPARJ, Cafiero promovió el Consejo de la Magistratura e impulsó, sin éxito, una histórica reforma Constitucional que institucionalizaba el Estado Social de Derecho y la autonomía municipal.

Segundo. El Gobierno Participativo
“Nosotros creemos profundamente en las llamadas organizaciones libres del pueblo, que son una guía y hasta una corrección indispensable para los gobernantes (…) aquello que puede hacer la provincia, que no lo haga la Nación; aquello que puede hacer el municipio, que no lo haga la Provincia; aquello que puede hacer la asociación intermedia, que no lo haga el municipio. Es sin duda en las comunidades menores donde se vive con mayor fidelidad la virtud la virtud y donde mejor se administra la riqueza de los argentinos”. Antonio Cafiero

Antonio Cafiero denominó a su gestión como el “Gobierno del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires” y trabajó activamente para edificar la Comunidad Organizada Bonaerense. Con esa finalidad, refundó el marco institucional creando ámbitos estables para la participación política y social de las Organizaciones Libres del Pueblo. Entre otros espacios, se deben mencionar el Consejo para la Participación y el Desarrollo, el Consejo Provincial de la Mujer, los Consejos de Escuela, los Consejos de Emergencia Bonaerense y los Consejos de Seguridad Municipal.

El Gobernador buscó potenciar la vida política y social del municipio bonaerense, al que definió como “célula básica de la democracia y el federalismo” (Síntesis Bonaerense 1989: 25). Fue una de las gestiones que más activamente impulsó programas de descentralización tributaria, de recursos desde la Provincia al gobierno local. Los programas de empleo y de vivienda se implementaron en conjunto con los representantes políticos, sociales y culturales de las municipalidades. En palabras de Cafiero “en la Provincia hemos impulsado alrededor de 35 programas descentralizados, en los distintos ordenes: precepción de impuestos, obra pública, salud, vivienda, acción social (…) el pueblo se transforma en el sujeto primario de la política, protagonista activo y sustento de una democracia integral” (Síntesis Bonaerense 1989: 26).
Cafiero enfatizó que “hay que convocar a la participación, al protagonismo, a la refundación de la fe, a la certidumbre de un futuro mejor y más digno, a la recuperación de las energías dormidas” (Síntesis Bonaerense 1988: 17). El pueblo bonaerense recibió con entusiasmo la convocatoria del Gobernador y hubo una alta participación vecinal en las Jornadas de Trabajo Solidario y en las distintas tareas comunitarias organizadas por la Provincia. Solamente en el mes mayo del año 1988 la actividad solidaria movilizó a más de 300.000 personas (Síntesis Bonaerense 1988: 88). 

Tercero. El Estado Social de Derecho
La Gobernación de Antonio Cafiero se desenvolvió en un contexto social crítico como producto de la severa recesión económica y de la hiperinflación. Las demandas insatisfechas de la comunidad bonaerense fueron inmensas y con la finalidad de atenderlas el Estado impulsó políticas educativas, de salud, de asistencia, deportivas y culturales.
El Instituto de Previsión Social (IPS) implementó acciones para mantener el poder adquisitivo de los jubilados y se crearon líneas de créditos orientadas. El Gobernador apoyó activamente a los Centros de la Tercera Edad y al Turismo Social en toda la Provincia.
El Instituto Provincial de Empleo (IPE) implementó los Programas Intensivos de Empleo, el Registro de Pequeñas Unidades Productivas y una activa tarea de capacitación laboral a municipalidades, a organizaciones de la sociedad civil y a Institutos de Menores. El Gobierno destinó recursos humanos y materiales a los Programas Pro-Casa y Pro-Tierra tendientes a construir y a regularizar viviendas sociales.
Con el Programa Olmos y con otras acciones educativas y de modernización de la infraestructura, mejoró la calidad de las instancias de los reclusos carcelarios favoreciendo su efectiva reinserción en la comunidad.
En el terreno de las políticas de la Salud Pública se crearon los programas de Atención Ambulatoria y Domiciliaria (ATAMDOS), el Pacto Social de Salud, los operativos sanitarios en rutas y el programa Salud con el Pueblo. Siendo vanguardia en el país, la Provincia aprobó la norma de prescripción de medicamentos por genérico y se iniciaron los primeros Programas Provinciales de prevención del SIDA.

