lunes, 31 de julio de 2017

Documento de la CGT emitido por el plenario de secretarios generales el 28/7 de 2017

POR LA CULTURA DEL TRABAJO Y EL PLENO EMPLEO
POR EL CRECIMIENTO PRODUCTIVO CON INCLUSION SOCIAL
POR LA DEFENSA DE LA INDUSTRIA NACIONAL

El sindicalismo argentino no puede aceptar que los trabajadores nuevamente seamos la variable de ajuste de un programa económico que desalienta la producción, agudiza la pobreza, ejecuta despidos y suspensiones, mientras que, sin inversiones genuinas y productivas, se toleran altas tasas de interés haciendo crecer la especulación financiera.
No podemos permitir que los Derechos Laborales, los Convenios colectivos de Trabajo, los Sistemas de seguridad Social y los fueros laborales, valores sociales que nos distinguen en el mundo entero, sean avasallados, identificados o denunciados como un obstáculo para el desarrollo económico de nuestro país.
No vamos a tolerar que desde el Poder Económico concentrado y especulativo se agiten nuevamente las banderas de una reforma laboral que avasalle los derechos laborales conquistados ni propuestas regresivas que afecten los Sistemas de Jubilaciones y Pensiones y de Obras Sociales.
Exigimos que los partidos políticos con representación parlamentaria se pronuncien en defensa de los derechos de los trabajadores y se comprometan a no sancionar ninguna ley que disminuya el nivel de protección social y laboral de los argentinos.
No representamos un modelo sindical obstruccionista. Creemos en la alianza estratégica y justa entre el capital y la fuerza de trabajo para el desarrollo económico, productivo, laboral y social del país.
Entendemos que el diálogo social es una herramienta conducente y efectiva para construir consensos que posibiliten la instrumentación de políticas públicas a través de las cuales se provea el combate permanente a la pobreza y la desocupación, la generación de empleo genuino, la inclusión social y la garantía de educación y salud para toda la población, como característica de un modelo de crecimiento y distribución con equidad social al que aspiramos y vemos hoy que no se cumple.
Frente a la persistencia de altos índices inflacionarios, ausencia de inversiones productivas, caída de la actividad económica y pérdida de empleo, el movimiento obrero organizado ha dado muestras de responsabilidad en función de aportar al bien común y a la paz social. Ni las decisiones del Gobierno ni el comportamiento de los sectores económicos y financieros han respondido con similar responsabilidad.
Por eso este Plenario de Secretarios Generales de la Confederación General del Trabajo de la República Argentina, reunido en la ciudad de Buenos Aires, RESUELVE:

1.- La quita o retroceso en los derechos fundamentales e históricos de los trabajadores no serán objeto de negociación alguna.
2.- Advertimos que defenderemos la plena vigencia de la Legislación Laboral, los Convenios Colectivos de Trabajo, los Sistemas de seguridad Social, la Justicia Laboral y el Modelo Sindical.
3.- Nos comprometemos a proteger los puestos de trabajo existentes haciendo uso de todas las políticas públicas activas con las que cuenta el Estado y nuestras organizaciones, para que cesen de inmediato los despidos y suspensiones.
4.- Condenamos y exigimos el cese de las abusivas intervenciones en los sindicatos y el intolerable e injustificado ataque a los dirigentes sindicales.
5.- Reclamamos un aumento inmediato de los haberes de los jubilados y pensionados, y las asignaciones sociales para afrontar los aumentos de precios y tarifas.
6.- Reclamamos que el transporte de pasajeros y demás servicios públicos, garanticen a los trabajadores eficiencia y tarifas acordes a los bajos niveles de ingresos existentes. Consideramos, así como lo señala la OIT, que el servicio de transporte público no es un servicio de los denominados esenciales en jornadas de huelga. Rechazamos con ello cualquier legislación que avance contra este criterio.
7.- Alentamos una política comercial inteligente que favorezca el intercambio y la industria nacional, con especial énfasis en la protección de las PyMES y con políticas activas, créditos e incentivos fiscales, posibilitando así la defensa de los puestos de trabajo y salarios dignos.
8.- Exigimos transparencia y efectividad en la política contra el trabajo no registrado y el desarrollo de una Inspección Nacional eficiente, sin concesiones a los poderes de toda índole que lo amparan.
9.- Realizar una movilización de todos los trabajadores el próximo 22 de agosto a la Plaza de Mayo.


Buenos Aires, 28 de julio de 2017

viernes, 28 de julio de 2017

El negocio de la guerra en los Estados Unidos: Juan Bosch y el pentagonismo

Aritz Recalde, julio 2017

“El pentagonismo es una amenaza para todos los pueblos del mundo debido a que es una máquina de guerra que necesita la guerra en la misma forma en que los seres vivos necesitan aire y alimento para no perecer”. Juan Bosch

Juan Bosch y el concepto de pentagonismo
Juan Bosch (1909- 2001) fundó el Partido Revolucionario Dominicano[1] y en el año 1962 triunfó en las elecciones presidenciales tomando posesión en febrero de 1963. Ese mismo año fue derrocado por un golpe militar que dispuso del apoyo de la oligarquía dominicana y de los EUA. Los seguidores de Bosch iniciaron un proceso de resistencia al gobierno de facto y en el año 1965 impulsaron una revolución cívico militar.
Para detener el regreso al poder de Bosch y con apoyo de la Organización de Estados Americanos, el presidente de los EUA Lyndon Johnson intervino militarmente la República Dominicana en abril de 1965. Era la segunda oportunidad en la cual los norteamericanos ocupaban el pequeño país antillano.
En el año 1967 Juan Bosch presentó en la Universidad Autónoma de Santo Domingo el libro “El pentagonismo, sustituto del imperialismo[2]. En el texto desarrolló la hipótesis de que el imperialismo clásico fue sustituido por una nueva forma de dominación, que bautizó como “pentagonismo”. Bosch destacó que hasta el año 1945 los países opresores ocupaban militarmente Estados y territorios con la finalidad de:
·         extraer “materias primas”.
·         obtener “mercados compradores”.
·         invertir “capitales sobrantes”.
La posesión colonial le permitía al agresor explotar a los trabajadores, obtener recursos naturales a bajo precio, monopolizar servicios públicos o conseguir suculentas ganancias bancarias de una población cautiva por la fuerza.

El pentagonismo surgió luego de la Segunda Guerra Mundial y formó parte de la geopolítica  norteamericana tendiente a sustituir a Inglaterra de sus antiguos dominios coloniales.
Bosch explicó que la Guerra Fría con la Unión Soviética llevó a los EUA a montar una nueva estructura de defensa. El Pentágono tuvo a cargo la conducción militar del país y adquirió cada vez más poder económico como derivado de la expansión mundial norteamericana. Bosch resaltó el hecho de que el poder castrense de los Estados Unidos “dispone de más dinero que el gobierno federal”.
A diferencia del imperialismo clásico, el pentagonismo tenía como prioridad la venta de armas del complejo industrial militar. Si bien conservaba las tres finalidades antes mencionadas, la nueva opresión no tenía como propósito principal conquistar “dominios coloniales”, sino impulsar la “producción industrial de guerra”. En la óptica de Bosch, el pentagonismo norteamericano implicó cuatro grandes cambios políticos:
1.     No se explota meramente a las colonias, sino además a “su propio pueblo” que también financia la guerra. Se busca un beneficio donde se “fabrican las armas, no donde se emplean” y el “pueblo pentagonista es explotado como colonia, puesto que es él quien paga a través de los impuestos los aviones de bombardeo que enriquecen a sus fabricantes” (Bosch 1968: 21-22).
2.     La guerra es más rentable que la explotación económica imperial y “rinde varias veces más, y en tiempo mucho más breve, un contrato de aviones que la conquista del más rico territorio minero” (Bosch 1968: 21). Bosch destacó que la guerra era un negocio excepcional y que los vendedores de armas cobran “antes aun de que los equipos militares hayan sido puestos en uso” y no importa el resultado del proceso bélico sino solamente el cumplimiento del contrato de los proveedores.
3.     El poder militar controla al gobierno civil. La sociedad de los EUA designaba presidente, gobernadores o legisladores “pero no puede elegir ni a los generales ni a los coroneles que disponen de sus bienes y de su vida. Tampoco puede el ciudadano elegir a los jefes de la CIA” (Bosch 1968: 33). La tarea del gobernante derivaba en una actividad burocrática en el marco de un sistema político carente de líderes y de programas. Más allá de lo que ocurra en las elecciones, los dirigentes estaban obligados a implementar la política exterior impuesta por el pentagonismo.
4.     Se justifica la agresión en nombre de la libertad y a los soldados norteamericanos se les “hace creer que están yendo a la muerte para beneficiar al país atacado, para salvarlo de un mal” (Bosch 1968: 21).

Bosch tomó como caso de análisis de Vietnam y destacó el hecho de que el Congreso de los EUA no declaró la guerra y se vio obligado a aprobar los gastos ocasionados. Resaltó que el oneroso costo de un mes de guerra, no podía ser recuperado ni en cinco años de explotación económica de Indochina. El autor mencionó que un año después de la escalada militar de 1965, en EUA había 164 nuevos millonarios.






