miércoles, 6 de marzo de 2019

Estados Unidos impulsa a la “contra” venezolana


Eduardo J. Vior


Después del fracaso del sábado 23, cuando las fuerzas militares y de seguridad venezolanas se mantuvieran unidas y firmes en la defensa de sus fronteras e impidieron el ingreso de la llamada “ayuda humanitaria” norteamericana, pero sin caer en las provocaciones que el Pentágono necesitaba como pretexto para invadir el país, el encargado para las relaciones entre EE.UU. y Venezuela, Eliot Abrams, pretende retornar a la táctica que aplicó en los años 1980 contra Nicaragua, formando grupos “contras” que saboteen y ataquen a las fuerzas de Caracas.
En la reunión del Grupo de Lima que se celebró el pasado lunes 25 en Bogotá la diplomacia secreta de Estados Unidos ejerció mucha presión sobre el autoddesignado “presidente encargado” Juan Guaidó, para que propusiera el uso de la fuerza contra Nicolás Maduro, pero Argentina, sobre todo Brasil, Chile, Canadá, Colombia y Perú bloquearon el lobby de los halcones de la Casa Blanca y lograron que los representantes de los diez países ratificaran la presión diplomática como única vía para resolver la crisis en Venezuela.
Inclusive informó el portal “La Política Online”, ligado a Carlos Slim y a la línea política del Partido Demócrata norteamericano, que el vicepresidente estadounidense Mike Pence estaba furioso con Guaidó, porque al ponerse en marcha la operación “ayuda humanitarian”, había prometido que importantes unidades de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) se rebelarían contra Nicolás Maduro y permitirían el ingreso de fuerzas extranjeras para derrocarlo. Sin embargo, en la más optimista de las cuentas el número de los desertores no superó los 300.
Por su parte, el presidente boliviano Evo Morales saludó el martes el pronunciamiento del Grupo de Lima contra el uso de la fuerza para resolver la crisis de Venezuela. “Somos una región de paz en la que el respeto por la vida es fundamental para nuestros pueblos. Lo hemos dicho y lo mantenemos: el diálogo es el único camino”, remarcó Morales en su cuenta de Twitter.
A su vez, el presidente de Costa Rica, Carlos Alvarado, precisó este miércoles que su país aboga que por cuestiones de neutralidad y transparencia. La ayuda internacional debe ser manejada por organismos como las Naciones Unidas y la Cruz Roja. Por esta razón dispuso no enviar delegados a la reunión del Grupo de Lima en Bogotá.
El viernes 1º, en tanto, mientras que Estados Unidos decretaba nuevas sanciones contra funcionarios venezolanos, la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, firmaba en Moscú una larga serie de convenios con la Federación de Rusia, entre otros, para importar medicamentos y alimentos e instalar en Venezuela laboratorios medicinales con inversiones rusas. También informó que Maduro dispuso que PDVSA traslade a Moscú la sede europea que hoy tiene en Lisboa.
La maniobra intervencionista instrumentada por los neoconservadores norteamericanos, que asaltaron el poder aprovechando la momentánea debilidad del presidente Donald Trump después del fracasado cierre del gobierno en enero pasado, buscaba provocar la reacción de las fuerzas militares y de seguridad venezolanas en las fronteras con Colombia y Brasil, para tener un pretexto que les permitiera invadir el país. Considerando la información de inteligencia de la que dispone el Comando Sur de las fuerzas armadas de EE.UU. (SOUTHCOM), es poco creíble que esperaran un alzamiento masivo de las fuerzas venezolanas contra Maduro. Más bien parece que confiaron en su manejo de los medios y en la creación de incidentes de falsa bandera, como fue la quema de los camiones con alimentos y medicamentos por las bombas Molotov que arrojaron los agitadores contras.
Juan Guaidó, entre tanto, sigue de turista por los países del Grupo de Lima y nadie sabe si retornará a Venezuela ni cuándo. Claro que, si logra filtrarse a través de la frontera, planteará al gobierno venezolano un nuevo desafío, pero su rol político parece ya haberse agotado.
En los meses venideros deben esperarse continuos atentados y sabotajes, pero el riesgo de invasión podría haberse alejado…por ahora. Para el gobierno bolivariano ahora es prioritario asegurar el abastecimiento de alimentos y medicamentos y controlar la inflación, mientras explora los canales de negociación con algunos países europeos que se abrieron en los últimos días, después de que la UE rechazó la intervención militar. Claro que, para avanzar por el camino de la paz, deben abandonar la exigencia de que se repitan las elecciones presidenciales de mayo pasado. Por ahora, Nicolás Maduro tiene el apoyo militar y de aproximadamente la mitad de la población. No es suficiente para resolver la crisis, pero basta para empezar a hacerlo.
Por su lado, el presidente Donald Trump debería reflexionar que la maniobra intervencionista que en 1990 condujo en Nicaragua a la elección presidencial que ganó la oposición antisandinista no es repetible ahora en Venezuela. Este país cuenta con el apoyo boliviano, cubano, nicaragüense, ruso, chino y con la neutralidad del Ejército brasileño que no desea verse envuelto en una costosa guerra fronteriza. Hasta ahora la intervención de Washington sólo ha logrado que se afiancen los vínculos entre Venezuela y Rusia. Si sigue insistiendo, pronto se va a encontrar con una base naval rusa en el Caribe. Quizás entonces entienda que el diálogo siempre es superior a la fuerza.

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