Cuarto. El Modelo Bonaerense para el Proyecto Nacional. La edificación de una identidad para la Provincia
“¿Qué significa transformar la sociedad?. Generar nuevos patrones y códigos de cultural política y de comportamientos morales. Significa edificar un nuevo y perdurable pacto de convivencia entre los bonaerenses, a partir del orgullo que significa habitar en una provincia que lideró portentosos procesos históricos; que fue la patria chica de Yrigoyen, Perón y Evita; que fue la cuna federal de Dorrego y Juan Manuel de Rosas; que fue la tierra literaria de Martín Fierro. Significa, asimismo, revitalizar esas hondas raíces culturales desde el dramatismo de la coyuntura: saberse hijo de una provincia  con sobrevivientes desigualdades sociales, geográficas y educativas que estamos empeñados en reparar”. Antonio Cafiero

El federalismo argentino es una entidad cultural e histórica y se expresa y se desenvuelve en los dialectos de las comunidades, en las manifestaciones artísticas, en la arquitectura, las costumbres y en las prácticas religiosas de las diversas provincias.

Antonio Cafiero apostó activamente a fortalecer la identidad del habitante bonaerense, sabiendo que nuestra cultura integra y refuerza el federalismo argentino. Con esta finalidad edificó un nuevo relato político, caracterizado por inscribir su práctica como una continuación de la tradición histórica de los grandes dirigentes federales bonaerenses Manuel Dorrego, Juan Manuel de Rosas, José Hernández, Adolfo Alsina, Hipólito Yrigoyen, Juan Perón y Eva Duarte[3].
Durante su mandato promovió políticas activas de apoyo al arte y a la cultura regional de las diversas expresiones del teatro, el ballet, la orquesta, las artes plásticas y el canto popular. El Gobierno apoyó la regionalización cultural, los Centros Culturales y la ferias de artesanías, entre otras acciones tendientes a reforzar el orgullo de sentirnos argentinos y bonaerenses (Síntesis Bonaerense 1989: 159).
Para potenciar su prédica, Cafiero condujo personalmente el programa “El gobernador habla con el Pueblo” en LS 11, Radio Provincia y en el año 1990 inauguró la señal de la televisión pública del Canal 6. 

La edificación de la identidad bonaerense tuvo varias implicancias políticas, económicas y culturales. Por un lado, sirvió para promover el turismo, los festivales y las producciones artísticas regionales de cada localidad. Además, la renovada identidad se integró en la Doctrina del Justicialismo Bonaerense que reivindica los derechos de la Provincia frente al resto del país.

Consciente de la responsabilidad y orgulloso de su origen, el Gobernador reclamó activamente el legítimo derecho de los bonaerenses a la restitución de los recursos de la Coparticipación Federal.
Cafiero postuló que la grandeza de la Provincia de Buenos Aires no podía significar la pobreza de las demás regiones, sino que consideró que nuestra fortaleza iba a ser un pilar firme a partir del cual construir una nueva y grande Nación Argentina.


Bibliografía
·         Al gran pueblo bonaerense salud (1990) Gobierno de la Provincia de Buenos Aires.
·         Cafiero Mario (2019) Obras, pero integradas a un plan de Desarrollo, Diario el Día 17/02/19.
·         Bases para el Plan Trienal Justicialista (S/F), CEPARJ, Buenos Aires.
·         Recalde Aritz (2010) Autonomía o autarquía en las municipalidades bonaerenses, Archivo histórico de la provincia de Buenos Aires Ricardo Levene, Buenos Aires.
(2018) El Modelo Bonaerense para el Proyecto Nacional: la planificación de las políticas de Estado durante la gobernación de Antonio Cafiero, Instituto Cafiero, Buenos Aires.
               (2018-b) Políticas para la mujer durante la gobernación de Antonio Cafiero, CEHA, Buenos Aires.
 (2018-c) Las políticas de empleo de Antonio Cafiero en la Provincia de Buenos Aires, CEHA, Buenos Aires.
·         Síntesis Bonaerense N º 1 (1988) Anuario del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires.
·         Síntesis Bonaerense N º 2 (1988) Anuario del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires.
·         Síntesis Bonaerense N º 3 (1990) Anuario del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires.