La reproducción del sistema pentagonista
“El arma más poderosa con que puede contar una nación, sea a su favor o sea en su contra, no es la bomba H ni el anti cohete orbital; es la opinión pública mundial”. Juan Bosch

Bosch se preguntó por qué los trabajadores, científicos, periodistas o empresarios norteamericanos no cuestionaron la muerte de decenas de miles de jóvenes de su país o los altos costos de las guerras.
Por un lado, mencionó que la “atmosfera pública” era moldeada por la propaganda masiva efectuada luego de la Revolución Rusa y que operó con habilidad el “miedo al comunismo”. El poder militar alcanzó influencia en la radio y la “televisión se convirtió en el rey de los medios de propaganda de la gran industria (…) la televisión libró al norteamericano medio del trabajo de escoger; le acostumbró a obedecer, en el sentido de motivaciones profundas, y por tanto le acostumbró a no plantearse dilemas” (Bosch 1968: 60, 61).
El pentagonismo adquirió preponderancia en universidades, centros de estudio y en la vida cotidiana de los científicos que recibieron dinero para investigar (Bosch 1968: 46-56).
Además, Bosch indicó que el pueblo norteamericano era históricamente racista y tenía una inclinación hacia las “glorias guerreras” como derivado de la fuerte presencia de la comunidad alemana en el país y del “sentir germano” (Bosch 1968: 37-38). Una de las manifestaciones de la cultura belicista de los EUA era la admiración popular por los jefes militares Washington, Jackson, Taylor, Grant, Roosevelt o Eisenhower.
El proceso de imposición cultural legaba como resultado una “sociedad pentagonizada” que “ha colocado su afán de bienestar y seguridad personal por encima de sus deberes con la Humanidad. Si acepta que para él vivir con automóvil y refrigerador un compatriota suyo – o tal vez un hijo o su hermano- queme con napalm a un niño de Vietnam, no hay duda de que ese obrero norteamericano es un ser antihumano. La droga del bienestar lo ha hecho indiferente” (Bosch 1968: 56-57). 
La doctrina de la “guerra defensiva”
“El pentagonismo no es el producto de una doctrina política o de una ideología; no es tampoco una forma de vida (…) el pentagonismo fue producto de necesidades, no de ideas”. Juan Bosch

Los intelectuales norteamericanos se hicieron sumisos al poder militar y contribuyeron a conformar la “doctrina de guerra defensiva” que justificó los atropellos norteamericanos en el mundo. Bosch explicó que la “sustancia es bien simple: toda pretensión de cambios revolucionarios en cualquier lugar del mundo es contraria a los intereses de los Estados Unidos; equivale a una guerra de subversión contra el orden norteamericano”. Esta ideología conformó la “Doctrina Johnson”  y el gobierno de los Estados Unidos asumió el derecho de juzgar los conflictos políticos de todos los países y de intervenir unilateralmente como hizo en la República Dominicana en el año 1965 o en la Cuba de Fidel Castro. Santo Domingo fue brutalmente bombardeada por aire y por mar por las fuerzas de ocupación norteamericanas, al punto de hacer “moral el uso del terror” (Bosch 1968: 87- 97).

Frente al peligro en que estaba inmersa la humanidad Juan Bosch concluyó que “El pentagonismo podrá tener de su lado el interés de los que acumulan poder y dinero, pero no tendrá de su lado a los que aspiran al reino de la justicia sobre la tierra. La simple palabra de Jesús acabó siendo más poderosa que las arrogantes legiones de Roma”.



[1] En el año 1973 Bosch fundó el Partido de la Liberación Dominicana. En el año 1996 esta fuerza política alcanzó la presidencia del país con Leonel Fernández.
[2] Juan Bosch (1968) El pentagonismo, sustituto del imperialismo, Ed. Guadiana, Madrid.

jueves, 27 de julio de 2017

La disputa China-Estados Unidos fractura América Latina

La emergencia de China como actor central en el sistema-mundo ha provocado una fractura estructural en América Latina: Sudamérica ha virado hacia China y la cuenca del Caribe ha estrechado su histórica relación con Estados Unidos.

Raúl Zibechi /LA JORNADA

Con sencillez y profundidad, Oscar Ugarteche y Armando Negrete, del Observatorio Económico Latinoamericano (Obela), trazan las nuevas fracturas tectónicas en la región en un breve y documentado artículo titulado Perspectivas de las economías latinoamericanas frente a la economía mundial (goo.gl/vGQV48).
 El argumento central es que el giro proteccionista, en Estados Unidos con Trump y en Inglaterra con el Brexit, acelera los cambios económicos (y geopolíticos) en la región, donde las economías son cada vez más dependientes y están estructuralmente abroqueladas en el patrón de acumulación de la década de 1950, o sea, exportación de materias primas e importación de bienes industriales.
 En este marco de profundización de la dependencia, la emergencia de China como actor central en el sistema-mundo ha provocado una fractura estructural en América Latina: Sudamérica ha virado hacia China y la cuenca del Caribe ha estrechado su histórica relación con Estados Unidos, sostienen Ugarteche y Negrete.
 Para graficar esa fractura, muestran las tendencias comerciales de los países de América del Sur, por un lado, y los de América Central, México y el Caribe, por otro. El resultado es que México envía 81 por ciento de sus exportaciones a Estados Unidos, en tanto Brasil exporta sólo 12 por ciento y Argentina 5 por ciento a ese destino. El color de los gobiernos no es lo fundamental: el derechista argentino Macri ha renovado y profundizado los lazos con China, por razones estructurales.
 El país que está en el centro de esta fractura es Venezuela. El párrafo decisivo, a mi modo de ver, es el siguiente: “De un lado la inversión extranjera más importante de EU es de capital de PDVSA en la forma de CITGO, una de las principales empresas refinadoras y distribuidoras de gasolina después de Exxon. De otro, Venezuela le vende crecientemente a China y se endeuda con Rusia, lo cual crea un escenario bélico en la cuenca del Caribe, mare nostrum americano”.

La conclusión es sencilla, aunque trágica: “Por primera vez existe una posibilidad real de una guerra de alta intensidad propiamente dicho, frente a la eventualidad de problemas de pagos de deuda con PDVSA”. Los miembros de Obela creen que es muy posible una quiebra de la petrolera y un cese de pagos, lo que “generaría un problema internacional mayor”.
 En opinión de Ugarteche y Negrete, la solicitud de Colombia para ingresar a la OTAN se relaciona con el este futuro bélico, así como la declaración de Barack Obama de que Venezuela es una amenaza para Estados Unidos.
 En este punto, vale recordar los análisis del brasileño José Luis Fiori, quien se apoya en Nicholas Spykman (1893-1943), el teórico geopolítico que tuvo mayor influencia sobre la política exterior de Estados Unidos en el siglo XX, para actualizar los debates latinoamericanos durante la transición sistémica en curso.
 Para Spykman, señala Fiori, el Caribe, más Colombia y Venezuela, forman una zona de influencia donde “la supremacía de Estados Unidos no puede ser cuestionada”, ya que los consideraba “un mar cerrado cuyas llaves pertenecen a Estados Unidos, lo que significa que quedarán siempre en una posición de absoluta dependencia” (goo.gl/9ti7oW).
 En esta mirada de la región, Fiori sostiene que Estados Unidos y Brasil se enfrentarán inevitablemente a lo largo del siglo XXI, ya que son los dos únicos países con capacidad de liderar la región con proyectos propios. Y concluye: “El problema es que la posición de Washington es clara, pero no sucede lo mismo con la mayor parte de los gobiernos progresistas de la región”.
 Si la confrontación es inevitable; si la guerra es posible, deberíamos colocar esa perspectiva en los análisis de los movimientos antisistémicos para adecuar la organización y la conciencia ante esos escenarios. De allí se desprenden algunas consideraciones.
 La primera es que la llamada crisis de la democracia, la desarticulación del Estado-nación y de las organizaciones que giran en torno a sus instituciones (desde los partidos políticos hasta las grandes centrales sindicales), son tendencias de carácter estructural que no puede ser revertidas por tal o cual caudillo, dirigente o administrador.
 Tomarse en serio la democracia electoral, mientras la clase dominante le apuesta a la militarización y prepara masacres, es una irresponsabilidad para quienes queremos cambiar el mundo. Eso no quiere decir que se deba darle la espalda a las urnas, sino que el eje central debe girar en torno a la organización de los sectores populares y no en torno al apoyo a los representantes, porque éstos no pueden hacer gran cosa, aunque realmente quieran hacer algo.
 La segunda tiene que ver con la guerra. Hace poco más de un siglo, cuando la socialdemocracia alemana votó los créditos de guerra y apoyó a su propia burguesía en la primera guerra mundial (1914-1918), el internacionalismo se hizo añicos y una profunda crisis carcomió las entrañas de las fuerzas revolucionarias. Alguna lección deberíamos aprender de aquella penosa historia.
 Frente a quienes apoyaban a los gobiernos y los Estados, los rebeldes rusos delinearon una estrategia bien distinta: convertir la guerra interimperialista en guerra de clases para hundir a la burguesía. Las cosas hoy no son idénticas. Pero en los momentos de grandes virajes y conflictos mayores, no deberíamos caer en la trampa de apoyar a los gobiernos-Estados sino aprovechar el colapso institucional que sucede durante las guerras, para construir/expandir el poder de los de abajo.

Los grandes cambios en la historia de la humanidad suceden durante guerras. La historia del siglo XX debe persuadirnos de esa triste realidad.


El análisis “económico” de los miembros de Obela nos debería quitar la venda de los ojos y evitar que el pragmatismo oscurezca la ética. ¿Cómo nos estamos preparando para los momentos álgidos que se vienen? El paso fundamental se relaciona con la disposición de ánimo, lo que supone mirarnos al espejo para decidir a qué estamos dispuestos.

miércoles, 26 de julio de 2017

EEUU deja caer su máscara en Venezuela



La disposición de Washington de bloquear los pagos en dólares por el petróleo venezolano será un gran golpe para el país y perjudicará enormemente a sus autoridades. Además, significa que EEUU ya está ocupándose plenamente de cambiar el poder en este país latinoamericano, opina el periodista y politólogo ruso Ígor Psheníchnikov.
La presencia de EEUU como la "tercera parte" del conflicto entre el Gobierno de Nicolás Maduro y el parlamento opositor "nunca fue un secreto", pero solo con la intención de impedir los pagos por el crudo, revelada por Reuters, los estadounidenses marcaron abiertamente su presencia, opina el autor, que trabajó muchos años en Latinoamérica como corresponsal.
Maduro está dispuesto a defender a Venezuela con las armas La Asamblea Nacional —parlamento venezolano—, dominada por la oposición, esencialmente se dedica a bloquear las actividades del presidente Maduro. Por eso el oficialismo busca convocar la Asamblea Constituyente, prevista para el 30 de julio: la reforma de la Constitución actualmente es el único modo para el presidente del país de imponerse legalmente sobre los opositores, escribe el autor en un artículo para Sputnik.
Pero la oposición, impulsada por Washington, tiene la misión directa de "derrocar a Maduro y cambiar completamente la política de Venezuela", nota Psheníchnikov, "por eso las autoridades se dan cuenta de que negociar con el Parlamento es imposible".

El antecesor de Maduro, Hugo Chávez, "puso a Venezuela en un camino anti-estadounidense", lo que claramente no le cae bien a Washington.
"Los motivos de EEUU están claros: retomar el control sobre Venezuela y sus yacimientos petroleros. No necesitan 'una segunda Cuba' en América Latina, una región que ya demostró tendencias izquierdistas durante años", profundiza el politólogo.
Más allá del tema de los hidrocarburos, el caso de Venezuela es "un castigo ejemplar" ante los ojos de toda Latinoamérica que envía un mensaje de "mira lo que pasa cuando permiten llegar al poder a gente como Chávez o Maduro", según el politólogo.
"En la región [latinoamericana] va debilitándose, aunque paulatinamente, la percepción de EEUU como 'dueño'. Hoy en día ya no es un hecho dado. Washington dedica sus esfuerzos para revertir esta tendencia", opinó el periodista.
Uno de los métodos de la oposición son las provocaciones directas contra los agentes del orden. "La oposición llama abiertamente a la desobediencia y provoca a las autoridades mientras las respuestas de ésta última están presentadas como 'actos de violencia y ataques contra la democracia'", profundiza comparando el desarrollo de los enfrentamientos callejeros en Venezuela con los sucesos del 2014 en el Maidán de Kiev, en Ucrania.

Al mismo tiempo, según el analista ruso, EEUU presenta a las autoridades del país como "los chicos malos" según el mismo guion que fue empleado contra Sadam Husein en Irak y Muamar Gadafi en Libia, antes de que estos países fueran atacados directamente, un guion también visto en Siria.
En particular, en América Latina el 'asalto mediático' goza de la participación de la Organización de Estados Americanos (OEA), una entidad bajo control de Washington, así como del Mercosur.

¿Cómo se resolverá el drama?
El periodista y portavoz del Instituto Ruso de los Estudios Estratégicos (RISS, por sus siglas en inglés) enumeró tres escenarios posibles para Venezuela.
La dimisión del mandatario. El presidente Maduro, 'asediado' por la oposición, cede ante la presión mediática internacional y dimite. Tras la campaña preparatoria de EEUU, esta decisión se consideraría "como algo natural", opinó Psheníchnikov.
El conflicto civil. El jefe del Estado sigue luchando contra la oposición mientras la nación se acerca a una guerra civil. Este desarrollo satisfaría a EEUU, que podría enviar al país a los pacificadores de la OEA controlada y así sellar el destino de Maduro como líder de Venezuela.
Una invasión directa. No se puede descartar la agresión armada de EEUU en Venezuela bajo el pretexto de "salvar los valores democráticos".
"Sin hablar de los ejemplos más recientes de Libia, Irak, Siria o Yugoslavia, cabe notar que en cuanto a América Latina, EEUU no le pregunta a nadie a la hora de cambiar las cosas", recordó el autor citando las invasiones a Granada en 1983 y a Panamá en 1989.
El 24 de julio, la Embajada de EEUU en Venezuela lanzó una advertencia hacia sus ciudadanos para que guardaran reservas de agua y comida para unos tres días con motivo de las manifestaciones de protesta contra la Asamblea Constituyente, programadas por la oposición la víspera del 30 de julio, el día de la votación.


"Parece más, no un comunicado a los estadounidenses, sino una clara señal para los opositores: 'chicos, EEUU conoce sus planes, ¡adelante!'. Raya en contraseña para las acciones directas", concluyó el periodista internacional.

martes, 25 de julio de 2017

Doctrinas, normas y figuras jurídicas para el despojo del patrimonio nacional

Jorge F. CHOLVIS


RESUMEN

(....) Con la asunción del gobierno del presidente Mauricio Macri, se retomó el antiguo modelo económico basado en el endeudamiento externo y la valorización financiera del capital: dólares que se pasan a pesos en una revivida bicicleta financiera para obtener enormes ganancias aprovechando las altas tasas de interés, que después se fugan a empresas off-shore, a guaridas financieras, como son las creadas en los denominados “paraísos fiscales”, donde amparados por la figura jurídica de sociedades que no ejercen actividad industrial ni empresarial, conforman instrumentos de lo que se conoce en el mundo contemporáneo como la versión salvaje del capitalismo financiero. El endeudamiento público vuelve a ser en Argentina una cuestión gravísima que condicionará todas las políticas económicas. Es el contraste de la proclamada “pobreza cero” con la dura realidad de la economía. Los documentos que trataremos conforman un aspecto de la trama jurídica de sometimiento y son instrumentos para el saqueo de nuestros recursos naturales.
Por los Decretos N° 29, del 11 de enero y el No  231 del 5 de abril, ambos de 2017, se autoriza al Ministerio de Finanzas a emitir deuda y se lo faculta a incluir cláusulas que establezcan la prórroga de jurisdicción a favor de tribunales extranjeros (radicados en las ciudades de Nueva York, Estados Unidos de América, y Londres, del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, indica el decreto N° 29, y los que tienen sede en la Confederación Suiza según el decreto N° 231) y la renuncia a oponer “la defensa de inmunidad soberana”, respecto a reclamos que se pudieran producir en la jurisdicción que se prorrogue, con relación a los acuerdos que se suscriban y a las emisiones de deuda pública que se realicen. El 25 de enero pasado el Ministerio de Finanzas dictó la Resolución N° 5, que efectiviza la renuncia de principios soberanos, y políticas que van a condicionar al país.

 (….) A modo de conclusión podemos señalar que estamos ante uno de los mecanismos de despojo/saqueo, promovido e instrumentado desde los países centrales y sus corporaciones financieras, en pugna con el desarrollo autónomo de los países periféricos/ dependientes. La deuda en moneda extranjera que se está contrayendo por el país, es insostenible, y embarga a generaciones futuras de argentinos. Es el presupuesto y vía principal utilizada para financiar la fuga de divisas. Un decreto, una ley, toda norma jurídica siempre se nutren de una concepción política y refleja intereses, aunque estos no se manifiesten expresamente. El pueblo argentino está siendo víctima de un verdadero saqueo de dimensiones incalculables. Las políticas neoliberales llevaron a la crisis del 2001/2, y ahora nos conducen otra situación de desastre similar.

(…) Los decretos 29 y 231 de 2017 y las normas dictadas en su aplicación afectan gravemente la soberanía nacional por las renuncias y condicionamientos que contienen; habilitan a los acreedores a litigar contra el país en jurisdicción y con legislación externa poniendo en peligro los recursos naturales. Por lo que vimos antes, es someterse a la justicia “ad hoc” de otros países indicados en los convenios de financiamiento, que es donde se dirimirá el conflicto si la argentina, impugna la validez de la deuda, plantea una moratoria o ingresa en default. En Nueva York y Londres se rematarán en tal caso los recursos naturales por los compromisos financieros asumidos por el gobierno de Macri. Y ello coloca en una situación totalmente vulnerable al Estado respecto del control, protección y utilización de nuestros recursos y riquezas naturales.

lunes, 24 de julio de 2017

"LA RAZÓN GORILA"