[1] El texto es parte del Proyecto de investigación de la UNLa "El peronismo bonaerense entre 1987 y 1999: un estudio de la dinámica política e institucional de las gobernaciones de Antonio Cafiero y de Eduardo Duhalde".
[2] El Plan se lanzó el 25 de abril de 1989 y tuvo cinco ejes que eran lucha contra el narcotráfico, el reequipamiento y restructuración de la policía, la reforma del Código de Procedimientos, la construcción de nuevas cárceles y la participación de la comunidad (Síntesis Bonaerense 1989: 30). Al año 1990 existían 80 Consejos de Seguridad Municipales. El Gobernador creó el cuerpo de elite de la Brigada Halcón y compró 600 nuevos patrulleros. Sumó 1400 agentes en el año 1987, 6000 en 1989 y 2025 en los primeros seis meses de 1990 (Síntesis Bonaerense 1990: 101).
[3] La Provincia adquirió la casa de Eva Perón en la localidad de los Toldos y recuperó del abandono al Museo de Juan Perón en Lobos (Síntesis Bonaerense 1988: 97).

Cárdenas, el petróleo y el fin del neoliberalismo en México


Andrés Mora Ramírez 

El 18 de marzo de 1938, el presidente mexicano Lázaro Cárdenas promulgó el decreto de expropiación de la industria petrolera que, en cumplimiento de las leyes y disposiciones constitucionales del país, dio paso a la nacionalización de los cuantiosos recursos energéticos hasta entonces controlados y explotados por los capitales estadounidenses, ingleses y holandeses, mediante prácticas monopolísticas que atentaban contra el interés de las mayorías y la soberanía nacional. Para Sergio Guerra Vilaboy, aquella fue “sin duda la más radical medida antiimperialista adoptada hasta entonces en la atribulada historia de América Latina”[1]; en tanto que Héctor Pérez-Brignoli lo ubica como figura clave de la llamada utopía nacional populista latinoamericana de la primera mitad del siglo XX, y considera que “la expropiación y las presiones externas provocaron una inmensa oleada nacionalista que favoreció definitivamente la consolidación del liderazgo de Cárdenas y la adhesión masiva a la ruta mexicana”[2].
Como se puede apreciar, no es un asunto menor hablar del legado de Cárdenas en México y más allá de sus fronteras. El intelectual cubano Roberto Fernández Rematar ha dicho que el gobierno del ex general representó “el último momento grandemente creador” de la Revolución Mexicana, porque, además de la nacionalización del petróleo, “prestó auxilio a la agredida República Española y acogió a millares de exiliados suyos, se atrevió a dar albergue al rebelde y proscripto León Trotski, y favoreció la enseñanza y la cultura de su país”; además, recuerda que “fue impresionante (…) cuando el 26 de julio de 1959, en la Plaza de la Revolución de La Habana, vi subir a la presidencia a Lázaro Cárdenas acompañado de Fidel y el Che, pues era clarísima la continuidad de una realidad histórica”[3].
Se trata, fuera de toda duda, de un personaje central en la historia de América Latina del siglo XX, al punto que las reverberaciones de su liderazgo y sus acciones a favor de los sectores campesinos y populares, y por la recuperación de la soberanía energética de México, llegan hasta nuestros días. Tanto así que el pasado 18 de marzo, al celebrarse el 81 aniversario de la expropiación del petróleo, en un acto que rindió homenaje a Cárdenas, el actual presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) anunció el relanzamiento de la estatal Petróleos Mexicanos como “palanca del desarrollo” que quiere impulsar bajo su gobierno, después de 36 años de una “política de pillaje” y destrucción. “Fue como un milagro –dijo el mandatario en su discurso-, porque cuando ya estaban a punto de consumar la destrucción de la industria petrolera y acabar con la economía nacional, tocó la campana. Sonó la alarma el primero de julio", en alusión a la fecha de su victoria electoral del 2018. Un día antes, AMLO decretaba también la abolición del “modelo neoliberal y su política de pillaje antipopular y entreguista”, y afirmó que “ahora tenemos la responsabilidad de construir una nueva política posneoliberal y convertirla en un modelo viable de desarrollo económico, ordenamiento político y convivencia entre sectores sociales”.
Algunos meses antes de la expropiación y nacionalización del petróleo mexicano, en agosto de 1937, la revista costarricense Repertorio Americano reprodujo en sus páginas una talla policromada del artista nicaragüense Roberto de la Selva, que recreaba la entrega de tierras del gobierno a los campesinos en cumplimiento del plan sexenal. En la imagen, Cárdenas aparecía en un ejido, en diálogo franco con un grupo de campesinos indígenas que escuchaban atentamente al mandatario, quien tendía su mano en señal de apertura y reconocimiento, de búsqueda y encuentro con los de abajo. Al fondo, continuaban las faenas de la siembra y la cosecha en el entramado de la comunidad, que se fundía en un solo movimiento con el paisaje rural. Toda una alegoría de la era cardenista. Por eso, cuando recordamos que una de las más simbólicas consignas pronunciadas por AMLO en su toma de protesta del cargo de presidente fue: “Por el bien de todos, primero los pobres”, resulta inevitable tender un puente referencial entre dos líderes y dos épocas que demandaron lo mejor de la audacia y la creatividad política, para enfrentar los grandes problemas y desafíos de la nación mexicana.
Sabemos bien que no soplan vientos favorables en el continente, y tampoco en el resto del mundo, para los proyectos progresistas que aspiran a generar transformaciones económicas, políticas y sociales con un horizonte de justicia, igualdad, solidaridad y soberanía. Pero en eso está México, y hacia allá va empujando su presidente, en medio de una coyuntura regional que exige el mayor de los cuidados en cada paso que se dé, porque las condiciones en las que tendrán que impulsarse los cambios y los caminos a seguir para alcanzar los objetivos son totalmente distintos a los ensayados en la primera década del siglo XXI.  Las sombras del imperio embravecido y de las derechas vasallas de la región acecharán al gobierno de AMLO durante todo su sexenio, pero su éxito es hoy, más que nunca, una necesidad para el pueblo mexicano y para la reinvención del futuro cercano de nuestra América.
  