Alejandro Dolina

"...El cepo al dólar o el pasado del Papa; La justicia, la verdad, el suicidio de Nisman y menos que menos los bomberos muertos de Iron Mountain, no le importan. El pibe que mataron en un robo o la heladera que compró y vino fallada, tampoco. Mintió. No le importaba ni la corrupción, ni los pobres, ni el de al lado, y menos los que manda a agarrar la pala desde Internet. El tema era culpar al peronismo de todo lo malo. Nada más. A él solo le importó una cosa: que el gobierno NO sea peronista. Para él: los Kirchner, Evita, Dolina, Corach, Leonardo Favio, el Papa Francisco, Rodríguez Saa, Rodolfo Walsh, Cafiero, Cámpora y el que silba la marcha de Hugo del Carril cuando limpia los vidrios, fueron, son y serán, todos iguales, son todos enemigos que pertenecen a ese movimiento maldito.
Si estando en el gobierno privatizan o estatizan, a él, le da lo mismo, siempre es malo, porque la acción no le interesa, sino la identificación de alguien como peronista; y si van al norte o al sur, está mal ambas cosas, solo porque son peronistas.
Como no puede admitir que vota y opina según una "camiseta", siempre “en contra de ellos” y que en realidad, las ideas, las obras, las acciones no le importan, se viste para la ocasión. Si se tiene que vestir de socialista indignado; de comunista que tiene auto importado con calcomanía del Che Guevara; de humanista porque postea si ve un perrito perdido; de radical especializado en Illia porque murió pobre; de Isaac Rojas subido a un avión bombardero; de estadounidense o francés porque son países serios; de ciudadano derecho que pide golpe de Estado o de republicano racional que entiende que la economía está por encima de la gente, él se cambia sin vergüenza alguna.
El fin justifica los trajes: el gobierno no tiene que ser peronista. Punto.
El centro cultural más grande de la historia, el polo científico, los trenes, la nacionalización de YPF, el matrimonio igualitario, los satélites argentinos, el Hospital El Cruce, Tecnópolis, el billete con las islas Malvinas, el plan Qunitas, el Pro.cre.ar, hubieran sido obras de un gobierno no peronista, a él mucho no le hubiera importado, salvo que lo beneficien en algo, pero sí afirmaría que son aciertos irrefutables. Pero como son acciones de gestiones peronistas, entonces: son curros, no son los modales adecuados, lo importante no es la obra sino el nombre o fueron gastos que no corresponde a este tiempo.
Lo que sí le importa es repetir que su fortuna personal no depende del estado del país, mucho menos cuando hay gobiernos peronistas, y que su familia y él, son, los poquísimos trabajadores serios y honrados, que habitan “éste país” que anda mal porque salvo él y unos pocos, el resto son todos vagos peronistas y ladrones.
Cuando todo estalla y ya no se puede disimular que no se construyó nada en función del pueblo, no será consecuencia de que los que venían a salvar al país son inoperantes, deshonestos, cipayos y mucho menos dirá “que mal voté es que siempre voto lo que sea para no votar un peronista” En ese momento soltará una de sus frases escudo: “es que, al final, son todos iguales, todos roban”.

De esa manera, no hay análisis ni cálculos, todos son corruptos. El gobierno que pone derechos del trabajador en la Constitución, les otorga pensión a las amas de casa, promueve el aguinaldo, y/o subsidia el transporte, la luz y el gas a los que menos ganan, será, según él, igualito al que se quedó con los ahorros que tenía la clase media en los bancos y no construyó ni un hospital porque igual, al final “todos roban”… 

LA PÉRDIDA DE SOBERANÍA NACIONAL, LOS PUEBLOS LA SUFREN CUANDO DESCUBREN QUE HAN SIDO COLONIZADOS

         Jorge Rachid 

1-     Tener Soberanía significa la capacidad de tomar decisiones si depender de terceros dominantes. Esto sucede desde las medidas más trascendentes como las Constituciones Nacionales hasta las políticas de Mercado y el rol del Estado. Como vemos Soberanía no es algo intangible, sino una situación que domina nuestras vidas cotidianas, desde el salario hasta la educación, pasando por la salud o los derechos básicos de la vida.
2-     Por eso la Soberanía Política, una de las tres banderas del peronismo es la base que consolida las políticas de Justicia Social, marco necesario, indispensable con la ampliación de derechos sociales de los cuales el peronismo es tributario, porque es su razón de ser y permanencia en el tiempo. De la misma manera, ambas banderas son los puntales necesarios para la Independencia Económica, herramienta esencial de políticas nacionales autónomas.
3-     La disputa por la Soberanía Nacional, es parte de la historia de la parición de la Patria Grande ya que su NO concreción en el siglo XlX se debió justamente a la operación de poderes internacionales sobre nuestro territorio americano, de la mano del Imperio Inglés, Portugués y Francés, ante la pérdida de poder colonizador de España. La nuevas formas de colonización fueron como hoy, económicas y fragmentando territorios antes comunes, constituyendo países tapón como Panamá o Uruguay entre otros.
4-     La luchas intestinas nunca fueron exclusivamente locales, sino estimuladas por acciones que dirimían desde afuera, intereses que se jugaban en nuestro país: El crédito de la Baring, la explotación de Famatina, al apertura de los puertos y la Aduana dedicada al “compre hecho”, con deterioro de las economías regionales, explican las guerras civiles que llenaron de sangre el suelo argentino. Como ayer hoy, la colonización sigue el mismo camino.
5-     Nunca fuimos sometidos por las armas, dicen los libros, olvidando los hechos que nos dieron territorio nacional ocupado militarmente como Malvinas o la Isla Martín García que tuvo que devolver el Reino Unido después del desastre de su incursión por el Paraná para “liberar los ríos interiores”, que sólo los patriotas como Rosas, Mansilla y 200 mártires caídos en las batallas de Obligado, Quebracho y Tonelero, impidieron el éxito del enemigo. Sin embargo lo conseguido en el campo de batalla, fue vendido por la política cipaya, en la mesa de negociaciones. Así fue a lo largo de la historia.
6-      Soberanía entonces, se escribió con luchas y entregas, avances y retrocesos. Perdimos la Provincia Oriental entregada por Sarratea, Alvear y el Ministro García, para eliminar a Artigas. Bolivia fue entregada por Rivadavia al ordenar volver al General Belgrano en 1811 cuando Juana Azurduy le pide ayuda, sólo en 1826 Sucre y Bolívar liberan el territorio. Rosas quiso conservar al Paraguay, pero fue arrasado por la Guerra de la Triple Infamia después de Caseros y más tarde Pavón. Había que dar un escarmiento al único país industrializado de nuestra América. Como hoy con los llamados “populismos”, avasallados por los ejércitos mediáticos, judiciales y financieros.
7-     Cualquier política de Liberación Nacional hiere intereses consolidados desde la Dependencia. Si se controlan los Puertos o el Comercio Exterior, si la política monetaria es autónoma y los Bancos son todos nacionales, si los tres territorios soberanos son controlados por el estado: tierra, aire y mar, la Soberanía se consolida. Si el trabajo es el ordenador social y se instala el círculo virtuoso de la economía, donde el capital está al servicio de la economía, ésta al servicio del estado que DEBE estar al servicio del hombre, la Soberanía se afianza.
8-     Todo lo contrario sucede hoy en cuanto a los avances y retrocesos del tema que define la vida de las futuras generaciones de argentinos. Se dice con liviandad que estamos ante un cambio de época, en donde el neoliberalismo vuelve a depositar sus garras sobre el territorio americano. En realidad el Imperio norteamericano está retrocediendo en el mundo, las crisis de los países centrales, en especial europeos, las pérdidas de las batallas, en guerras salvajes desplegadas contra pueblos indefensos, el avance del mundo multipolar con líderes económicos como China, militares como Rusia, Turquía, Irán, Norcorea, Paquistán o India, hacen retroceder a EEUU hacia su patio trasero, América Latina.
9-     Se atrinchera entonces el Imperio en nuestros territorios, Brasil y Argentina en especial, desplegando una guerra sobre Venezuela, consolidando su presencia en Chile, Perú, Colombia y México, con nuevos Tratados Bilaterales y la presión de sus organismos de crédito multilaterales como el FMI o el Banco Mundial. Ponen en marcha la lV Flota, despliegue militar ofensivo sobre los pueblos Latinoamericanos, como en los años 70 cuando la Escuela de Panamá formaba dictadores a futuro y la Doctrina de Seguridad Nacional promovía golpes de estado con dictaduras sangrientas que protegiesen sus intereses.
10- Inventaron en los 80 el Consenso de Washington pero con democracias limitadas, aunque valiente para decirles No al ALCA y promover 200 años después la Patria Grande en el UNASUR. No lo toleran, acuden al espacio simbólico para convencer a los pueblos que ser libres es costoso, que ser soberanos es una soberbia nacionalista, que es bueno ser colonizados del mundo, antes que libres del sur. Tener pensamiento americano es criticado, es “negro”, “criollo”, ser crítico de lo “políticamente correcto”, por eso el desarrollo industrial debe ser enterrado, el trabajo flexibilizado, la I+D entregada al extranjero que “si sabe”, los derechos sociales acotados a la beneficencia, entre otras claudicaciones nacionales del gobierno actual y sus socios de todos los sectores. El Movimiento nacional con el peronismo junto a los trabajadores, los movimientos sociales y la memoria reciente, impedirán esa claudicación cipaya del macrismo.


Metáfora del pasado – Memoria del futuro

Manuel ARES

Mi país es como mi casa, de pronto, se hizo viejo. Eric Nepomuceno



En su Poética, Aristóteles sostiene que el mejor texto trágico es el que contiene una anagnórisis (reconocimiento) seguida de una peripecia (cambio abrupto de situación). David Ingvar, neurobiólogo de la Universidad de Lund (Suecia), demostró que el cerebro humano está siempre buscando darle sentido al futuro. El individuo elabora con anticipación, un escenario de decisiones en los que combina una hipótesis contextual futura con una opción de acción (V. Maldonado). Ambos temas son aplicables a la Argentina que estamos transitando. La ideología de Cambiemos, arraigada en el legado liberal-ortodoxo originado por la generación de 1880, representa para nosotros una regresión social, política y económica, en la que el mito del “granero del mundo” simboliza no sólo una metáfora del pasado sino -lo que es peor- nuestra memoria futura. Porque hacia allí nos dirigimos, aceleradamente. Mito que, lamentablemente, estructura la base del pensamiento político de una buena parte de las propuestas ideológicas de la Argentina actual, aun la de los autodenominados “progresistas”. De este modo se cumple, ante una sombría disyunción social y política, el cuadro trágico aristotélico en tanto que Cambiemos se reconoce en un modelo político que eclosionó hace ochenta años y cuyo paradigma fue el Pacto Roca- Runciman (o “Estatuto Legal del Coloniaje”, como lo denominaran los por entonces militantes de FORJA).Pacto que nos encadenara de pies y manos a la avaricia del Reino Unido. Reconociéndose en él y mudando abruptamente las políticas de estado, Cambiemos produce la peripecia en función de un renovado sometimiento a los poderes fácticos nacionales y mundiales. De igual modo, el hipotético escenario futuro planteado por Ingvar que elaboró Cambiemos, se encuentra fincado no en el futuro sino en el pasado. Así, nuestro país, que fue vanguardia en el reconocimiento e inclusión social de las minorías, de los niños, jóvenes y ancianos; en la libertad y multiplicidad de la palabra y, en la más amplia acepción de la expresión: los derechos humanos; mi país, de pronto, envejeció. Parece estar desesperado por rendirle tributo al Mercader de Venecia el que apetece un pedazo de nuestra anatomía. 