[1] Guerra Vilaboy, S. (2006). Breve historia de América Latina. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, p. 226.
[2] Pérez-Brignoli, H. (2017). Historia global de América Latina. Del siglo XXI a la independencia. Madrid: Alianza Editorial, 2018.  p. 172.
[3] Fernández Retamar, R. (2006). Pensamiento de nuestra América. Autorreflexiones y propuestas. Buenos Aires: CLACSO, pp. 48-49.

viernes, 22 de marzo de 2019

Bye bye Unasur


Por Juan Gabriel Tokatlian*
22 marzo, 2019

La dramática situación en Venezuela –producto de fenómenos fundamentalmente internos y dinámicas complementarias internacionales que la han agudizado al máximo– tuvo un efecto devastador para la diplomacia sudamericana: contribuyó al derrumbe de Unasur a una década de su creación. Un conjunto de factores diversos convergieron en una coyuntura muy particular y ello hizo posible el deterioro y posterior desplome de aquel organismo de concertación sub-regional que tuvo, en sus primeros años, éxitos que merecen reconocerse y subrayarse. Desde 2014 se manifestaron cuestiones que facilitaron la irrelevancia y el declive de Unasur: a) el gradual desinterés de Brasil –durante el segundo mandato de Dilma Rousseff primero y aún con la breve presidencia de Michel Temer después– de invertir recursos diplomáticos en América del Sur; b) la desafortunada elección del ex presidente Ernesto Samper al frente de la Secretaría General de la Unión de Naciones Suramericanas; c) la acefalía en la conducción de Unasur desde principios de 2017 en medio de distintas estrategias simultáneas de diferentes países destinadas más a la obstrucción de candidaturas que al logro de un candidato de consenso; d) el fracaso de las gestiones de buenos oficios auspiciadas por Unasur con la participación de los ex mandatarios José Luis Rodríguez Zapatero, Leonel Fernández y Martín Torrijos, ante la profundización de la crisis en Venezuela en el marco de irresponsabilidades compartidas por parte del gobierno y de la oposición; e) el establecimiento del llamado Grupo de Lima en agosto de 2017 con el fin de debilitar, cercar y aislar al gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela; f) la mediocre presidencia pro témpore de la Argentina entre abril de 2017-abril 2018 que nunca citó una cumbre de mandatarios, de cancilleres o de ministros de Defensa; g) la suspensión de la participación de la Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Perú y Paraguay en el bloque sudamericano justo cuando la presidencia pro témpore pasaba a Bolivia; y h) la salida definitiva de Colombia (agosto 2018) y Ecuador (marzo 2019) del mecanismo de concertación.
En breve, el comportamiento concreto de la mayoría de los participantes de Unasur llevó a su descrédito y ocaso. Es como si los principales protagonistas hubieran optado, contra sus intereses de largo plazo para sostener un ámbito de acción conjunta con una voz unificada ante cuestiones regionales y globales, por una lógica de corto plazo dictada por cálculos político-electorales domésticos y por imaginar la quimera de una presunta “relación especial” individual respecto a Estados Unidos.
La sepultura de Unasur –a la que, repito, muchos contribuyeron– se materializó con la propuesta de los presidentes Piñera y Duque de crear Prosur. El cónclave de hoy 22 de marzo en Santiago de Chile será el lanzamiento formal de esta iniciativa; iniciativa bastante inoportuna, aún ambigua y que parece una nueva fuga hacia adelante del multilateralismo regional que se caracteriza por su alta formalización y baja institucionalización. En los escasos pronunciamientos de sus proponentes se ha invocado que el propósito principal es la “defensa” de la democracia y de la economía de mercado, al tiempo que se ha puesto de manifiesto su vocación expresamente ideológica como producto del avance de las derechas y el retroceso del progresismo en el área.
¿A qué apunta esta propuesta todavía indefinida? Se inscribe, de algún modo, en un cambio de eje geopolítico del Atlántico al Pacífico en momentos en que el gobierno de Donald Trump acentúa los elementos de contienda, en desmedro de los de colaboración, en relación a China. Dos actores medios de la región –Colombia y Chile– aprovechan el vacío de dirección y credibilidad del Brasil de Bolsonaro y de la desorientación estratégica de la Argentina de Macri. Es sorprendente que el otrora poderoso eje Buenos Aires-Brasilia haya quedado supeditado a las confusas aspiraciones de Santiago y Bogotá. Los postulados de corte neoliberal de los convocantes parecen generar una adhesión inmediata como si ello fuese funcional a un modelo de desarrollo productivo, inclusivo y competitivo de la región en medio de fuertes polarizaciones a nivel de todos los países de América del Sur. Habrá que ver, asimismo, en que traduce la idea de “defensa” de la democracia y de la economía de mercado.
La actitud hasta ahora poco constructiva –en el sentido de la ausencia de un aporte concreto a salidas pacíficas– de los participantes del nuevo foro respecto a la angustiosa crisis venezolana, la resignada aceptación sin cuestionamiento a las sanciones materiales impuestas por Washington a Caracas y la desconsideración de alternativas exploratorias de diálogo político como las sugeridas por el Mecanismo de Montevideo (México y Uruguay más el Caricom), el Grupo Internacional de Contacto para Venezuela (involucrando países de Europa y Latinoamérica) y aún por el Vaticano, insinúan que Prosur está más inclinado a seguir al Norte que mirar al Sur.

En síntesis, asistimos a la inauguración de otra experiencia de comunidad sub-regional que sin un mínimo balance del precario estado de la integración en el área, se auto-postula como una modalidad novedosa de aglutinación a pesar del sesgo ideológico que lo caracteriza. Y lo hace en momentos en que Estados Unidos vuelve a proclamar la vigencia de la vetusta Doctrina Monroe y usar el discurso propio de la “diplomacia de las cañoneras”.

(*) Profesor plenario de la Universidad Di Tella.



Actividad debate en Concepción de Uruguay


jueves, 21 de marzo de 2019

Se ramifican los lazos del espía D Alessio con la Justicia


Carlos Pagni para La Nación

 21 de marzo de 2019 


Es inevitable que, en las sociedades infectadas por la corrupción, la política se judicialice. El poder se disputa en los tribunales. Una consecuencia lamentable de esa desviación es que la opinión pública comienza a presumir, con razón o sin ella, que la Justicia se ha politizado.
Los líderes sometidos a procesos alimentan esa percepción. Pretenden que su feligresía crea que las investigaciones son patrañas orquestadas por sus rivales. Y lo logran. Cada tribu consiente esa ficción, para absolver los delitos de sus dirigentes. Y se embandera en el expediente que mortifica al oponente. La polarización electoral radicaliza esa tendencia. Cristina Kirchner atribuye la causa de los cuadernos, plagada de pruebas, a una maquinación oficialista. Aunque, para agradar a sus anfitriones caribeños, prefiere ser una perseguida del "imperio".
La novedad es que Mauricio Macri adoptó la misma lógica. Él ya venía adquiriendo algunos tics de su antecesora. Desde hace un tiempo se dirige a sus seguidores más acérrimos, como se vio en el discurso del Congreso. Esos simpatizantes, a su vez, se talibanizan, según indican las encuestas. El parecido con la expresidenta no es azaroso. La pérdida de flexibilidad es un síntoma típico de quienes cargan un alto porcentaje de imagen negativa. Cada jefe es un demonio para el grupo del antagonista. Y se ofrece a sus seguidores como el San Jorge que los liberará de ese dragón. Es una dialéctica tranquilizadora. Ayuda a cada bando a no interpelarse por las propias contradicciones. Con el costo inevitable de la infantilización.
Esta semana Macri, imitando al kirchnerismo, interpretó a la luz de esta dinámica sus adversidades judiciales. Denunció a Alejo Ramos Padilla como la cabeza de un complot y pidió su destitución. De Ramos Padilla se puede decir que es un juez antimacrista y que tiene afinidades con la izquierda. Y que, más por candor que por picardía, fue al Congreso sin tomar la precaución de que hubiera un ambiente pluralista. Del mismo modo, el kirchnerismo afirma que Claudio Bonadio milita en el PJ enfrentado a la expresidenta. Y que tiene contacto permanente con Gustavo Arribas, a quien halagó pidiendo la captura de su acusador en el caso Lava Jato, Leonardo Meirelles. Y el escarmiento para los fiscales Delgado y Rodríguez, que querían investigarlo. La oposición recuerda, además, que Carlos Stornelli trabajó para Daniel Angelici como jefe de Seguridad de Boca Juniors.
Argumentos ad hominem tan persuasivos exigen a quienes observan la escena ser muy escrupulosos con la corrección de los procedimientos y la contundencia de las pruebas. En ambos casos, el de los cuadernos y el del espionaje, sobran evidencias. Por eso las dos orillas están tan agitadas.