Conocer los conocemos. Faltan las propuestas


 Por Omar Dalponte

En tiempos preelectorales preferimos dejar la futurología en manos de quienes viven de las encuestas, pues predecir el futuro - generalmente respondiendo a intereses económicos no menores- es tarea de cierta clase de rapiñeros mediáticos que lejos de contribuir al libre juego de la democracia practican el “arte” de confundir para inclinar el plato de la balanza hacia donde más les convenga a ellos y a sus mandantes. Utilizar el poder de los medios de comunicación para influir sobre la decisión de los votantes es un arma cuyo manejo es hoy moneda corriente.
Nosotros, procurando ser cautos, trataremos de reflexionar y aventurar alguna opinión en base a hechos concretos. El bombardeo de la prensa escrita, de los medios radiales y sobre todo el que se lanza por los canales de televisión, pintan este proceso previo a las elecciones primarias a gusto y placer, generalmente con colores absurdos. Lo cierto es que pocas veces hemos visto  campañas políticas tan mediocres, de un nivel tan bajo como la que nos toca sufrir en estos días. Campaña que  por  momentos, si la situación de nuestro país no fuese tan trágica, hasta podría caracterizarse como una comedia de enredos por  los ribetes de comicidad y la carga de confusión y mentiras con que está condimentada.
En esto de hallar formas novedosas para transmitir sus respectivos mensajes, los principales protagonistas transitan por el territorio de la ridiculez. Además de la repugnancia que produce mirar cómo se desgañitan en discusiones de baja estofa algunos representantes de la politiquería barata, ver a Mauricio Macri dando vueltas como una perinola sobre una tarima rodeada de gente hablando como un pastor de almas perdidas, a uno le hace sentir vergüenza porque, en definitiva, es alguien que aunque sea reconocido por la mitad de los argentinos, actualmente ocupa la Casa de Gobierno. El caso de Cristina Fernández, nuestra querida ex presidenta, ofrece también un menú bastante desafortunado. Ya no es la Cristina de los discursos vigorosos y de las vibrantes exposiciones en el Patio de las Palmeras. Repentinamente, desde el acto en el estadio del club Arsenal de Sarandí en adelante, ha cambiado sus tonos altos por una modulación sensiblera y transformado sus escenarios, otrora plenos de presencias combativas y bullicio popular, por asambleas sin el colorido peronista, con gente humilde, necesitada y acongojada, desfilando con sus penas y angustias haciendo sentir a los espectadores como si estuviesen observando las vicisitudes ocurridas en una defensoría de pobres y ausentes. Habrá que ver si más allá de los electores cautivos, en la porción de votantes que definen, convence más el canto lastimero actual que las fogosas, emotivas e inteligentes arengas de 2007 y 2011. Hay piezas en el haber discursivo de Cristina que son y serán por mucho tiempo, brillante material de estudio aquí y en otras partes del mundo. Hoy, la dirigente de alto voltaje político de ayer se presenta como una atractiva señora, devenida en candidata, más cerca del llanto que de la risa. ¿Experimentará alguna otra mutación en lo que resta hasta llegar al 13 de agosto? La gente que observa el espectáculo que brinda la política ¿cree que en la intimidad la Cristina de antes se ha transformado en la Cristina de ahora? Los próximos días y el resultado de las elecciones del mes próximo darán respuesta a estas preguntas. Notamos alguna contradicción: ¿Cómo se compadece la imagen actual de la candidata a senadora nacional con su mensaje subliminal a María Eugenia Vidal cuando confiesa:  “ a mí no me sale la cara de buena”? en fin….
Un dato innegable: Los diferentes actos que deberían ser de docencia política sólo son encuentros de rivales en pugna. Y el común denominador en ellos  es que los  unos ponen el acento en las que creen son las facetas criticables de los otros, pero las propuestas de cómo y cuándo se resolverán los enormes y difíciles problemas argentinos brillan por su ausencia.
Sergio Massa se esfuerza por presentarse como el más propositivo de los candidatos pero en verdad, por lo menos hasta este momento en que faltan escasos veinte días para las P.A.SO, parece que  las grandes mayoría lo perciben no mucho más que como un prolijo vendedor de ilusiones envueltas en papel de caramelos. De todas maneras la figura de Massa, si finalmente obtiene buenos resultados, por edad y presencia pública, tal vez pueda recorrer un  prometedor camino hacia 2019.
En la recta final la gobernadora María Eugenia Vidal probablemente acelere su accionar y cumpla –si puede-  con lo que muchos de sus correligionarios esperan de ella: conquistar votos utilizando su imagen “angelical” y un discurso de catequista parroquial. ¿Serán suficientes estos recursos? ¿Su gestión posee logros visibles que el pueblo de la provincia de Buenos Aires valore tanto como para respaldar a los candidatos de Cambiemos que ella amadrina?
En lo que se refiere  a nuestra realidad local la campaña ni siquiera es medianamente entretenida. A no pocos preocupa que los candidatos de Unidad Ciudadana no hayan caminado las calles de Lanús para que los vecinos conozcan sus propuestas. Los actos principales se han efectuado en salones cerrados y los discursos tuvieron como destinatarios a los convencidos. En uno de los encuentros para presentar los candidatos del FUC hubo  discursos de Jorge Ferraresi, intendente de Avellaneda, Edgardo Depetri, candidato a concejal y Máximo Kirchner, diputado nacional. Hubo exhortaciones a recorrer los barrios, pero los tramos más extensos se dedicaron a volar en las alturas de lo nacional. Comprensible en Ferraresi y Kirchner. No tanto en Depetri, de quien se esperaban ideas para resolver lo relativo al hambre, la desocupación, la salud, la vivienda, el trabajo y la seguridad, que en Lanús son problemas acuciantes. No hay demasiado tiempo, pero nunca es  tarde para encaminar las cosas.

1País y Unidad Ciudadana de Lanús, tal vez estén esperanzados en que las locomotoras de Massa y de Cristina los lleven a buen destino como furgones de cola. En tres semanas las cartas estarán echadas. Mientras tanto el Frente Cambiemos se recuesta en la gestión del intendente Néstor Grindetti y en la figura de su principal candidata Noelia Quindimil. Voces escuchadas en distintos sectores lanusenses auguran y aseguran, una feliz jornada electoral para el macrismo local en agosto próximo. Todos tenemos que esperar que llegue el día de contar los granos que haya en los graneros. No los que esperan ser cosechados.

sábado, 22 de julio de 2017

9 de Julio y después…¿qué?