El pedido de destitución de Ramos Padilla parece, con el paso de las horas, más erróneo. Ya logró que la trama descubierta alrededor del espía Marcelo D'Alessio adquiera interés internacional. El director de Human Wrights Watch para las Américas, José Miguel Vivanco, afirmó que en el caso del juez de Dolores el Gobierno no presentó ningún argumento serio. Y aclaró que la causa de los cuadernos debe ser alentada. La de Vivanco es una voz muy escuchada en todo el continente, sobre todo después de que se convirtiera en uno de los denunciantes más duros del chavismo. En otras palabras: Vivanco habla desde el marco de valores que la Casa Rosada declama como propio. La otra novedad fue que el diario El País, de Madrid, publicó un artículo de Federico Rivas Molina y Enric González cuyo argumento principal es que Macri quiere deshacerse de un juez que lo investiga. Gracias a Macri, las cenagosas fechorías de D'Alessio trascendieron las fronteras.
La jugada no contempló otros contratiempos. La Corte Suprema, en vez de desalentar a Ramos Padilla, lo fortaleció otorgándole los recursos cuya carencia él había lamentado ante los diputados. Esa decisión unánime del máximo tribunal contrastó con la negativa del Servicio Penitenciario de trasladar a D'Alessio hasta Dolores. Los carceleros, que dependen del ministro de Justicia, Germán Garavano, alegaron que no tenían combustible. Garavano es el funcionario que presentó el pedido de jury para Ramos Padilla ante el Consejo de la Magistratura. El mismo a quien Elisa Carrió calificó como "un imbécil". Inesperado regalo para el kirchnerismo: el juicio político contra Ramos Padilla fue solicitado por un imbécil. El logorreico D'Alessio convirtió a Cambiemos en la torre de Babel.
El respaldo de la Corte a Ramos Padilla produjo también realineamientos en Comodoro Py. El juez Julián Ercolini, quien abrió una causa contra D'Alessio a instancias de Stornelli, había reclamado el expediente de Dolores. Pero ayer se arrepintió. Fue instantes después de que se supiera que Stornelli no asistió a la indagatoria a la que lo citó Ramos Padilla.
La reorientación de Ercolini se agrega a otros cambios de conducta de la Justicia Federal. La apertura de los teléfonos y computadoras de D'Alessio activó varios expedientes que, por razones misteriosas, permanecían dormidos. Federico Villena, juez de Lomas de Zamora, desempolvó un caso de lavado de dinero. Luis Rodríguez se acordó de una extorsión al empresario Gabriel Traficante, de hace tres años. Sebastián Ramos procesó al perito Daniel Cohen por mentir en la investigación de Bonadio y Stornelli sobre la compra de gas licuado. Es el caso en el que Bonadio procesó a la señora de Kirchner basándose en testimonios de D'Alessio.
Las relaciones de este espía con la Justicia están muy ramificadas. Ayer, a pedido del procurador Julio Conte Grand, la Suprema Corte bonaerense licenció por 90 días al fiscal de Mercedes, Juan Bidone, quien proveía secretos para que D'Alessio extorsionara. Bidone es una pieza clave en la investigación del triple crimen de los empresarios ligados al tráfico de efedrina. Ya consiguió defensor: Santiago Blanco Bermúdez. Es el abogado de Antonio Stiuso. ¿Cuál será la misión de Blanco Bermúdez con Bidone? ¿Defenderlo o controlarlo? El papel de la ex-SIDE en el comercio de efedrina siempre fue vidrioso. La última persona con la que se vieron los tres asesinados fue el espía Julio César Posse.

La jugada oficial frente a la investigación de este submundo tuvo ayer inconsistencia. El oficialismo se sumó a la invitación al juez Ramos Padilla para que explique hoy, ante la bicameral de inteligencia, el presunto espionaje ejercido contra políticos, empresarios y periodistas por agentes clandestinos de la AFI. Entre las víctimas de esos seguimientos está María Eugenia Vidal. Y también Elisa Carrió, quien al mismo tiempo es señalada por servirse de D'Alessio. El presidente de la bicameral es el senador Juan Carlos Marino, del radicalismo pampeano. Antes de convocar al juez, Marino consultó a la dirigencia de su partido.
Es indudable que la citación a Ramos Padilla fue estimulada por la crisis de las relaciones entre Macri y la UCR. El último motivo fue la fractura de Cambiemos en Córdoba. Los radicales atribuyen esa división, por la que ellos no solo no ganarían la provincia, sino que perderían la ciudad capital, a la presión porteña de Horacio Rodríguez Larreta y Carrió, con el aval de la Casa Rosada. Ramos Padilla mencionó a Carrió como "usuaria" de D'Alessio. Eso explicaría el placer de los radicales por escucharlo. ¿Explica también el interés especial de Ricardo Lorenzetti para que se lo provea de recursos? Carrió se cansó a denunciar a Lorenzetti por escuchas clandestinas.
El siguiente invitado a la bicameral es Arribas. Según innumerables indicios, esa agencia se serviría de los trabajos de D'Alessio. No solo el falso abogado pidió que llamaran a Arribas durante el allanamiento a su domicilio. Dijo que reportaba a los excomisarios Ricardo Bogoliuk y Aníbal Degastaldi, que estarían ligados a Silvia Majdalani, la segunda de Arribas. Entre los testimonios aparece también Pablo Pinamonti, un antiguo funcionario de la AFI, protegido de Angelici y encargado de una red de inteligencia en el conurbano bonaerense. Esa maquinaria tendría entre sus blancos al ministro de Seguridad, Cristian Ritondo, que la mandó desmontar. Y también a Carrió. Sus agentes habrían estado atrás del albañil Saúl Enrique Paz, quien reconoció haber cobrado $1500 para armar una causa contra la diputada. Las pruebas reunidas por Ramos Padilla también revelarían una maniobra de D'Alessio para que Los Monos, la banda de narcotraficantes rosarinos, involucren en sus delitos al socialismo provincial. Esa tarea se podría haber realizado a pedido o bajo el control de Darío Biorci, jefe de Gabinete y cuñado de Majdalani.
Es lógico que Macri pretenda controlar una investigación sobre la ciénaga en la que se movía D'Alessio. Él confió los servicios de inteligencia a las tres personas de su mayor confianza. Arribas; Nicolás Caputo, que es el padrino de Majdalani, y Angelici, que domina las oficinas de finanzas y de Legales a través de viejos colaboradores de Darío Richarte, funcionario de la ex-SIDE. Tocar ese núcleo es tocar el nervio más sensible. Macri pidió la destitución de quien lo hizo.
A pesar de que el Presidente lo eligió, según confesó a la periodista Laura Di Marco, "por ser el más acostumbrado a las trampas", en la Casa Rosada temen que Arribas, que vivió demasiados años en San Pablo, sea inexperto para enfrentar a la bicameral. Suponen que los diputados y senadores están más acostumbrados a las trampas que un bróker de jugadores de fútbol. Prejuicios de la nueva política.
La dificultad de Arribas radica en que la vida cotidiana de la AFI está en manos de Majdalani, cuyo principal vínculo con la especialidad es ser el alter ego de Francisco Larcher, quien ocupó el lugar de ella durante casi todo el kirchnerato. Pero la Turca, al menos hasta ayer, paseaba por Medio Oriente. Mandatos de la sangre.

martes, 19 de marzo de 2019

Significado político de la irrupción del General Guido Manini Ríos en la política uruguaya