Manolo Ares, julio 2017

El vocablo independencia corresponde a la categoría gramatical de: nombre. Es decir, un sustantivo y abstracto, por cuanto para concretarse debe ir asociado por una partícula introductoria a algo o a alguien. Por ejemplo: Independencia de los poderes públicos. De modo que podemos decir que independencia es el nombre de un estado o cualidad de algo o de alguien. Si usted buscara la definición podría encontrarse al menos con tres situaciones posibles de estado o cualidad. Independencia :
a) de aquel o aquello que no depende de otra persona o cosa;
b) libertad, y especialmente la de una nación que no es tributaria ni depende de otra;
c) antónimo (contrario) de dependencia o falta de dependencia.
Es de hacer notar que la decisión de declararnos independientes fue tomada en uno de los peores momentos del transcurrir emancipatorio sudamericano. Chile estaba en manos realistas y Bolívar había sido derrotado; Pezuela amenazaba a Jujuy y a Salta, siendo detenido sólo por Güemes. La Banda Oriental estaba en manos portuguesas y Fernando VII, que había recuperado el trono, amenazaba con expedicionar sobre los reinos indianos. Más allá de que San Martín presionaba desde Mendoza, aquellos 33 hombres se jugaron el resto en la patriada: “…comprometiéndose por nuestro medio al cumplimiento y sostén de esta su voluntad (la de los pueblos representados), bajo el seguro y garantía de sus vidas, haberes y fama”. Con respecto a este párrafo del Acta, sería muy saludable para el país que, tanto los legisladores en funciones como aquellos que aspiran a serlo en el futuro mediato, le dieran una repasada. Porque hoy día, cualquier poligrillo que consigue llegar a una banca jura por lo que le pongan delante, y mañana, abjura, sin que a nadie rinda cuentas. Porque Dios, la Patria y el Pueblo, son también abstracciones cuando no se cree en ellos. Pero aquellos diputados sí que realmente se jugaban la vida, haberes y fama; y zafaron porque las tropas que envió Fernandito fueron al norte de Sudamérica.
Sin embargo de la osadía y el coraje que mostraron aquellos hombres al declararnos independientes de España y de toda otra potencia cometieron un terrible error: se olvidaron de los filisteos capitalistas (en la peor acepción adjetiva). Los innombrados e innombrables, los anónimos inventores de los grupos off shore, de los paraísos fiscales, de los dólares golondrina y de las fugas de divisas. De los que medran con la vida y la muerte de millones de seres humanos. En fin, todos subterfugios para no designarlos como lo que son: Mafiosos, que trafican con dinero mal habido y, quién sabe, con drogas y armas.
Claro que por aquel entonces existían capitalistas usureros, pero no en el formato actual. Tenían nombre y apellido como los Hermanos Baring, y también, patria de origen. Hoy no, hoy son un fantasma casi inasible, no existe Ley que los alcance.
En virtud de lo que vivimos a diario, resulta evidente que no encuadramos en ninguno de los tres posibles estados planteados al comienzo. En la actualidad dependemos no ya de una potencia extranjera, que sería lo mejor porque el enemigo sería entonces tangible, sino de capitales financieros que son anónimos y, como tales, apátridas. Porque no tienen origen cierto pero sí finalidad: manejar el poder mundial. Vivimos, los argentinos, una especie de adviento herético en el que se espera que otros vengan a salvarnos: las inversiones externas, y, en ese momento, será llegada la navidad (herética también) en la que se reproducirán las fuentes de trabajo para que, por fin, un 6 de enero de no se sabe qué año, los reyes derramarán riqueza. Mientras, los sectores sociales medios, medio bajos y bajos, tenemos que olvidarnos de mejorar en nada nuestras vidas, sino más bien empeorarlas. Tal como sentenció el gurú González Fraga.
Por ello para este 9 de Julio tengo algunas preguntas, a saber: ¿Por qué tenemos que depender del capital extraño si existen más de 200 mil millones de dólares argentinos en paraísos fiscales? ¿Por qué, si todos los días se están fugando al extranjero miles de dólares producidos aquí? Ya no son migas las que se llevan, son panes enteros que les están faltando a buena parte de la población. Pero tengo un principio de respuesta: Es mentira que el nuestro sea un país solidario. No es cierto que conformemos una común-unidad solidaria. En Argentina existen personas solidarias así como existen en Turquía o en la Conchinchina, pero no una sociedad solidaria. Aquí, cada quien se rasca pa´dentro como el peludo, especialmente los ricos y poderosos, y los demás seguimos el ejemplo. Porque el buen ejemplo debería devenir desde el más grande al más pequeño. Cuanto más poderoso se es, más responsabilidades sociales se tienen. Pero aquí los poderosos como Rocca, un día, por un quítame esas pajas de allí, se enojan, levantan la empresa, dejan más de un millar de trabajadores en la calle y se van a darle trabajo a otras personas en otro país. Es decir, los poderosos en Argentina ejercen el poder para extorsionar y dañar, y no para solucionar nada. La soberbia del poder o el poder de la soberbia, que representan el egoísmo extremo. Sin pensar, porque no es parte de su formación, que una empresa por más privada que sea, en el fondo, no es sino un bien social. ¡Ah!¡Creso, Creso! Sin trabajadores de aquí o de allá, serías nadie.

Si el nuestro fuera un país solidario cada habitante tendría aseguradas sus cuatro comidas diarias. Pero no, aunque producimos alimentos para 4 ó 5 veces nuestra población total. Mientras desaparecen tambos, miles de niños y adolescentes no toman leche. Los productores lecheros se están pasando masivamente a la renta sojera. Mucho más simple y segura. Y ni hablar de la timba financiera. Aquello del Preámbulo: “con el objeto de constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino…” , pasó a ser una broma de mal gusto. Porque lo único que hoy podemos asegurarles a nietos y choznos, es que vivirán pagando deuda externa. Tal como nos ocurriera a nosotros, los más viejos. En fin, estimado lector –si es que existes-, si fuéramos realmente solidarios seríamos también independientes. Por eso el título: 9 de Julio y después…¿qué? Atención, que alguna vez un argentino escribió: “El mapa de una tierra es el mapa de sus muertos”.

CARTA ABIERTA AL JUEZ BONADÍO

 Por Jorge Rachid

Sr. Bonadío en primer lugar quiero agradecerle a usted, la persecución impiadosa desplegada por su Juzgado, sobre Cristina Fernández de Kirchner, ya que la misma permitió a millones de argentinos, rememorar la vida que tuvimos los argentinos durante doce años, de un peronismo del cual usted abjuró.
 La revolución fusiladora los hizo más grande a Perón, la Resistencia se fortaleció en su persecución, degradación, excomunión fijando los objetivos políticos del Perón Vuelve. Lo mismo le pasó a Mitre y Sarmiento cuando quisieron enterrar la memoria de Rosas, Artigas, Andresito, Juana Azurduy descriptos como “la barbarie”, siendo hoy ejes emblemáticos de nuestra nacionalidad. Hubo en esos tiempos hombres como usted, aunque con mayor talento, al menos literarios como Florencio Varela, que no dudó en ofrecer la Argentina a la Corona Británica, o Miguel Cané que como diputado, propuso la desgraciada Ley de Residencia que expulsaba extranjeros al mejor estilo Trump de hoy.
 Pero usted Bonadío no sólo expresa en su conducta un rencor profundo, un odio, que en el jardín de infantes de psicología se estudia como canalización de sus propias frustraciones, la cual quiere esconder detrás de la figura de matón judicial. Es lógico que esté frustrado, creyó que con sólo acceder al cargo sin otro mérito, ni carrera judicial que lo justificase, por medio de una lamentable supuesta militancia política que junto a Manzano, Corach, Moldes, Mazzon, cambiaron y vendieron sueños por dinero, en el tráfico ideológico de los 90 del menemato.
 Será por eso que recibió golpes jurídicos al sobreseer sin investigar a los funcionarios de esas épocas, sus compañeros de ruta en el Ministerio del Interior y en el gobierno. Nunca estuve de acuerdo con la judicialización de la política, ni antes ni ahora, pero usted se transformó en un ariete mercenario de los poderes hegemónicos que lucran con su ignorancia jurídica, lo envían al combate por defender sus intereses y usted en su incapacidad queda expuesto. “Roma no paga traidores”, agregaría yo ni mercenarios en la historia, no será distinto ahora, cuando su afán de “mejor alumno” lo hace avanzar con figuras tan insólitas como “asociación ilícita” al gobierno anterior o a la familia Kirchner. Sin dudas un hallazgo de la imaginación jurídica que será estudiada en los manuales del “no hacer”.
 Su mediocridad no sólo avanza sobre la ex Presidenta, sino sobre sus hijos, sus cuentas, sus gastos diarios, suspende la pensión del marido muerto, clausura la herencia de los hijos, embarga bienes y juega a aparecer en los medios los fines de semana, con fallos los viernes para ocupar el lugar mural del periódico. Toda una estrategia comunicacional dada, donde los medios se enteran de sus medidas antes que las partes, porque ellos es de suponer, la escriben previamente.
 Usted siempre quiso ser, nunca pudo, de ahí su odio. Entró por la ventana al lugar que ocupa, no es respetado por sus colegas, ni querido en Tribunales, carga dos muertos jóvenes, en un asalto, uno con disparos en la espalda que fue saludado efusivamente como “un vengador” de la claque de “mano dura”, periodistas, militares condenados, fascistas conocidos en esa caterva que le sirve de coro, que acaricia sus fallos contra todo lo que huela a peronismo, hoy usted es “el fusilador del 55”.
 Quizás no tolere la fortuna de Cristina, declarada año a año desde 1985, con crecimiento patrimonial demostrado, porque la suya Bonadío no la puede mostrar, ni nadie sabe de donde salió. Ese rencor que expresa, es parte de mediocridad, si lo hubiese leído a Perón en vez de trepar a cualquier precio una escalera al éxito de la nada, sabría que la gente sabia “negocia con los malos, no con los estúpidos”, porque los primeros pueden tener códigos, pero los sonsos como usted, lo pueden llevar a cualquier lado.
 Mire Bonadío, usted se declara incompetente en la causa y sigue produciendo hechos, esconde su incompetencia en los pliegues de una Justicia que en niveles superiores ya le dieron retos de “flojedad de papeles”. Su odio es superior a su pensamiento, lo cual hace de usted una pobre persona a la cual la mayoría de los peronistas, pensamiento y doctrina de valores y principios, a los cuales usted alguna vez, alegremente adhirió con tanta firmeza como el agua que se evapora con el calor, ni siquiera le tengamos rencor sino lástima, por ser tan poca cosa, que la historia se encargará de sepultarlo, como un mal recuerdo.
 Una vez más gracias, su ineptitud y su persecución vengadora, han permitido al pueblo argentino pensar y revalorizar una figura que hoy constituye el único liderazgo político en la Argentina, frente a seres tan mediocres como los que usted representa, desde el presidente al dueño del multimedio, quienes lo usan hoy, como lo tirarán mañana al tacho de la basura, bajo la batuta de la Embajada de EEUU, que usted frecuenta. Nadie quiere convivir con la mugre, después de haber ensuciado la Patria.

Sin más, sólo deseo que su conciencia, si alguna vez le funciona, haga una disculpa pública al pueblo argentino por haber mancillado la Justicia.

viernes, 21 de julio de 2017

El Estado Continental Industrial en la concepción geopolítica de Alberto Methol Ferré

Sebastián Torres, Miguel Ángel Barrios


Introducción
El concepto de Estado Continental Industrial (ECI) de Alberto Methol Ferré, uno de los pensadores latinoamericanos más originales del siglo XX, constituye un elemento central para abordar y repensar los principales desafíos económicos y sociales que enfrentan los países de nuestra región en la actualidad.
 Methol Ferré planteaba como núcleo principal de su pensamiento que el siglo XXI estaría constituido por un “concierto” de Estados con una unidad geográfica de carácter industrial, y que por lo tanto, aquellas unidades políticas que no lograran sumar capacidades de carácter continental, no poseerían soberanía.
 En ese aspecto, rescata la tradición política de unidad de la independencia hispanoamericana de San Martín, Bolívar y Artigas, y la originalidad de los movimientos nacionales populares. Tomando estas tradiciones como punto de partida, Methol Ferré crea la categoría de ECI, como único camino posible de desarrollo económico y social para América Latina.


Biografía
 Nacido en Uruguay en 1929, historiador, teólogo, filósofo y docente, el leit motiv de su vida será el estudio de su país (“Estado chico”, consecuencia de la fragmentación política latinoamericana), con el objetivo de señalar la importancia de la concreción de una “Nación Latinoamericana” a partir de sus dos polos, hispánico y lusitano.
 Su nacionalismo latinoamericano tiene una raíz determinante en las figuras de Luis Alberto de Herrera y Eduardo Víctor Haedo. Al primero lo frecuentó y del segundo fue su secretario, y través de ellos, con su militancia joven en el Partido Nacional, desarrolló una base política centrada en la solidaridad Hispanoamericana Continental.
 En los núcleos Herreristas se entronca ya desde muy joven con las lecturas de las obras de Víctor Raúl Haya de la Torre, primer teórico de los movimientos nacionales populares en América Latina (y fundador de la Alianza Popular Revolucionaria Americana), y con el cuestionamiento y rechazo a los intentos de instalar bases norteamericanas en el Uruguay.1
 En el año 1955 funda la revista Nexo (con Arens Pons y Reyes Albedie), y realiza un acercamiento con los intelectuales Abelardo Ramos y Helio Jaguaribe. A partir de 1967 participa en la revista católica “Víspera”, que se transformará con el tiempo en el principal medio de reflexión católico latinoamericano. Esta revista tendrá además una amplia repercusión en el continente del Concilio Vaticano II, y sumado al Documento de Medellín de la Conferencia Episcopal Latinoamericana (CELAM), sus escritos serán así precursores de la posteriormente denominada “Teología de la Cultura” o “Teología del Pueblo”. 2


El concepto de globalización
 “El siglo XXI está convocado a establecer un nuevo concierto de Estados Continentales Industriales Modernos, plural, para el gobierno de la globalización. ¿América Latina aunará energías como para poder participar en ese nuevo concierto de potencias? ¿Es posible?” (Methol Ferré, 2009: 100).

El núcleo básico de la concepción geopolítica de Methol Ferré, define a la globalización, no como un concepto economicista, sino como un proceso histórico multidimensional. La “actualidad” por la actualidad misma no existe, sino que es hija de un proceso histórico y de un diálogo permanente entre pasado y presente. Por lo tanto, en la actual etapa de la globalización, sólo tienen protagonismo aquellos Estados que suman capacidades de ECI.3

Ahora bien, ¿qué entiende Methol Ferré por globalización?

“El primer movimiento globalizador se representa en el largo proceso de difusión de la presencia humana sobre el planeta que duró 250.000 años. Se trata de un fenómeno que se puede rastrear hasta los orígenes de la humanidad como el homo sapiens que desde África Oriental se desplaza, a pie hasta medio Oriente y luego hasta Europa y Asia, pasando por las islas de Indonesia hacia Australia; casi contemporáneamente una segunda corriente migratoria llega a Bering y desde allí a América. Es la primera globalización mundial hecha a pie, lentamente, en el arco de decenas de miles de años, que la memoria humana privada aun de la escritura no pudo registrar y fijar en el tiempo como crónica” (Methol Ferré, 2006: 37).
 “La escritura amplía en forma gigantesca la capacidad y la exactitud de la memoria; escritura y memoria son el secreto de la segunda globalización, esta si histórica y autoconsciente. Además no ya a pie, sino sobre el océano. Las naves –carabelas, galeones, bergantines- convirtieron a Europa en el centro del mundo. Si la primera globalización, la que se hizo a pie, terminó en el continente americano, la segunda globalización, la oceánica, comienza justamente con América. Existe globalización cuando un círculo se cierra y se vuelve imposible que exista otro” (Methol Ferré, 2006: 39).
 Methol divide así a la globalización en dos grandes períodos: una “globalización de a pie” de miles de años que culmina en América, y una “globalización oceánica” como segunda globalización que empieza en América. En esta segunda globalización ubica el inicio de la política mundial, teniendo en cuenta que debido a las limitaciones de movilidad no existía una idea cabal de la globalidad. Con la escritura y la navegación, Europa se transforma en el centro de la política mundial.4

Las Etapas de la Globalización
 Methol Ferré toma como referencia al geógrafo inglés Halford Mackinder y principalmente su conferencia de enero de 1904 denominada “El pivote geográfico de la historia”. En esa conferencia, Mackinder señala que el mundo se encontraba ante el fin de una época histórica de cuatro siglos, a la que llamaba la “época colombina”.
 “La era de la formación unificada de la globalización abierta por Castilla y Portugal cuando iniciaron la navegación de altura, oceánica, se terminó. Ahora se necesitaban otros caminos para la geografía, más intensivos e incluso de síntesis filosófica (digamos, hacerse geopolíticos, geoculturales, geoproductivos)… la geografía descriptiva ya no alcanzaba. La primera fase de la globalización, la era colombina, ha terminado” (Methol Ferré, 2009: 89).
 Si bien la influencia de Mackinder es nítida, Methol va más allá que el autor inglés, y parte desde América Latina. Esta es una característica fundamental de todo el pensamiento de Methol y constituye su originalidad:
 “Desde el 900 el mundo es un solo sistema… De tal modo, lo que ante todo importa es determinar las fases principales del único sistema mundial en proceso, del que somos parte. Y donde no hay comprensión de sí mismo sin el horizonte de la situación específica del sistema mundial. Esta es la originalidad que inaugura el siglo XX, que puede hablar así de guerras mundiales.” (Methol Ferré, 2009: 90-91).

El autor constituye entonces su visión con los siguientes dos elementos:

Una definición de geopolítica multidisciplinaria, alejándose por completo de una geopolítica de perspectiva militarista (y vinculando a la geopolítica con la integración y el desarrollo industrial de los Estados).
 El empleo de un concepto singular, el de “sistema”, pero como sistema mundial geopolítico, y no meramente como sistema desde la perspectiva de la sociología (Parsons), o de sistema-mundo (Wallerstein).
 Basándose posteriormente en el libro de Hans Weiger “Geopolítica, Generales y Geógrafos”, conoce las grandes líneas del pensamiento de Federico Ratzel. Weiger señala en su libro que la revolución industrial cambiaría la política mundial:

“El ferrocarril y la carretera, el telégrafo y el teléfono, se convirtieron para el pensamiento geográfico-político de las últimas décadas del siglo XIX en los instrumentos con que podía levantarse un sistema Estatal Orgánico de máximas dimensiones continentales” (Weiger, 1943: 115-117, citado por Methol Ferré, 2009: 84).

A partir de la lectura de Weiger, sumada a la política continentalista del Nuevo ABC de Perón, a la tradición del hispanoamericanismo de San Martin, Bolívar y Artigas, y al latinoamericanismo de Manuel Ugarte, Methol Ferré crea el concepto de ECI.
 La categoría política de ECI, es entonces un concepto núcleo inventado y teorizado por Methol Ferré, más allá de que recurre para la sustentación teórica a otros autores como Federico Ratzel y a la perspectiva de Estado Nación Industrial de Ernest Gellner en su obra “Naciones y Nacionalismos”.

Methol Ferré entra a su máxima originalidad cuando nos dice que el siglo XX se abrió con el primer ECI Moderno, Estados Unidos. Afirma además que el siglo XX representó una situación híbrida representada por el enfrentamiento de dos ECI: Estados Unidos y la Unión Soviética:
 “Sin embargo, la idea de la nueva centralidad histórica del Estado Continental no ingresó en la ciencia política. Solo se hablaba vagamente de superpotencias, sin explicar los nuevos significados y los nuevos umbrales históricos que se alcanzaban irreversiblemente. La idea de la era de los Estados Continentales quedó arrumbada en los trastos viejos de la geopolítica alemana y los ensueños cartográficos de Haushofer. Los conflictos de democracia liberal vs. Marxismo, y de economía de mercado vs. planificación total, en vez de enmarcarse en los Estados continentales, borraban u oscurecían a los Estados Nación. En nuestros tiempos políticos sin la idea de los Estados Nación nada se entiende. Pero con la sola idea del Estado Nación tampoco nada se entiende. Hubo una idea que sirve para todo y que termina no sirviendo para nada” (Methol Ferré, 2009: 95).