Miguel Ángel Barrios


Ha dicho siempre el maestro y amigo de la América Latina Alberto Methol Ferré que la verdadera existencia de la República Oriental del Uruguay era y es, la negación de Artigas. El mismo caudillo dice a unos emisarios que van a invitarlo estando en el exilio al Paraguay para que regrese a su "patria chica", que no lo haría "porque yo ya no tengo Patria".
Nunca se consideró uruguayo Artigas, sino de la Patria Americana. Y en ello residió su fuerza homérica.
Mientras tanto el Uruguay, quedó como la llave de la cuenca del Plata, afianzado en su puerto y en su vínculo con Inglaterra. Como todos sabemos fue la Suiza de América inventada en 1828 por Lord Ponsonby.
Por supuesto que las guerras civiles atravesaron las tierras artiguistas, dividiéndose en dos grandes sectores políticos: el partido blanco del Gral. Manuel Oribe y el partido Colorado de Fructuoso Rivera, mal llamado unitario, siendo una mezcla entre el Interior posible y el puerto. Rivera en el fondo fue rehén de estas dos tendencias.
La guerra de la triple infamia destrozó la Banda Oriental y se produjo el primer bombardeo a cielo abierto en América del Sur, en la heroica Paysandú de Leandro Gómez. En la historia de América Latina todo tiene que ver con todo, tanto en sus tragedias como en sus glorias.

A fines del siglo XIX, luego de los épicos lanzazos de Aparicio Saravia y de un joven Luis Alberto de Herrera, nace el primer Estado benefactor de la cuenca del sur, el Uruguay estable y afianzado de José Battle y Ordóñez con el partido Colorado. Y un fugaz planteo latinoamericanista que no hizo mella, de José Enrique Rodó y el "Ariel". Nadie podía cuestionar la bonanza de la república uruguayistica, a tal punto que el propio Rodó era diputado del partido Colorado de Batlle y Ordóñez.

El siglo XX fue la puja del partido Colorado y del partido Nacional Blanco del Dr. Luis Alberto de Herrera -fundamental en el surgimiento del octubre peronista al oponerse a la instalación de bases norteamericanas-.
El surgimiento del ruralismo tiene íntima conexión con el retiro del imperio británico del Uruguay y por la primera vez de lograr una síntesis entre Montevideo y el interior, y aunque fracasó, fue un intento de una nueva opción ante un Uruguay que quedaba sin soporte o sin las bases que le daban una prosperidad aparente. Esta es la tesis de Alberto Methol Ferré en el "El Uruguay como problema", no los problemas del Uruguay.

 Toda la historia posterior del Uruguay hasta hoy, es inentendible sino comprendemos este escenario global.
O un Uruguay acoplado como base militar del imperio norteamericano, o un Uruguay huérfano ante la ausencia o prepotencia de los industriales paulistas o un Uruguay sorprendido y abandonado a su suerte ante la falta total de política de cooperación argentina, como ocurrió con el gobierno anterior argentino. Nada que ver con la Geopolítica de Juan Domingo Perón, que en el año 1973 solucionó la controversia con la isla Martín García.

Rescatamos en este bosquejo histórico, la incansable predica del "Pepe" Mujica, inclusive arriesgando su capital político interno para salvar el Mercosur.
Y llegamos a este momento de acechanza de la República Imperial con la nueva doctrina Monroe.
En el Uruguay actual existe un descreimiento del pueblo hacia los partidos y sus dirigentes -problemática común en toda América Latina- y como muchas veces ocurrió en la historia de América Latina -para bien o para mal, pero es un dato de la realidad- , la figura prestigiosa del General Guido Manini Ríos, oxigena la democracia uruguaya- es un simplismo compararlo con Bolsonaro- y obliga al sistema político a generar una agenda estratégica.
El Gral. Manini Ríos es un hombre de una trayectoria impecable, licenciado en Historia con una gran solidez académica, se declara deudor del pensamiento de Alberto Methol Ferré- lo puedo atestiguar luego de largas conversaciones personales que tuvimos-, un geopolítico de la Patria Grande y un confeso admirador del Papa Francisco, en sus preocupaciones sociales y económicas.
 Las difamaciones chiquititas no conducen a nada, ni desde la "derecha" a la "izquierda", si es que nos sinceramos y llegamos a la conclusión que estamos ante la guerra Latinoamericana por la independencia definitiva.



10 claves sobre la dictadura del año 1976

Aritz Recalde, marzo 2026   Primera.  La dictadura de 1976 fue una respuesta de las CLASES DOMINANTES LOCALES Y TRASNACIONALES (y los partid...