Segunda Globalización y Estados Continentales
 Para Methol Ferré, la bipolaridad escondía entonces el “orden” de fondo, constituido por la era de los Estados Continentales: “Sólo se hablaba vagamente de superpotencias, sin explicar los nuevos significados y los nuevos umbrales históricos que se alcanzaban irreversiblemente” (Methol Ferré, 2009: 95).
 La implosión de la Unión Soviética no significó en este sentido el triunfo de los Estados Unidos sino el inicio de una nueva lógica mundial. En ese nuevo marco, el Mercosur y la Unasur constituían para Methol las instancias geopolíticas claves para que América del Sur se convirtiera en Estado Continental en la globalización, o para que quedara de lo contrario sin destino histórico.
 Un ECI significa en definitiva el salto de un Estado Nación Industrial a las dimensiones geográficas continentales. En su última obra, presentada el mismo año de su fallecimiento (2009), Methol Ferré veía las nuevas condiciones geopolíticas de la globalización y definía clara y sencillamente los componentes de un ECI:
 “Un Estado con su burocracia organizadora que implica una gran herencia del derecho Romano, que incluye al ejército, símbolo mayor del monopolio de la violencia. Una industria, que desde la revolución maquinista inglesa implica de más en más la unidad de ciencia y tecnología con la misma industrialización. Cada vez más, desde el siglo XIX, no es posible ninguna sociedad industrial moderna sin un creciente dominio y difusión científico-tecnológico.
 Lo industrial implica lo científico-tecnológico de modo crecientemente indisoluble. Una sociedad que no tenga el mayor despliegue científico-tecnológico será literalmente industrialista pero no industrial. Una alfabetización universal, lo que implica una lengua común, un idioma literario, sino total sí hegemónico. La cultura y la comunicación común que instauran una dinámica nacional igualitaria se objetivan en la alfabetización total, a la altura de la exigencia de la época. Este espacio homogeneizador se manifiesta en una cultura común nacional.
 “Estado (burocracia), Industria (ciencia-tecnología), Educación Común (alfabetización, cultura común, idioma común, nación, democratización). A estos tres elementos seria pertinente un cuarto: empresas que compiten en el mercado” (Methol Ferré, 2009: 67-68).

Adicionalmente, en su concepción filosófica de la historia, la humanidad culminaría en un solo Estado Mundial, es decir que el pasaje final sería hacia un solo Estado, que saldría del concierto y lucha de los Estados continentales. En este sentido, el Estado Nación Industrial como concepto geopolítico estaba agotado (como así también los Micro-Estados étnicos surgidos en Europa, en África, y los Estados agromineros exportadores latinoamericanos5).

El Estado Continental Industrial Suramericano como única condición de soberanía
 Methol Ferré huía de los análisis a-históricos y abstractos. Entendía que América Latina tenía que materializarse a través de un Estado Continental Sudamericano (sin unidad sudamericana no habría una “América Latina”).
 En la concepción geopolítica de Methol, el camino principal para llegar a la consolidación de la Nación Latinoamericana (de México a Tierra del Fuego), lo constituye la Unión Suramericana, es decir, el Estado Continental Suramericano, cuya base central es la unificación de Brasil con Argentina (y Venezuela en la actualidad).

“El proceso de globalización contemporánea comienza con el descubrimiento luso castellano de América Latina en el camino hacia el extremo Oriente. En ese momento comienza también la relación entre la Europa Atlántica y el resto del mundo, como centro de periferia.
 América Latina venía a ser la periferia trasatlántica más inmediata del viejo continente, una suerte de Hinterland que se estructuraba alrededor de los dos viejos virreinatos indios de México (con Capital en México en la ecúmene azteca, en América Central y en las Antillas), del Perú con capital en Lima en la ecúmene Inca, que se extendía sobre la mayor parte de América del Sur y de la gobernación del Brasil portugués. Este descubrimiento significó para América el momento en que comienza una relación mercantilista de monopolio con Europa” (Methol Ferré, 2006: 41).
 Para Methol, en el mundo previo a la llegada de los ibéricos (en lo que sería hoy América Latina) no existía unidad cultural y reconocía sólo a dos Estados tradicionales, agrarios, no industriales y teocráticos: Aztecas e Incas (los cuales no tenían vínculos entre sí).
 América Latina nace con el mutuo descubrimiento y la nación se va conformando a través del mestizaje, de la lengua común, de la historia común y del catolicismo popular. Por supuesto una unidad en la diversidad, en la pluralidad, con matices, pero con grandes fecundidades.
 Volviendo al análisis de los procesos históricos en nuestra región, la independencia americana con respecto de España significa para Methol la fragmentación de la gran posibilidad de una confederación continental (elemento no comprendido por Fernando VII).

Simultáneamente, el autor destaca varios aspectos esenciales desconocidos:

El condado de Portugal es un desprendimiento del reino de Castilla, o sea Portugal viene del mismo origen hispánico de Castilla. Esto es muy importante en lo que hace a nuestro origen común con Brasil.
 Methol destaca la geopolítica de alianzas familiares monárquicas, a tal punto que entre 1580 y 1640 Portugal estuvo unida a España.
 La mayor experiencia de integración política, cultural, pedagógica, social y militar se vio en las misiones jesuíticas. Las misiones Jesuíticas fueron traídas a la región de la Cuenca del Plata en 1604 cuando las dos Coronas estaban unidas bajo un solo rey. Las aparentes coincidencias eran para Methol profundidades históricas culturales que había que retomarlas para darle un rumbo a la integración.6
 “Las guerras de la independencia y el fracaso del congreso de Panamá disgrega al continente en Estados aislados y separados entre sí. Un resultado que está bien lejos del que Bolívar buscara: unificar América Latina en una nación de repúblicas.
 En síntesis, la independencia inaugura una fragmentación que depende de Inglaterra, el segundo poder global, sucesor del imperio hispano nacido de la unión entre Castilla y Portugal (1580 y 1640)” (Methol Ferré, 2009: 107).
 En América Latina luego de la independencia no nacen Estados-Nación industriales, sino simulacros de ellos con ese nombre, con sus respectivos gobiernos, constituciones, ejércitos, banderas, himnos, pero que en verdad reflejan un nuevo tipo de Estado al que denomina “Estado-Ciudad”.
 De ahí la importancia de dar un salto cualitativo y cuantitativo desde los Estados-Ciudad a los Estados-Continentales, rescatando el interaccionismo latinoamericano de la generación del 900, y a la figuras de Ugarte, Rodó y del Barón del Rio Branco con su primer ABC.
 Pero la integración solo tiene sentido en la medida en que sirva para sumar soberanía, y por lo tanto su base es cultural:
 “La integración de América Latina tiene una base cultural fuerte y un tejido conectivo económico muy débil. El Panamericanismo de Estados Unidos tiene una base económica fuerte pero carece de una realidad cultural unitaria”.
 “Existe un nexo en lo cultural entre cultura católica e integración. Las fuerzas reales que operan en el mundo se reagrupan y delimitan en los Estados y en sentido analógico, en las Iglesias. Este razonamiento se aplica también en la perspectiva integracionista: potencia del poder y entonces potencias de la Misión de la Iglesia de influir sobre el poder del mundo” (Methol Ferré, 2006: 121).
 El ECI supone así también a la cultura como un elemento intangible movilizador. Y para Methol la religión es la dimensión más profunda de la cultura, y en particular, la religiosidad popular católica latinoamericana (que debería potenciar al Estado Continental sudamericano).
 En definitiva, el único escenario deseable para no ser “coro de la historia”, es el de generar un Estado Continental que nos permita ser parte del concierto multipolar junto a los otros Estados Continentales. De ahí la importancia que Methol otorga a los procesos de integración latinoamericana, y en particular al Mercosur:
 “El Mercosur es el gran desencadenante de la nueva integración, que preside nuestra entrada en el siglo XXI. Eso no quiere decir que sea una entrada necesariamente serena, pues lo puede ser muy turbulenta. Sería lo más normal. El Mercosur inaugura propiamente la nueva historia Latinoamericana” (Methol Ferré, 2009: 122).

Los autores:
 Sebastián Torres: Post-Doc en Economía. PhD y Magister Desarrollo Económico. Rector IAEN Instituto de Altos Estudios Nacionales de Ecuador

Miguel Ángel Barrios: Doctor en Educación. Doctor en Ciencia Política (Argentina)

Bibliografía
Methol Ferré, Alberto (1971). El Uruguay como problema. Ediciones de la Banda Oriental. Montevideo.
 Methol Ferré, Alberto (2006). La América Latina del Siglo XXI. Ensayo Edhasa. Buenos Aires.
 Methol Ferré, Alberto (2009). Los Estados Continentales y el Mercosur. Ediciones Arturo Jauretche. Buenos Aires.
 Weiger, Hans (1943). Geopolítica, General y Geógrafo. Fondo de Cultura Económica FCE. México.
  

1 Ver también en este sentido el discurso de Juan Domingo Perón del 11 de noviembre de 1953, donde plantea que ha llegado la hora del Continentalismo a partir de un núcleo básico de aglutinación (unidad de Argentina y Brasil), definiendo así el concepto de autonomía periférica y la estrategia geopolítica del Latinoamericanismo bajo la consigna: “primero Sudamérica”. El Nuevo ABC estaba constituido por el Brasil de Getulio Vargas y Chile, gobernado por el General Carlos Ibáñez del Campo.
2 Su pensamiento ejercerá además una gran influencia en la iglesia Latinoamericana –entre ellos en el Jesuita Jorge Mario Bergoglio, hoy Papa Francisco- y sobre los pensadores del revisionismo histórico argentino y brasilero.
3 Con una novedad geopolítica: la política global dejaba de ser occidental para transformarse en multicivilizacional (y por primera vez en la historia occidental, ya no conduciría el proceso de globalización).
4 Es importante destacar cómo ubica a América como centro de su pensamiento, al afirmar que la primera “globalización a pie” culmina en América, y que la segunda “globalización oceánica” comienza en América.
5 Sin dar el salto al ECI, estos Estados quedarían fuera de la historia y para ser protagonistas del Estado Mundial, necesariamente se debería convertir previamente en Estados Continentales.

6 Señalemos también como elementos de interés que: 1) el primer papa latinoamericano de la historia es un Jesuita, 2) la virgen de Luján, Patrona de los Argentinos, era una virgen portuguesa que quedó atascada en Luján cuando un ciudadano portugués residente en el Río de la Plata la enviaba a un ciudadano que residía en Brasil, y 3) El libro “La Argentina”, del primer historiador del Río de la Plata nacido en Asunción, Ruiz Díaz de Guzmán, fue editado en 1602 en Lisboa.

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